RÍO DE JANEIRO

Carta del presidente de Tarbut Río de Janeiro

DAN DE BARNA

Shalom desde Rio de Janeiro (Brasil), a todos los amigos de la cultura judía, y especialmente a los amigos de Tarbut extendidos por diferentes países y continentes. Y aprovecho esta oportunidad, para manifestarle mi agradecimiento al director de Tarbut, Mario Sabán, por su apoyo y confianza, otorgándome el honor de representar a Tarbut en la llamada popularmente <<Ciudad Maravillosa>>, donde existe una importante y consolidada comunidad judía.

El motivo de esta carta no es, únicamente, el más evidente, es decir, presentarme como responsable de Tarbut en Rio de Janeiro, y si de manifestar, públicamente (quizás para sorpresa de algunos), que al tiempo que me considero un cristiano profundamente convencido, y justamente por el hecho de ser cristiano, desde hace mucho tiempo me considero también miembro del pueblo judío.

Esta inusual declaración responde al hecho de que, quizás, a algunos pueda resultarles extraño que un cristiano se encuentre representando una asociación judía, y, por lo tanto, será necesario explicar el hecho, todavía más sorprendente, de que un cristiano se identifique plenamente con el judaísmo sin, por ello, renunciar a su fe como cristiano. ¿Cómo es posible que un cristiano se manifieste simultáneamente como judío?

Para algunas personas, fuera de la simpatía por algunas idiosincrasias culturales (gastronomía, música), no es posible una aproximación real entre las comunidades cristiana y judía, debido a siglos de controversia teológica, y a los innumerables abusos cometidos. Pero, lo cierto es que la verdadera barrera divisoria entre los seres humanos en general, se encuentra, de hecho, en el fundamentalismo (teológico, político, deportivo, etc.), que propicia actitudes de arrogancia, soberbia y desprecio, de aquellos que no piensen como uno mismo. Actitudes claramente contrarias a la revelación divina, que promueve la humildad y el amor al prójimo por encima de todo (incluso hacia los enemigos), tal como se encuentra reflejado, repetidamente, en los textos sagrados del judaísmo que son comunes a los cristianos (Éxodo 23:4-5; Levítico 19:34; Proverbios 25:21; Isaías 50:6).

Pero lo curioso es que, cuando se analiza el problema con detenimiento, es posible verificar que, en general, es la ignorancia la que propicia esas actitudes de arrogancia, soberbia y desprecio humanas, que han llevado a la mencionada división histórica entre cristianos y judíos, así como ha sucedido entre muchos otros grupos humanos, intentando dominar la ideología opuesta usando la coacción y/o la violencia.

Y lo cierto es que, una cuidadosa lectura e interpretación de las enseñanzas expuestas en los evangelios, debería dejarle claro a todo cristiano, no sólo que el amor al prójimo debe imperar en toda y cualquier relación humana, sino, que no es posible reconocerse como cristiano sin al mismo tiempo identificarse plenamente como judío.

Al margen de la inevitable controversia entre judíos y cristianos respecto a la resurrección de Yeshua el Cristo (Mashiah) y de su divinidad, una desapasionada y objetiva lectura de los evangelios no debería dejar dudas respecto a que tanto Yeshua como sus primeros seguidores fueron judíos fieles a las enseñanzas de la Torah , y por ello cumplidores de las leyes reveladas por Dios que allí se encuentran expuestas.

Del mismo modo, un cuidadoso análisis de las enseñanzas de Yeshua muestran que de ningún modo este rabino (“rabí”) de hace 2000 años defendió la supresión de las leyes mosaicas, y sí, que era necesario su estricto cumplimiento (ser más riguroso que los fariseos tal como se expone en Mateo 5:20) para evitar la gehena y alcanzar el reino de Dios. Aunque, este estricto cumplimiento de las leyes expuestas en la Torah deberían ser observadas según un principio mayor que es el amor al prójimo, y sus consecuencias que son la misericordia y el perdón.

Y aunque, por su complejidad, el tema no puede desarrollarse en unas pocas líneas, el cuidadoso análisis de las cartas de Pablo muestra que este judío fariseo nunca renegó de su judaísmo ni del cumplimiento de las enseñanzas expuestas en la Torah , y que (pese a que los cristianos protestantes no estén de acuerdo) el apóstol Pablo en todo momento insistió en el necesario cumplimiento de las leyes mosaicas, pese a dar una especial importancia a la fe en el Cristo como Mesías y Salvador (Romanos 3:31).

