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La Gran Alianza: Dios, ciencia y la búsqueda de sentido

la gran alianza johathan sacksLibro de Jonathan Sacks. Reseña de Javier Valdivia González.

Ha aparecido en la escena editorial española el libro de Jonathan Sacks La Gran Alianza, Dios, ciencia y la búsqueda de sentido. El propio autor nos confiesa que llevaba más de cuarenta años pensando en este libro, lo cual no deja de ser un aviso para navegantes.

Se parte de una consideración que es “si los nuevos ateos están en lo cierto, uno tendría que estar muy triste, loco o enfermo para creer en Dios y practicar una fe religiosa".

Pero también debemos de saber que creer en Dios y en la importancia de la práctica religiosa, profesar una fe, no significa abdicar del intelecto, acallar el espíritu crítico. “No significa entender el Génesis de manera literal, ni rechazar los descubrimientos de la ciencia”.

Entonces ¿Qué es lo que acontece?

Los debates sobre ciencia y religión se han venido sucediendo periódicamente desde el siglo XVII, en el siglo XVII, debido a las guerras de religión que habían devastado Europa, en el siglo XIX, como consecuencia de la revolución industrial, especialmente la urbanización y el impacto de la nueva ciencia, y con destacado protagonismo la obra de Darwin.

En la década de 1960, con el debate de la “muerte de Dios”, se hizo evidente el impacto de las dos guerras mundiales.

El autor quiere en este libro defender que necesitamos tanto la religión como la ciencia; dado que ambas son compatibles, y algo más, son dos perspectivas esenciales que nos permiten ver el universo en su profundidad, y de esta manera podamos ser humanos y humanitarios.

Aborda para ello la mente humana y su capacidad para hacer dos cosas bastantes diferentes. Una es la capacidad de descomponer las cosas en sus distintos elementos y observar cómo encajan e interaccionan. La otra es la capacidad de unir cosas.

La ciencia descompone las cosas para explicar su funcionamiento. La religión une las cosas para comprender su sentido.

Albert Einstein lo explica según el autor a la perfección "La ciencia sin religión está coja; la religión sin ciencia esta coja".

Saber apreciar la diferencia es en ocasiones más difícil de lo que pensamos. En la primera parte del libro, el autor, plantea un análisis innovador sobre las razones por las que la gente piensa que la ciencia y la religión son incompatibles. Defiende que se debe en parte, a un curioso detalle histórico de cómo la religión entró en Occidente. Fue a través del cristianismo de Pablo de Tarso, una religión que era un hibrido o síntesis entre dos culturas radicalmente distintas la Grecia antigua y el antiguo Israel. “Esto ha dado lugar a una confusión prolongada entre el Dios de Aristóteles y el Dios de Abrahán”.

La presencia o ausencia de Dios es tremendamente importante en la vida. Si perdemos la fe, con ella desparecerán muchas cosas; pero como es un proceso lento, cuando nos damos cuenta del precio a pagar es demasiado tarde para recuperar todo lo que hemos perdido. Entre otras cosas convertiremos como ya ha acontecido el hombre en “cosa” a la que se le puede dar un número tatuado en el brazo y a la naturaleza en un cubo de basura.

El lector tendrá ante si la teoría de Darwin, es decir la teoría de la evolución ciega, el sufrimiento, los valores éticos, los males que han causado y causan las religiones, cuando caen en meras proclamas ciegas, al servicio de intereses espurios. En definitiva los descubrimientos científicos sean en el área de las ciencias biológicas como en la física, y los distintos momentos filosóficos.

Por lo que a largo del libro van a asistir a un debate entre las posturas ateas y las creyentes, sin dejarse ninguna cuestión por difícil que sea, como es el tema de la libertad. No nos asustemos al leer que la libertad del hombre es consecuencia de que Dios es Libre. Luego cada uno tendrá que coger un papel y un lápiz y seguir, nadie puede sustituir a nadie. Mientras hay vida no hay la respuesta, sólo respuestas provisionales.

Por último nuestro autor, ilustra la relación entre ciencia y sentido, y para ello cuenta una anécdota de gran calado. Sacks quería conocer la opinión de un libro suyo de filosofía política que había enviado a Isaiah Berlin, pero no había recibido respuesta, por eso le llamó a su casa. Se puso al teléfono su mujer…” Rabino Aline, Principal…Isaiah estaba hablando de usted hace un momento”.

- ¿Sobre qué?- pregunté

- Acaba de pedir que sea usted quien oficie su funeral.

Yo creo que al final de su vida veía con claridad que la fe de sus mayores es lo que da sentido a una vida, por lo que volvía a su origen, a los rezos y a las prácticas que había oído desde la infancia.

Javier Valdivia González


  • La Gran Alianza, Dios, ciencia y la búsqueda de sentido: Jonathan Sacks, Nagrela Editores, Madrid, 2013, 392p.