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¡No es la primera vez!
 NICO TOMA
 Ocurrió en un tiempo de crisis y esclavitud! El trabajo duro y honrado no era apreciado. El control de la natalidad no se llamaba “planificación familiar” pero igual estaba a la orden del día. La discriminación era la cultura nacional en el antiguo Egipto, la más moderna y floreciente de las culturas de aquel entonces. Los extranjeros solo valían para servir los propósitos de la dinastía reinante: construir y construir! Todo alrededor eran construcciones y andamios! 

Aunque plenamente asimilados y reducidos a adoradores de ídolos, los residentes extranjeros sentían a veces deseos de volver a encontrar su identidad. En esto clamaban al Amo olvidado para pedir la libertad. Tanto así se manifestaba la memoria ancestral que el mas asimilado de los extranjeros, el ahijado de los reyes, sintió el llamamiento impetuoso de hacer justicia al oprimido hermano de sangre suyo. En un contexto donde no representaba una tan buena idea hacerlo. Pero la fuerza del llamado de la sangre de Abraham venció. Independemiente de las consecuencias que estaba claro que surgirían. Pero no fue la primera vez en la historia: Yacov también escuchó el llamado y volvió a sus raíces.

Tampoco hoy es la primera vez cuando un pueblo escogido (antes del nacimiento de todos los individuos que lo componen) escucha el llamado ancestral y elige buscar su identidad. Siguiendo a Môsheh saliendo de Mitzraim.
 
¡No es la primera vez y nunca será distinto!