POLAN

Carta del presidente de Tarbut Polan


POLAN
Toledo

JOSÉ IGNACIO CARMONA SÁNCHEZ

Desde mi Toledot natal recibo con sumo gusto el encargo de Mario Saban de ser el representante de Tarbut en la pequeña localidad en que resido: Polan.

Se da la circunstancia de que viví en un antiguo y grande caserón extrarradio de Toledo anexo a la Plaza de toros, en un lugar conocido como “Cerro de la horca” donde ciertas fuentes históricas aseguran hubo de existir un antiguo cementerio judío. Lo cierto es que mis abuelos al realizar excavaciones allá por los años 1960 en una parte de la casa y con motivo de la cimentación para alzar nuevos pisos, descubrieron lo que hoy en día (según me dicen mis amigos arqueólogos) hubo de suponer una necrópolis medieval, sin precisar más datos al respecto.

La idea de haber “fermentado” existencial y espiritualmente sobre el hipotético soplo de los huesos dejado por judíos toledanos, inclinó por alguna extraña razón mis inquietudes hacia el legado cultural hebreo, con una posterior deriva hacia la Cabala y el misticismo judío. La Tora cumple para el místico judío la función instrumental del acto de la creación siendo la finalidad ultima de la Cabala la restauración del anthropos celestial. Dicho de otro modo, el pensamiento divino que mora en el pensamiento humano se ensancha con el acto teúrgico de la experiencia continua en Dios.

El eco milenario: “el año que viene nos veremos en Jerusalem” resonó cada día en mi corazón como si yo formara parte de un organismo místico universal y atemporal llamado “pueblo judío” que se reconfiguraba entorno a la Torá y porque no decirlo “a la nostalgia”.

Curiosamente hace años unos judíos brasileños que me regalaron su amistad , me hicieron una ceremonia en el interior de la Sinagoga Mayor , groseramente llamada hoy en día de Sta Maria la Blanca , pues fue construida por el privado de Alfonso VIII , Ibrain, hijo de Aljofer, sobre tierra santa extraída del Templo. La ceremonia consistió en repetir una serie de pasajes en hebreo (que fonéticamente repetía por semejanza por desconocer yo la sagrada lengua) y tras introducir un papel enrollado entre sus muros, me impusieron una kippa de color blanco.

¿Soy judío?, es una pregunta que mi espíritu atrapado en la contingencia que los hechos niegan, sigue preguntándose una y otra vez. Antes bien, interpolar en el mundo real un deseo de esta naturaleza es la forma mirífica de crear por parte del hombre una atmósfera sentimental donde pugna por salir una interiorización de sentido. (Pues en ello funge la mediación simbólica entre la nada y lo fenoménico -las apariencias-)

El signo (en este caso mi deseo) se convierte en el Tabernáculo del espíritu y tras un proceso donde interviene la “jokmah” (Sabiduría) muta en realidad numinosa.

Así pues Dios, y únicamente Dios y nos los hechos, es quien nos autoriza a transmutar nuestro destino natural en destinacion humana, y yo consecuentemente, me declaro JUDIO contra la norma establecida.

Juda Halevi (poeta toledano):

¿Qué imagen buscare, si toda forma
Lleva estampado, por divina norma,
Tu bello soberano?

José Ignacio Carmona Sánchez [Descargar CV]
Octubre de 2011

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