Ya respecto al término “Judío”, la Biblia muestra que éste es un calificativo que es otorgado por Dios a aquellos hombres que se comprometan a preservar y cumplir las enseñanzas divinas (un “judío ateo” es una contradicción lingüística equivalente a un “diablo bueno”), por lo tanto sería enfrentarse a Dios si un cristiano que dice preservar la palabra de Dios según se encuentra en la Biblia rechaza aplicarse dicho término. Y siendo que las bendiciones divinas que Dios promete son un beneficio exclusivo para judíos, es decir, para aquellos hombres que preserven y cumplan su palabra, un cristiano que rehusase reconocerse como judío estaría rechazando las bendiciones que Dios promete.

Así, si pretendiésemos definir la palabra "judío", al margen de la idea bíblica de que <<judío es aquel individuo que se comprometa a cumplir y preservar las enseñanzas de Dios>>, tendríamos dificultades para explicar que es un judío, puesto que existen judíos de diferentes razas (negros, turcos), judíos que no tienen madre judía (aceptados por un grupo de rabinos en la comunidad), judíos que no hablan hebreo, judíos que no aceptan la nacionalidad israelí, etc. Por ello la única alternativa para definir lo que significa el término "judío" es entender este concepto desde la Torah , y así puede verse que los judíos del reino del norte perdieron su identidad como judíos al verse en manos de las invasiones asirias por haber desobedecido, conscientemente, su compromiso de preservar y cumplir las enseñanzas divinas.

Conjuntamente, las diferentes interpretaciones de las enseñanzas divinas no son motivo para dejar de reconocer a alguien como judío, puesto que la diversidad de interpretaciones respecto la Torah afectó a los judíos desde sus inicios generando diferentes grupos sociales e intelectuales (saduceos, esenios, fariseos). Y del mismo modo esta variedad de interpretaciones afecta a la cristiandad entre si, la cual no deja de ser un grupo de individuos que intentan, con total sinceridad, ser seguidores de las enseñanzas de un conjunto de judíos (el rabino Yeshua y sus seguidores) fieles a la Torah y de las enseñanzas de Dios, tal como hacen los diferentes grupos de judíos (véase que entre los cristianos también deben de contarse los arrianos y sus descendientes Testigos de Jehová que no aceptan la divinidad de Yeshua).

Ahora bien, siendo que la palabra “judío” viene siendo utilizada históricamente para definir un pueblo con unas características específicas (herencia histórica, nacionalidad, etc.), lo cual ha permitido incluso el uso del término “judío” dentro de un contexto ajeno a la Torah (validando socialmente contradicciones como “judío ateo”), sería adecuado que los cristianos que aceptasen reconocerse como judíos utilizasen la expresión <<judíos espirituales>> para distinguirse socialmente de los <<judíos históricos>>, entre los que, sin lugar a dudas, se encuentran muchos hombres sinceros, firmemente empeñados en preservar y cumplir las enseñanzas divinas de la mejor manera que entienden.

Por lo tanto, con todo lo expuesto, y al margen de la controversia sobre la divinidad de Yeshua defendida por los cristianos y que es negada por los descendientes de las tribus de Jacob-Israel (judíos históricos), y siendo que me identifico como cristiano, no me queda mas remedio que reconocerme como judío (judío espiritual), pese a que muchos individuos encuentren en algún momento chocante dicha toma de posición.

Bueno, el tema es complejo y permite un desarrollo amplio que se encuentra incluido en la obra que ya llevo tiempo escribiendo, pero sirve para manifestar por escrito (mas una vez) mis simpatías hacia el pueblo de Israel que lleva varios miles de años luchando por preservar la palabra de Dios (aproximadamente unos 4000 años si se considera a Abraham nacido en el ± 2000 a .C.).

Así pues, si como “judío espiritual” pudiera ser útil de algún modo desde “Tarbut- Rio de Janeiro”, ya saben que pueden contar conmigo. Y espero, como representante de “Tarbut-Rio de Janeiro” (representación brasileña de la asociación cultural “Tarbut-Sefarad”), servir de enlace entre las diferentes comunidades sefardíes incluidas en Tarbut, y la histórica comunidad judía carioca.


Shalom y un fuerte abrazo.

Dan de Barna
6 de enero de 2010