La sinagoga perdida de los marranos en España

Por Sofía Hirshfeld.
Una descendiente de la 17º generación del Don Abraham Señor, ministro de economía de España en la época de la Inquisición, llegó hasta su casa y encontró la sinagoga secreta. La gente del lugar nunca había escuchado sobre la existencia de esta.
Su perseverancia e instintos la condujeron finalmente a encontrar la sala de rezos, la cual no debe haber sido visitada por ningún judio durante cientos de años.

Don Abraham Señor era uno de los judíos mas cercanos a los reyes Isabel y Fernando, los que declararon la deportación de los judíos de España. Debido a su función de ministro de economía tenia muy buenas relaciones con los reyes, y de acuerdo a lo que se dice se convirtió al cristianismo para poder quedarse en el país.

De todas maneras funcionaba en su casa una sinagoga secreta al servicio de los marranos. Esta sinagoga que estuvo ignorada durante cientos de años se descubrió gracias a una de sus descendientes que llego al lugar para inspirarse en la redacción de su nuevo libro Dos mujeres y un amor prohibido.

Odaya Bend llego a Segovia para adquirir el ambiente de la ciudad en la que sucedería la trama de su libro. Bend es la 17º generación de Abraham Señor Kornel que vivió en España hace 550 años.

Cuenta Bend que le dijo a su marido que ahora que están jubilados es el momento de viajar y visitar la casa que fue propiedad de sus ancestros.
La investigación que hizo previo al viaje le proporcionó testimonios que informaban que el palacio de Señor estaba conservado por la UNESCO, y el gobierno municipal, y había funcionado en él una sinagoga.

Cuando llegaron a Segovia programaron quedarse dos días, visitar el palacio, la sinagoga y seguir el itinerario. Tenía información escrita de historiadores y documentos donde Señor describía la sala de rezos y cómo bajaba del segundo piso por una escalera a la sinagoga.
Estaba obstinada en encontrarla. Cuando llegó a Segovia descubrió que la mitad de la casa estaba en manos de los Franciscanos y se usaba de convento.

“Ingresamos a la zona abierta al público, que contiene un museo, y le preguntamos a la vendedora del negocio de Souvenirs si tenía un libro de Abraham Señor, me pregunto si yo sabia su historia y le contesté que era descendiente de la familia, lo cual fue el comienzo de un gran festejo.
Me beso y abrazo y me llevo al departamento de cultura de la municipalidad.
Llamo al Intendente y él en persona vino a recibirnos, nos pusieron un guía y nos permitieron visitar lo que quisiéramos.
Le pedí visitar la sinagoga que había en su casa, a lo cual respondió que creía que eso nunca existió.
Insistí diciéndole que tengo testimonios escritos que lo prueban y prometió averiguar.
Intento recibir autorización para entrar al convento, que era la otra parte de la casa, pero no lo logro.”

550 años después
Lo que los españoles no sabían era que del otro lado de la línea había una Israelí testaruda para quien la palabra NO era solo un recomendación, hasta contagió al guía con su pasión por encontrar este lugar secreto aun no descubierto.

“Nuestro guía decidió hacer algo por lo cual ponía en peligro su trabajo, utilizó sus relaciones personales con los curas, les suplicó y logró conseguir una cita para entrar a primera hora de la mañana, en total secreto.
Mi marido y yo esperamos al guía, que venía acompañado de otro guía que decía que no creía en la existencia de una sinagoga de marranos en ese lugar. Ingresamos por una puerta lateral y escondida, le preguntamos al portero donde había una sala de rezos y nos condujo por pasillos hasta llegar a una sala amplia, en el lado derecho estaba el salón para las mujeres con la Estrella de David , y enfrente la Tarima y el ARON HAKODESH. Parecía como si recién hubiera salido el último judío de rezar. Miramos incrédulos y emocionados.

Todos los presentes estaban anonadados por el descubrimiento ya que nadie creía en la existencia de esto.
En el lugar del Aron Hakodesh ahora esta el altar con JesuCristo. El portero dijo que todo quedó igual solamente que antes no había ventanas en la sala. Y ahí descubrí en el piso pequeñas aberturas angostas por las que pasaba el aire, y comencé a llorar…
Aquí rezaron los marranos y así estaban protegidos para que nadie los vea desde la calle.
Fue muy emotivo estar ahí 550 años después. Pregunté si había escaleras que no estén en uso y así encontré las escaleras que usaba Abraham Señor para bajar desde su casa a la sinagoga. No podía hablar, respiraba con dificultad, no se cuando fue la última vez que estuvo aqui un judío.”


La historia de Bend no termina aquí. Luego de regresar a Israel siente que esta sinagoga no está en las manos correctas.
Ahora sabe que los Franciscanos quieren apoderarse  de toda la casa de Abraham Señor, como se apoderaron de todas las sinagogas.
Los Franciscanos no quieren que se sepa lo que hay en ella y por eso niegan la entrada al convento.

“El guía me pidió mantener esto en secreto pero no pude con mi genio. Llame a Itzjak Navon y Haim Breniet que me ayudaron a buscar la información y les conté lo que descubrí. Esto debe ser transmitido, y luchar, y presionar a los niveles de poder para recuperar este patrimonio y que no quede en manos de los Franciscanos.”

Agradecemos a: Kobi Zarko, por mandarnos este interesante artículo
y Susi Rotblatt por hacer la traducción del artículo del hebreo al español

Publicado en eSefaradwww.esefarad.com