Qué es ser judío

Por Anun Barriuso y José Manuel Laureiro*

Responder a esta pregunta es tal vez el mayor dilema con el que nos hemos encontrado en toda nuestra vida.

Permítasenos comenzar este escrito con un chiste tomado de Mario Muchnik (1):

En un tren, una señora se sienta frente a un señor de aspecto distinguido. Al cabo de un rato, le dice:

-    Perdone, ¿no es usted judío?
-    No – le contesta el señor.

Unos minutos más tarde la señora insiste:
-    ¿Seguro que usted no es judío?
-    No, señora, no soy judío.

Después de un momento, la señora vuelve al ataque:
-    ¿Está seguro de que no es judío?
-    Bueno, está bien, sí, lo soy, señora, soy judío…
-    ¡Qué raro, no lo parece…!

Con este cuento, queremos poner de relieve lo ambiguo y lo poco claro que son los términos “judío” o “judaísmo”.

Sí, ya sabemos que para la ortodoxia judía, “judío” es aquel o aquella nacidos de madre judía o también todo aquel que ha realizado la “conversión al judaísmo”.

Pero entonces, ¿sólo son judíos los que por transmisión sanguínea lo son? Y también, ¿los que han aceptado el judaísmo “solamente” como una religión?

Nosotros, como bnei anusim, pensamos que el judaísmo (o disculpen, tal vez “nuestro judaísmo”) es además, PALABRA,COMPROMISO,TRADICIÓN y TRASMISIÓN.

Pero antes de pasar a este asunto, establezcamos una posible definición de judaísmo, según David Ariel (2) el término judaísmo fue usado por primera vez en el siglo I de la era común  y continúa:

“No hay ninguna palabra en la Biblia que llamemos judaísmo; la religión es referida como enseñanza (Torá), (mitzvot), y “leyes” (hukkim o mishpatim)… Las palabras “judío” Y “judaísmo” llegaron al lenguaje occidental durante la ocupación romana. No ha habido, originalmente, el término para designarse así mismos y a su religión”

Luego, establecer los cánones del judaísmo, para posteriormente acceder a él, se hacen, al menos, difusos.

Si tomamos al judaísmo solamente como una religión, podemos asegurar, que desde luego no es una religión de doctrinas fijas o dogmas, sino un complejo sistema de creencias que evolucionan. Más allá de la diversidad, hay por encima, como una rúbrica, un arco que une a los individuos (judíos) de cada tendencia, del más ortodoxo hasta el más liberal o secular.

Por tanto, pensamos que cada individuo (cada judío o judía) tiene derecho a definir el judaísmo según sus propias experiencias y creencias dentro de este marco.

En un sentido extenso, podríamos decir que judío es quien se siente judío y quien quiere serlo.

Pero volvamos a nosotros, a nuestras vivencias personales, a los bnei anusim que durante siglos hemos conservado nuestras pequeñas tradiciones, costumbres, modos de vivir, formas de ver el mundo que nos rodea, en resumen nuestra propia cosmovisión. Todo ello, sin que nadie nos dijera qué era lo correcto o lo incorrecto, lo qué debía o no se debía hacer, lo lícito y lo ilícito.

Pero ¿de dónde ha salido nuestra fuerza, nuestra característica manera de vivir y afrontar nuestras vidas?

Anteriormente aludíamos a cuatro palabras, que en realidad se constituyen en conceptos por sí mismos: PALABRA, COMPROMISO, TRADICIÓN y TRASMISIÓN.

La PALABRA, nos hacía (y nos hace) libres, podíamos decir y por tanto pensar, a nuestra manera, muchas veces una palabra en “voz baja”, pero una palabra que nos mantenía, que nos unía.

El COMPROMISO, que suponía la diferencia y a la vez el riesgo a ser descubiertos, de que “los que eran como nosotros se pusieran en peligro”, y sobre todo, de que “nuestra diferencia” no se perdiera por los rincones de la memoria, el compromiso consistía en Revivir la Memoria.

La TRADICIÓN, es lo aprendido, lo legado, lo que nos da el orgullo de ser lo que somos, pero, ¿qué somos?, somos Nosotros, debemos temer que Ellos nos hagan daño.

Pero también la tradición nos enseña que debemos vivir con Ellos, ser parte de Ellos, relacionarnos con Ellos, pero sólo con un límite, NO SER ASIMILADOS POR ELLOS.

Para nosotros, el ser diferentes (ser judíos), es un valor heredado, “ le dor va dor” – de generación en generación- del que es posible hacerse cargo o no.

Por último, la TRASMISIÓN, podríamos decir, que es nuestro propio futuro, el ver que el esfuerzo de tantos y tantos, no se pierde por las cloacas de la Historia.

Trasmitir, es renovar nuestro compromiso con nuestros antepasados, renovarnos en nosotros mismos y asegurar el futuro.

Con la TRASMISIÓN, cerramos el círculo de nuestra judeidad, haciendo posible otra forma de judaísmo, ya no sanguínea, ni religiosa, sino otra que engloba a las dos , que es la vital, la que une PALABRA, COMPROMISO, TRADICIÓN y TRASMISIÓN.

Nosotros, como bnei anusim, orgulloso de serlo y padres de hijos que aceptarán o no, este legado, queremos hacer nuestras las palabras de Edmond Fleg (3):

-    Soy judío porque, nacido de Israel y habiéndole perdido, he sentido de nuevo en mí su vida, más viva que yo mismo.
-    Soy judío porque, nacido de Israel y habiéndole recuperado, quiero que siga viviendo después de mí, más vivo que mi propia vida.
-    Soy judío porque la fe de Israel no me demanda la abdicación de mi mente.
-    Soy judío porque en todo lugar donde alguien sufre el judío llora.
-    Soy judío porque, para Israel, el mundo aún no está completado: el hombre (la Humanidad), lo está completando.
-    Soy judío porque, para Israel, el Hombre (la Humanidad) no está aún creado. Los hombres lo están creando.
-    Soy judío porque Israel coloca al Hombre (la Humanidad) y su unidad por encima de las naciones y aun del propio Israel.

Nuestra esperanza y nuestra satisfacción es poder deciros a vosotras y a vosotros que nosotros, bnei anusim “SOMOS JUDÍOS”, que es algo que nosotros hemos heredado y sobre todo que hemos aceptado libremente y que intentaremos que nuestros hijos e hijas acepten y continúen, si así es su decisión.

Para terminar, queremos manifestaros que ser o no ser judíos, no es un problema. No queremos que las frases atribuidas a Spike Lee, se apliquen también al judaísmo y al hecho innegable de ser judío:

“Ser negro no es un problema de color. No es un problema de raza, ni un problema de origen, ni de clase, ni de religión, ni de nacionalidad, ni es un problema de tradición. Ser negro es el problema”

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*Anun Barriuso y José Manuel Laureiro, historiadores y representantes de Tarbut Madrid

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Notas:
1) Muchnik, Mario “ Mundo Judío. Crónica personal”. Editorial Lumen. Barcelona 1985
2) Ariel, David “What Do Jews Belive”. Schoken Books. New York. 1995
3) Fleg, Edmond, “ Poe qué soy judío”. Editorial Ríopiedras.Barcelona 2000