LA FLORESTA

Carta del presidente de Tarbut La Floresta

Javier Valdivia González, presidente de Tarbut La Floresta

LA FLORESTA
[Barcelona]



JAVIER VALDIVIA GONZÁLEZ

Los motivos que me impulsan a aceptar la invitación de formar parte de la red Tarbut Sefarad son innumerables, pero si tuviera que señalar algunos, diría en primer lugar, el amor que mi padre, que en paz descanse, dispensó durante toda su vida por el Pueblo de Israel. Aún recuerdo que me comentaba, que al alba los judíos se unen en una sola oración, afirmando que Dios es único y es el Dios de Israel, esta oración se extiende desde la Patagonia hasta Siberia y desde Siberia a África, y desde África a Europa y Asia. Es fácil concluir la gran cohesión que de ello se deduce.

En segundo lugar la idea de Dios que no sólo es creador sino que es dispensador de cuidados y amor por sus criaturas. A lo que añadiré que la asamblea judía ayuda espiritualmente a sus miembros de una forma que les hace sentir verdadero pueblo, basta recordar sus obligaciones con respecto a las viudas y los huérfanos o el papel de las escuelas en la formación espiritual y intelectual de niños y niñas.

El Pueblo de Israel, ha sido objeto de continuas persecuciones de todo tipo, y ante esto, siempre me he preguntado el porqué, sinceramente no lo entiendo,  y es más si me permite una confidencia,  he pensado que es por envidia y no se quiere aceptar que una parte de la humanidad (17.000.000) sigua fiel a una doctrina más que milenaria, no la universal dada por Roma, y que tenga su traducción en la vida diaria; los rezos del Sidur, a los que a menudo acudo,  las festividades, Purin, JanuKa, Tabernaculos, Memorial de la Shoa.

Las fiestas del calendario judío, siempre han despertado en mí una gran admiración, en el sentido que son fiestas con significado histórico, y presente, y que se celebran en familia, recordando el norte que las guía la eterna fidelidad al que no tiene nombre.  Pero también debo de decir que lo que el Judaísmo ha aportado a la humanidad es la Conciencia, y esto ha hecho que el paganismo que todo lo invade sienta un verdadero odio, a lo que hay que añadir si fuera poco, la igualdad y el amor al prójimo.

A pesar de lo anterior, el pueblo de Israel sufre en la actualidad un antisemitismo, no ya explicito pero si soterrado, y ante esto yo quiero colaborar de forma activa dentro de mis modestas posibilidades, ya que si me preguntan que hice cuando insultaron a un hermano judío pueda decir que lo defendí con la palabra y la acción diaria. No quiero que se repita ni los campos de concentración ni los guettos, no quiero oír más que Israel es una potencia despiadada.

No he nacido en una familia judía, pero Dios me ha hecho amar a su pueblo.

Podría seguir escribiendo más pero quiero que esta carta salga cuando antes

Atentamente,

Javier Valdivia González

La Floresta (Barcelona)
Febrero de 2013

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