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Carta de la presidenta de Tarbut Gijón
  MARÍA NIEVES HERAS ALONSO

 
Saludos a todos los amigos de Tarbut Sefarad desde Gijón:

En mi nombre llevo los apellidos de mis dos abuelas, Medina y Vallejo que se encuentran en el listado de orígenes judíos o judeoconversos.

Con ello quiero rendir homenaje a todas aquellas abuelas y antepasados que en Sefarad marcaron un antes y un después con su fuerza y clara convicción, de su plena dedicación a la familia y al mantenimiento de costumbres y modos de vida que de otro forma hubieran desaparecido. Es mi legado familiar y con el quiero comenzar ésta nueva andadura que me ofrece Tarbut Sefarad.

“Conócete a ti mismo” dice la antigua sabiduría.

No cabe duda que para llevar a cabo tan complejo trabajo, es importante dedicarle toda la vida. Nuestra era destaca fundamentalmente por el uso de la información. Nunca hemos tenido tantas posibilidades de saber, conocer, descubrir, comunicarnos a través de los diversos medios que tenemos a nuestro alcance.

Esto puede facilitarnos el adquirir amplios y variados conocimientos con suma facilidad. Al igual que muchos, yo los he utilizado, en ocasiones, para indagar en la historia de la diversidad de pueblos que pasaron por nuestra Península, los legados que nos fueron dejando, su cultura, costumbres, religión. De todo ello, surgió esa época en que las tres culturas principales, cristiana, judía y árabe vivieron durante siglos en armonía hasta que sucedió lo que la Historia nos cuenta.

No siempre la Historia ha sido fiel a los hechos, pues se contaba en función de los intereses de los vencedores. Tal es así que la judeofobia surgió y para asombro de muchos persiste en el tiempo, precisamente por una falta de información y tergiversación de los hechos históricos.

Se sabe que la tolerancia y la convivencia musulmana, judía y cristiana permitió un gran desarrollo de la ciencia, la medicina y la filosofía. Se realizaron copias y traducciones de los pensadores griegos clásicos, preparando el camino para el Renacimiento europeo del siglo XV. De todos es sabido que los extremos no son buenos, y me produce gran tristeza comprobar que debido a intereses político-religiosos Sefarad se vio en un cambio a peor, ya que el camino hacia ese Renacimiento quedó cortado.
 
Es mi esperanza de que éstos nuevos tiempos de la comunicación, nos ayuden a entender los errores de épocas pasadas, aboliendo de una vez por todas los prejuicios hacia un pueblo que formó parte de nuestra cultura y de nuestras raíces durante siglos.
 
Felicitaciones por la iniciativa de formar una asociación cultural como es Tarbut Sefarad ya que gracias a su trabajo, se está sacando a la luz la verdad histórica del pueblo judío en su relación con Sefarad. Y me siento muy agradecida a Mario Saban por ofrecerme la oportunidad de aportar mi granito de arena en tan interesante trabajo.
 
Todo es poco cuando se trata del entendimiento entre seres humanos, entre pueblos que persiguen un mismo fin, como es el de una convivencia en paz entre sociedades multiculturales.

María Nieves Heras Alonso
21 de septiembre de 2009