HERMOSILLO

Carta del presidente de Tarbut Hermosillo



HERMOSILLO
México

RODOLFO DÍAZ CASTAÑEDA

SHALOM, SHALOM… Queridos Hermanos, Hermanas, amigos todos de SEFARAD. Mis bendiciones antes que todo, y dondequiera que se encuentren ya sea por voluntad propia o bien por decisión suprema de Dios Gran Arquitecto del Universo, van mis sinceros deseos de salud y prosperidad.

Desde mi entrañable Salamanca (España), a la que vuelvo cuantas veces me es posible, elevo mis pensamientos y sentimientos porque estas primeras palabras dirigidas a ustedes sean recibidas como un primer trazado a fin de emprender más y mejores puentes de comunicación humana integral e ir juntos por los caminos de la vida “codo a codo”, al lado uno con uno, de tu a tu… Si bien hoy de manera virtual por las ventajas que nos brinda internet, en el mañana con un efusivo abrazo fraternal como comunidad viva actuante con fe y esperanza por un mundo mejor; pero, “ahorita mismo” (como suele decirse a la mexicana), permítanme confiarles algo que en lo hondo de mi ha estado contenido desde hace años, ah pero eso sí, con esas ganas de decirlo a los “cuatro vientos” y así sentir el alivio de confesarlo: Que largo ha sido mi caminar por los senderos de la vida para, al fin de cuentas, comprender que soy uno más de alma judía que ha peregrinado en el espacio y el tiempo. Saber con mayor certeza que las raíces ancestrales de mis antepasados emigrantes a la ex colonia Nueva España (hoy México) se remiten a Sefarad, de ahí que siempre en mí familia se decía en voz baja, con discreción y secrecía, que sangre judía corría por nuestras venas. Nunca sentí vergüenza de ello, jamás, todo lo contrario: Orgullo… Definitivamente: Soy uno más como ustedes y aquí estoy, sumándome a una “cadena de unión” que cada día crecerá más por todos los rincones del mundo para hacer sentir la fuerza de la dignidad sefardí, enarbolando la mejor de las armas contra el odio: Cultura.

Ahora, me viene a la mente algo un tanto sui generis que quiero compartir y es algo que quizá a más de uno de ustedes le habrá sucedido: son esas especies de “dejavú” que al andar por esos lugares recónditos de la España de hoy (pero por siempre Sefarad), les vendrán esas sensaciones del “yo he estado aquí” en algún momento determinado de la existencia, y luego sientes que todo ese espacio te es familiar y la nostalgia te envuelve; estoy seguro que sí les habrá sucedido porque esas sensaciones no son cuestión de magia, es percepción de un alma viva. Cuestionable lo que afirmo sí, pero siendo un tanto holísticos y mente abierta, no podemos negar que la esencia de la vida en cuanto génesis de las variables determinantes de las realidades existenciales subsisten con el pasar de los tiempos… Y más aún todavía cuando uno regresa periódicamente a España, que es mi caso, las inquietudes vuelvan a brotar con más fuerza y el deseo por comprender esas dimensiones históricas determinantes de nuestras vidas se convierten en un afán por indagar más fondo sobre la matriz genealógica sefardí de nuestras familias iberoamericanas; un hecho que sin duda es ya un reto de conocimiento para la Historia y la Antropología, habrá que estar al pendiente de éstas disciplinas para que pronto nos den más luces, porque, como bien se sabe, “al otro lado del Atlántico” están (estamos) millones de familias hispanoamericanas con simiente judía, unas conscientes y orgullosas de serlo y otras con una “venda en los ojos” que les impide ver la grandeza cultural de sus orígenes. Sefarad transcendió sus fronteras y no obstante los contratiempos históricos marcados por los odios y la intolerancia religiosa, su cultura y dignidad por ser libre y amante de la paz se mantiene viva.

En fin, que como herederos que somos de una rica cultura estamos asistiendo a una nueva época para la humanidad llena de riesgos, pero también de oportunidades que demandan inteligencia constructivista para afrontar, una vez más, los retos de siempre: Intolerancia, injusticias, discriminaciones, desigualdades, ignorancia y pobreza, y el peor de los males espirituales: La enajenación de individuos y pueblos, las voces de los fanatismos intolerantes de toda índole vuelven a escucharse. De ahí que todos los seres humanos que deseamos la coexistencia pacífica de las religiones y de los pueblos estamos convocados a contribuir a la mejora de la comunicación humana planetaria, cada quien desde sus respectivas trincheras de vida y trabajo; hoy por hoy sumar acciones en los procesos de superación de las distancias geográficas, lingüísticas, ideológicas, políticas y religiosas para recuperar esos detalles dignos de la condición humana y, en ese sentido, darle justa dimensión a nuestras decisiones como individuos y comunidades para vencer los muros de egoísmos e intolerancia de cualquier signo.

Así pues, toda iniciativa que se proponga metas trascendentes para mejorar la civilidad humana, bien amerita sumar esfuerzos a tan bendita acción: Hacer realidad la paz entre los individuos como entre las naciones. Todos somos prójimo y nos necesitamos. TARBUT SEFARAD es un buen ejemplo. Con gusto me uno.

Cuando mi querido amigo Mario Saban me pidió que escribiera algunas palabras a efecto de sumarme en la promoción y difusión del pensamiento y la cultura judía desde el ámbito en que opera mi vida – en la ciudad de Hermosillo, capital de Sonora (México)-, confieso que la idea sí me emocionó tanto que no dudé en asumir el reto, aunque en algunos instantes, como suele suceder cuando se embarca uno en una nueva experiencia, como un nuevo desafío, sentía cómo mi mente se cuestionaba el qué decir y cómo decirlo. Y dicho está… En fin: Que aquí estoy, por aquí nos veremos, sumándome a la maravillosa “Cadena de Unión” que constituyen los lazos de fraternidad de hermanos y amigos de TARBUT SEFARAD. Y ahora, pues a preocuparme en los deberes a cumplir en la nueva encomienda allá allende el Atlántico, en las costas del Golfo de Cortés, donde los vientos del Pacífico soplan y chocan con las arenas del Desierto de Sonora, porque allá también existimos quienes vinieron de Sefarad… SHALOM, SHALOM… Van mis bendiciones.

Rodolfo Díaz Castañeda
21 de mayo 2010

CV Rodolfo Díaz Castañeda


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