CERDANYOLA

Carta del presidente de Tarbut Cerdanyola

GUILLEM C. PESSAH

Es para mi un gran honor y una importante responsabilidad poder representar a Tarbut Sefarad en la localidad que me acogió siendo un bebé y que hasta el día de hoy me ha visto crecer.

En 1940 las tropas alemanas entraban en Salónica, capital de la macedonia griega, una ciudad con una comunidad judía muy importante y prospera. Mi abuelo, Shalom Pessah tenia sólo 20 años y se vio envuelto en una de las experiencias más crueles que ningún ser humano podría imaginarse, el exterminio judío. De los 60.000 judíos que vivían en Salónica tan solo 6.000 sobrevivieron a la barbarie nazi.

Entre ellos, el joven Shalomico, quien después de escapar a Turquía con la ayuda de los partisanos y viajar en tren durante largas jornadas, acabó en las filas del ejército aliado en Damasco, Beirut i finalmente en Haifa donde en cierto modo empezó a sentirse nuevamente persona. A pesar del sufrimiento por la incertidumbre del destino de centenares de amigos y familiares y el dolor afligido en la propia piel y pensamientos, el Sr. Pessah marchose a Milán y mas tarde a Barcelona donde se casó con una joven catalana estudiante de lenguas semíticas procedente de una familia de origen marrano, y evidentemente fuertemente cristiana aunque se convirtió al judaísmo.

Explico todo esto porque es gracias a mis abuelos, que a pesar de no ser observantes, han sabido transmitir de modo excelente y dulce el amor y el interés por esta cultura y modo de hacer que siento tan mío como la del país que los acogió y donde yo he nacido, Catalunya.
La vida en diáspora, aunque por imposición, es más tranquila y discreta, la ausencia de contacto con la cultura o sociedad, los silencios, las lagrimas, los recuerdos, han hecho que una nueva generación de jóvenes israelitas en diáspora, como mi hermano y yo, nos sintamos atraídos por aquello que de puertas adentro y muy sigilosamente hemos visto o escuchado en relación al judaísmo y queramos hacerlo extensivo a las personas que conviven a nuestro alrededor.

Personalmente siempre hemos tenido un bonito recuerdo de aquellas personas judías que hemos conocido, que nos han conocido, o que por el simple hecho de ser “hijo de” o “nieto de” nos han abierto i ofrecido sus casas en cualquier lugar del mundo. Su modo de ser y hacer siempre tan parecido es curioso cuando uno conoce las diferencias culturales y sociales de los países de donde provienen o viven; el Magreb, Oriente Medio, Europa del este o las capitales más importantes del planeta y como, estando perfectamente arraigadas a estos puntos geográficos, no han perdido aquello que los hace, a nuestro entender, personas diferentes al resto de personas que conocemos, incluso si son conversas.

Con el deseo de dar respuesta a muchas preguntas y dudas de muchos conciudadanos, recibimos de muy buen grado la responsabilidad de llevar a cabo Tarbut Cerdanyola, para que los Cerdanyolencs nos conozcan mejor, alejados de los prejuicios mediáticos actuales, o bien tengan constancia de una realidad que era obvia en Europa hace 70 años atrás, el judaísmo.

Guillem Gabriel y Joaquim C Pessah