PONFERRADA

Carta del presidente de Tarbut Ponferrada

JEAN BELDA VALERO
Quiero agradecer a Mario Saban, presidente de Tarbut Sefarad, el haberme ofrecido incorporarme en Tarbut Sefarad como responsable de Tarbut Ponferrada y así poder contribuir al resurgimiento de la cultura sefardí en este lugar tan bonito: El Bierzo.

Mi primer encuentro con el pueblo judío fue en la primavera de 1946. Tenia 7 años. Mi hermana Violeta había nacido el 16 de enero de ese mismo año y nuestra madre, con una salud delicada, hizo que mi hermano Francis y yo estuvimos en un Hogar de Acogida en Marsella durante 4 meses para que nuestra madre pudiera reponerse después de los avatares sufridos durante la 2ª Guerra Mundial y el parto de Violeta.


Allí en Saint Joseph, bonito barrio en las afueras de Marsella, es cuando por primera vez me crucé con y conocí a muchos judíos supervivientes del Holocausto. Guardo en la memoria la imagen de una mujer judía que me sonrió cuando yo la estaba mirando; era morena y tenia el cabello corto.

Estaban compartiendo el Hogar con nosotros para luego irse, si podían y les dejaban los ingleses, hacia lo que para ellos era Israel, llamado entonces Palestina desde la época romana.

Le conté a mi padre aquellos encuentros y con mis 7 años recuerdo que papá empezó a hablarme de la historia de este pueblo. Él, que no era creyente, me mostró la belleza histórica, cultural y humana de este pueblo nómada, quien desde el Valle de Ur buscó la Tierra Prometida, para ser más feliz, liderados por Abraham.

No puedo olvidar a Alfredo, aquel capitán de la marina mercante amigo de mi padre y que, al regreso de sus viajes, me traía sellos para añadir a mi colección particular.

Un día mi padre me preguntó:
- ¿Tu le quieres a Alfredo?
- Sí papá- respondí.
- Pues ves hijo, Alfredo es judío- me dijo él.

Era en el año 1948 y había bastante jaleo con la creación, ¡que digo!!, con la re-creación de Israel. Así entiendo que mi padre me enseñó, me mostró el camino para salir del estereotipo heredado del nazismo y del edicto de expulsión de 1494 (Torquemada). Mi padre falleció el 26 de marzo de 1952, cuando yo tenía 13 años, pero lo esencial sobre humanismo, cultura y respeto tuve la suerte de aprenderlo de él.

Nuestra madre, Encarnación Valero, tomó el relevo y llevó adelante la “tribu” Belda Valero. Todos estudiamos una carrera, excepto Antonio, que, siendo el más inteligente, decidió salirse de la senda trazada, sin por esto dejar de ser un gran hombre.

Llegó el año 1959 y fui llamado a filas para participar en la Guerra de Argelia. Allí recorrí lugares y libré alguna “batallita (emboscadas), para finalmente volver a Orán donde había iniciado mi andadura en aquella tierra en la calle llamada Avenue Sidi Chami. Allí fue donde llegué del monte (Sidi Bel Abbes, Tiaret y Bukanefis). Era diciembre de 1960.

Me trasladaron entonces al bonito pueblo de la Senia donde se encontraba el aeropuerto de Orán. Desde allí conocí a la compañera de mi vida y madre de mis hijos, Colette Messauda Benhamou, y nos enamoramos. Era junio de 1961 y ella viajó a Francia en agosto. Le pedí que visitara a mi madre en Marsella y así hizo. Cuando volvió, y poco después en octubre, a un mes de que terminara mi servicio militar, acordamos que nos casaríamos, y así fue el 7 de diciembre de 1961.

Mi madre me preguntó por qué tan rápido el matrimonio… ¿hay algo?
- No mamá. Pero debo decirte algo relacionado con Colette.
- ¿De qué se trata?- me preguntó.
-  Pues que Colette es judía- le dije.
-  Pues hijo mío, Jesucristo también era judío- replicó ella.

Ella, mi madre, era católica, socialista e hija de una familia de la derecha agrícola valenciana. Jamás podré olvidar su grandeza de espíritu, y a menudo digo de ella que, más que católica, era cristiana.

De este modo podéis ver que entre un padre (Gonzalo), como el que he tenido, y una madre (Encarna), como ella, y entenderéis por qué hoy estamos juntos en este proyecto de resurrección de la cultura sefardí (la "cultura humana") a través de Tarbut.

Mucho he leído sobre los sefardíes y el libro que me hizo familiarizarme con su historia en esta tierra es el libro de Torralba Bernardo de Quirós, Los judíos españoles, que leí allá por el año 1969 y que, gracias a esta lectura, hizo que conociera la Sinagoga de Ponferrada (1970), entonces llamada la Bóveda (guardo unas fotos de ella) y que fue destruida para edificar un inmueble moderno. ¡Qué pena!!

En aquel viaje de San Sebastián a Vigo también conocí el pueblo de Rivadavia en Ourense, que supo no destruir el legado sefardí y festeja cada año en verano una fiesta de recuerdo de la cultura sefardí.

Jean Belda
15 de noviembre de 2009

Nota: No tengo ascendencia judía conocida, pero sí tengo descendencia. Primero, mi hijo Pascal y lo que venga… Mis otras hijas son Muriel y Sofía. También digo a mis hijos que tengo la gran suerte de haber nacido en la familia Belda.