SALOU

Carta del presidente de Tarbut Salou

 JOSÉ LUÍS GÁLVEZ
 ¡Shalom!

Me llamo José Luís.

Mi admiración por la cultura hebrea se fue formando poco a poco. De hecho, nací en un hogar protestante que siempre mostró simpatía por la música y danzas hebreas, pero también por las Escrituras bíblicas, motivo por el cual me licencié en teología.

Hoy, casado y con dos hijos y viviendo aquí en Salou, esa admiración se ha convertido en un anhelo por el aprendizaje de esta noble cultura.


Intentaré aportar mi pequeño grano de arena, haciendo mención a nuestro patrón de la vila de Salou, el rey Jaume I el Conqueridor. Hay quien dice que era Conqueridor de tierras y faldillas por su buen parecer. Este monarca medieval ( 1208 -1276 ), fue un gran conquistador de tierras en manos sarracenas, ayudado por nobles catalano-aragoneses y por judíos que hacían las veces de banqueros, prestamistas, médicos como Avraham de Aragón y asesores de la corte real, como era el caso de Adam de Paterna.  Precisamente, por todo ello, el Papa Clemente IV se enfada con Jaume I, por dar demasiada protección y poder a los judíos ya que les favorece dándoles tierras en las islas conquistadas de Mallorca y en Valencia, y en la comarca de Morella por el año 1264.

Por lo que respecta a Salou, la conquista de Sas Illes, parte comandada por Jaume I desde sus playas en 1229 con una línea de 150 barcos, que ocupaban toda la extensión de la costa, desde Tarragona hasta Cambrils.





Aunque uno de los episodios más destacables, y del que siento especial interés, es la convocatoria en Barcelona (1263) del judío llamado Najmánides, convocatoria en la que un judío convertido llamado fray Paul Cristiano de Montpellier defendía la postura cristiana y mayoritaria ante el judío Rab Moshe Ben Najman o Najmanides conocido como el RaMbáN de Girona. Podríamos decir, que el debate ante el rey Jaume I quedó en tablas, y el RaMbáN marchó bajo la protección del monarca. Pero me alaga saber, que dicho monarca, sintió una especial sensibilidad hacia la unión de las dos creencias bajo su reinado. No despreció a ninguna de las dos, solo desechaba aquellos extremismos inquisitoriales religiosos; esto, a mi modo de ver, creo que puede ser un buen ejemplo de convivencia religiosa que tanto necesita nuestro siglo actual y que postula Tarbut Sefarad ¿No les parece?

Es por este motivo, que he tomado la decisión de pertenecer a Tarbut Sefarad. Aunque también dentro de los motivos especiales que me atraen de esta sociedad, está la sensibilidad que siento hacia el pueblo de Israel, hacia su cultura –que es la cultura del Eterno- y hacia una convivencia pacífica en un futuro mundo de paz, que espero sea  antes del Olam Habá o Reino Venidero.



Por mi parte, este es mi pequeño granito de arena –de las playas de Salou por supuesto- y que puedo aportar a Tarbut Sefarad.

Shalom,

José Luís Gálvez