Arquitectura

Rehabilitación y puesta en valor del patrimonio arquitectónico judío en Cataluña

Por Andrés D. López [Arquitectura en Sefarad]
Estado de la cuestión (proyecto de tesis del Máster de Teoría e Historia de la Arquitectura que lleva por título Rehabilitación y puesta en valor del patrimonio arquitectónico judío en Cataluña)*. Existe a día de hoy lo que parece ser un movimiento de recuperación de la cultura sefardita en España y como reclamo para ésta, su arquitectura. La memoria sefardí formó parte de nuestra historia desde antes de la época medieval hasta la configuración de los estados modernos, en España con la unificación de los reinos de la península en 1492.

El VI Congreso Internacional sobre Turismo y Desarrollo, en el II Simposio virtual “Valor y Sugestión del Patrimonio Artístico y Cultural” manifiesta en la presentación de su propuesta[1]:

El patrimonio de una ciudad son los valores exponentes de su actividad cultural (las costumbres y tradiciones, las obras documentales, los bienes muebles e inmuebles preservados a los largo del tiempo). Así pues, lo constituyen los elementos tangibles e intangibles que a través del devenir histórico resultan del desarrollo cultural de las sociedades. En esencia, son depositarios de los valores y la idiosincrasia de una comunidad, región o país. El patrimonio cultural es, en última instancia, lo que ha trascendido del modo en que una sociedad se ha relacionado con su entorno. La resulta de la actividad humana al tratar de responder a problemas vitales.

Comenzando por Pausanias, que recorrió Grecia describiendo sus monumentos, siempre ha habido viajeros en busca del disfrute artístico. No obstante, en esta última década ha proliferado por toda Europa una intensa moda de turismo patrimonialista. En efecto, uno de los principales atractivos de cualquier territorio estriba en sus bienes históricos, artísticos y arqueológicos. La sugestión de un viaje a una determinada población se alimenta con la promesa de poder presenciar sus costumbres folclóricas, admirar piezas artísticas singulares o visitar determinadas construcciones o emplazamientos, todo lo cual representa una invitación a revivir in situ fascinantes pasajes de la historia.

La fantasía legendaria y literaria, como se aprecia en las novelas de El último judío de Noah Gordon o El pont dels jueus de Martí Gironell que hacen referencias a las juderías de Toledo o Besalú respectivamente, además de la carga de contenidos históricos que envuelve una localización representa un incentivo para el turismo cultural. Así también, en la era de Pausanias, las siete maravillas del mundo antiguo representaban una invitación al viaje de la imaginación, antes que al viaje físico.

Pese a todo, el valor de los emplazamientos no suele responder a rebuscadas estrategias de comercialización. El patrimonio logra atraer al turismo simplemente porque es atrayente. Pensemos en la magnificencia de la gran pirámide: se basta sola para asombrar al mundo. Sin embargo, hay que reconocer que recauda su cuota de visitantes apoyada por factores como el interés de la egiptología, o el marcado valor simbólico de ser una maravilla del mundo antiguo.

A un nivel más local, el caso de la rehabilitación de la judería gerundense ha servido para impulsar la ciudad a un innumerable desarrollo de proyectos, actos, eventos y congresos en relación con la cultura hebrea, activando un movimiento de divulgación y promoción de dicha cultura en la ciudad que atrae al denominado “turismo judío” con los consiguientes beneficios que esto conlleva como muestran las estadísticas. Esto hace de Girona junto a la recuperación de su Call un caso interesante de estudio de cara a la situación actual de crisis económica en la que nos encontramos. El trabajo de recuperación del Call de Girona se inició a finales de los años 80, hoy en día más que consolidado, por lo que podría analizarse en sus posibles pros y/o carencias, y compararlo a otros casos en los que el proyecto de recuperación ha sido distinto, para poder crear un modelo para futuras investigaciones ante ciudades que tengan la posibilidad de realizar una apuesta y una recuperación de sus antiguas juderías y lo que es más importante, evitar la multiplicación descontrolada de la recuperación de éstos espacios, ya que se ha de partir obviamente de una base documentada y unos estudios que avalen el proyecto e intentando mantener el equilibrio con el plan de marketing que se emplee. Ahora bien, ¿Dónde se encuentra el punto de este equilibrio?

Con el paso de los años, a Girona le han seguido otras ciudades en Cataluña como Barcelona o ahora más recientemente Besalú, aunque no todas las ciudades tienen la suerte o el poder administrativo para gestionar y recuperar su pasado sefardí del mismo modo que el gerundense, el cual se observa en la actualidad consolidado y con unas bases firmes que sostienen el proyecto de recuperación. La creación de la Asociación Red de Juderías, paralelamente al proyecto de Girona, marca el camino para la gestión del patrimonio judío en otras ciudades como Barcelona, Besalú, Castelló d’Empuries Lleida, Puigcerdà y Tortosa que se compararán y analizarán posteriormente.  ¿Qué ha hecho pues, que el caso de Girona haya tenido éxito en la gestión de dicho patrimonio? ¿Cómo se consolida el proyecto? Próximamente en Arquitectura en Sefarad.

Shalom,

Andrés D. López
Enero de 2013


[1] Nota: Grupo de Investigación eumed.net. Congresos Internacionales de Economía. Universidad de Málaga. http://www.eumed.net/eve/6td/simposio.htm [Consulta: 02/05/2012]


* Este artículo está incluido en el capítulo "Estado de la cuestión" del proyecto de tesis del Máster de Teoría e Historia de la Arquitectura de la Universitat Politècnica de Catalunya que lleva por título Rehabilitación y puesta en valor del patrimonio arquitectónico judío en Cataluña.