MOGUER

Carta del presidente de Tarbut Moguer

MANUEL DE DIEGO FLORES

Shalom, queridos amigos de Tarbut Sefarad:

Desde mi infancia tuve la gran oportunidad de cultivar una verdadera y profunda amistad con niños judíos. Nuestra amistad ha sido constante a través de los años considerándonos aún hoy en día como verdaderos amigos si bien están dispersos en Israel, Venezuela, Estados Unidos, Argentina... Con ellos aprendí muchas cosas referentes al judaísmo y más aún tuve la oportunidad de asistir a la Yeshiva para recibir clases de hebreo. Recuerdo que el rabino se insultaba al ver que un “sefardita” pronunciaba mejor las palabras hebreas que mis amigos, todos ellos asquenazis.

Siendo Moguer (Huelva) mi querido pueblo, ví con cierto asombro la ausencia de representante de mi pueblo en este medio de “Tarbut Sefarad” y lo digo porque es muy sensible el pasado histórico judío en mi hermoso pueblo cantado una y mil veces por su hijo dilecto y Premio Nóbel Juan Ramón Jiménez.

Moguer es la antigua Urium citada por Ptolomeo. En el siglo II AC los romanos se asentaron en su territorio y construyeron una villa con su torre, origen del actual castillo, además de varias salazones a lo largo del río Tinto. Durante la dominación musulmana, Moguer fue una aldea de Niebla, capital de la cora. Allí los almohades, utilizando la torre defensiva romana, levantaron el castillo cuyas ruinas pueden visitarse. La Orden de Santiago, reconquista Moguer 1240. Alfonso XI la cedió en señorío a Alonso Jofre Tenorio, Almirante Mayor de Castilla, quien funda el monasterio de Santa Clara y el Convento de san Francisco. Por sucesivos matrimonios, el señorío de Moguer quedaría al poco vinculado al linaje de los Portocarrero. En 1560 el obispo de Burgos Francisco de Mendoza y Bobadilla, en su “Tizón de la nobleza de España” afirma que este antiguo linaje Portocarrero desciende de judíos conversos.

La política poblacional puesta en marcha por los Portocarrero hizo que Moguer llegase a ser a fines del siglo XV una de las poblaciones más importantes de Andalucía, con más de 5000 habitantes, y con la población de judíos más numerosa de toda Andaluccía, después de Sevilla, y con relaciones comerciales constantes a través de su puerto con Europa y África. En este ambiente, se construyó en los astilleros moguereños la carabela Niña, propiedad de los hermanos Niño de Moguer que también tenían ascendencia judía y, que acompañaron a Cristóbal Colón en su viaje descubridor, quien visitó en numerosas ocasiones Moguer, para establecer relación con la abadesa del Convento de Santa Clara, Doña Inés Enríquez, que era tía del Rey Fernando el Católico quien por la rama de su tía la abadesa encontramos que su tatarabuela era judía.

Entre los personajes históricos moguereño-judíos destacan:

LUIS DE TORRES († 1493), quizá nacido como יוסף בן הלוי העברי, Yosef Ben Ha Levy Haivri , ("Joseph hijo de Levy el hebreo") que fue el intérprete de Cristóbal Colón en su primer viaje a América y la primera persona de origen judío en establecerse en el Nuevo Mundo. El 22 de septiembre de 1508, Catalina Sánchez, la viuda de Torres, también judeo-moguereña, recibió un dinero del tesoro español en recompensa por los servicios prestados por su difunto marido. Hoy, una calle de Moguer ostenta el nombre de Luis de Torres y en las Bahamas existen dos sinagogas que llevan su nombre.

FELIPE GODÍNEZ MANRIQUE: (Moguer, 1582 - Madrid, 3/12/1659), fue un clérigo y dramaturgo español del Siglo de Oro. Nació en el seno de una familia de conversos portugueses afincados en Moguer, de la que fue regidor perpetuo su padre, Duarte Méndez Godínez. A causa de su ascendencia judaica cambió sus apellidos: en un documento de 1605 aparece como Felipe Godínez, tras desechar el apellido Méndez, delator de judaísmo. Sin embargo, desde 1620 hasta 1624 utilizará el segundo apellido de su madre, Manrique, que era mucho más prestigioso. Ese mismo año de 1624 tuvo que enfrentarse a una condena de la Inquisición sevillana por judaizante y hereje. Cervantes se refiere a él como "florido ingenio" en su Viaje del Parnaso y le pone en el cuarto puesto entre los poetas. En su honor, hoy lleva su nombre el principal Teatro de la Ciudad de Moguer.

Yo creo que ya ha llegado el momento de sentirnos también orgullosos de nuestro pasado judío en Moguer y rendir homenaje y honrar a todos aquellos moguereños que tanto amaron Sefarad y que tanto legado cultural nos han dejado y en estas páginas de “Tarbut Sefarad” transmitir a nuestros paisanos y resto de lectores interesados en Sefarad ese legado histórico.

Manuel de Diego Flores
Moguer (Huelva)

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