PARANÁ

Carta del presidente de Tarbut Paraná

ADOLFO RICARDO JAJAM

Soy Adolfo Ricardo Jajam, Ingeniero Civil, nacido en Paraná, capital de la provincia de Entre Ríos, Argentina.

Cuando Adonai se le reveló a Moisés en el monte Sinaí, frente a la zarza ardiente, se presentó diciendo, "soy el que soy". A mi entrañable amigo Mario Saban, que me ha honrado con ser presidente de Tarbut Sefarad Paraná, yo le digo, "estás donde estás".

En ningún otro lugar del  mundo podes estar luchando contra los molinos de viento y sus sombras inquisitoriales sino es en la  mismísima Sefarad, diseñando estrategias y “antídotos” que curen a una sociedad enferma de odio abrevado en la iglesia medieval, destilado por el “veneno” prístino mas purísimo (la enseñanza del odio y el desprecio hacia los judíos).

Mientras en Estados Unidos George Washington le daba tranquilidad a los refugiados judíos , aquí en el Río de la Platase creaba  el prestigioso Colegio San Carlos en cuyos estatutos se indicaba la prohibición de ingreso a judíos. Quizás esa fotografía, instantáneamente nos dé las claves, que con los años confirmarían para entender la gigantesca diferencia en desarrollo social, político y económico de dos territorios similares que desembocarían en los Estados Unidos de Norteamérica y la República Argentina. Posibles causas: el “veneno” de siempre y la violación de las leyes. 

En la segunda mitad del Siglo XIX, el antisemita de turno el Zar de Rusia, estaba destruyendo la judería rusa. El “veneno” de siempre. Los maltrechos judíos rusos otearon el horizonte en búsqueda de la esperanzadora luz, que les dé paz. Cargando la patria portátil al hombro (la tora), como siempre el exilio del exilio del exilio y van....... Unos vieron la llama salvadora en Estados Unidos, que luego deslumbraría con Wall Street, Hollywood y el jazz.

Otros miraron hacia Sudamérica, y algunos imaginaron ver en el nombre del Río de la Plata, riquezas desbordantes, mas solo encontraron un río marrón y repleto de mosquitos, en el que desembocaba  el Riachuelo, que luego se transformaría en el monumento a la improductividad, y el abandono del estado, y que el escritor argentino Garcia Hamilton, desarrollara con tanta lucidez en pintar a la sociedad latinoamericana hija de la española, en su libro "El autoritarismo y la improductividad". Es el mismo Garcia Hamilton que prologa el Libro “Judíos Conversos” del presidente de Tarbut Sefarad España Mario Javier Saban, donde se desarrollan los arboles genealógicos de las principales familias argentinas, en su gran mayoría judeoconversas. Libro que en mí, rediseño la historia argentina, entendiendo que la historia es otra historia.

La Argentina de finales del siglo XIX necesitaba población en forma urgente, no preguntando mucho a quienes venían si la voluntad era trabajar.  Estos desdichados judíos rusos, ya habían comprado las tierras argentinas para sus futuras colonias desde Rusia, mas, su sueño argentino se hizo trizas, al llegar al país, se enteraron que las tierras pagadas no existían. La JCA (Jewish Colonization Association) a través de su mecenas el barón Mauricio de Hirsch salió en auxilio de sus hermanos.

Poniendo el pecho, los colonos judíos de Entre Ríos y otras provincias, trabajando de sol a sol, haciendo frente al granizo, las sequías, y las langostas, al compás del tango, el mate y la torta frita, pagaron con sus cosechas, peso sobre peso sus terrenos y maquinarias, siendo uno de los proyectos cooperativos judíos más importantes del mundo.

Estos judíos argentinos derramaron sobre el país singulares inventivas, como la creación del cooperativismo argentino, desconocido en el campo argentino, ya que solo había terratenientes y peones, y no es de extrañar que la 1º médica mujer de la argentina haya sido judía, Cecilia Grierson, el premio nobel Cesar Milstein, y una pleyade de sobresalientes profesionales, comerciantes, industriales, escritores, periodistas, artistas y una comunidad entramada en kehilot con colegios, clubes sociales y deportivos ejemplares.

Mas nada fue suficiente para la sociedad Argentina toda, infectada en su estructura por el “veneno” ya conocido, que no permitía un 100% de integración a sus judíos. Sos argentino pero..., te tolero pero...
Hubiese sido socialmente interesante que la sociedad hubiese hecho la integración de los judíos en forma espontanea y natural. Mas no fue así, ya que se debió crear una herramienta con fuerza de ley que castigue la intolerancia y la discriminación contra los judíos.

Desde estas tierras de gauchos judíos, agradezco el nombramiento que me han otorgado, y estoy a vuestra merced en la divulgación de todo lo concerniente a Tarbut Sefarad Internacional, que lleve a la erradicación del “veneno” y potencie la convivencia fraternal de los hombres y de los pueblos. Me despido de Ustedes con un caluroso Shalom.

Adolfo Ricardo Jajam