TULANCINGO [Mx]

Carta del presidente de Tarbut Tulancingo

JOSÉ LUIS ORELLANA DURÁN
Abraham ben Meir Ezra, poeta judeoespañol (toledano), escribió: “El olvido lleva al exilio, mientras que la memoria es el secreto de la redención”. El trabajo de Tarbut sefarad es un trabajo de recuerdo, que nos trae del pasado el aire fresco de la memoria judía en nuestra querida tierra. Una tierra que una vez vio como varias culturas y religiones distintas vivían en una armonía enriquecida por el color que la luz del Sol mediterráneo regalaba a los verdes y jugosos campos de nuestra España. Esta misma tierra, que un día conoció el dolor porque reconoció decepcionada como algunos de sus hijos se levantaban contra otros hijos suyos. Una España que lloró a sus hijos judíos mientras ellos se iban sin nada, arrastrándose y llenos de piojos, muertos de hambre.

El perdón y la redención a nuestra tierra, como decía nuestro querido poeta, solo llegan con el recuerdo. Un recuerdo de añoranza y de llanto. Añoramos a nuestros antiguos vecinos entre nosotros. Lloramos por su cruel expulsión, porque no hicimos nada, para que las flores de los balcones de las estrechas calles de casas colindantes donde una vez vivieron, vuelvan a florecer y a vestir los pueblos y ciudades de España de un color especial, y porque la oración del Sábado vuelva a oírse entre la noche expectante que quedo muda después de 1492.

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El trabajo de Tarbut Sefarad es ese: Recordar y recuperar la memoria judía en España.

Yo recuerdo, que a la edad de 14 años, leyendo un libro sobre el origen y la historia de las calles de Jerez de la Frontera, me topé con una página que decía: Calle Judería. Mi asombro y mi alegría se fusionaron en ese momento. Desde mi niñez mis padres me habían enseñado a respetar e investigar la cultura judía. En otras personas esto pasa de ser un simple pasa tiempo e incluso pueden llegar a ser verdaderos intelectuales del tema. Para mí, era una cuestión de amor. Pareciera que mi sangre clamara, que sin saber por qué todo eso se me hiciera conocido.

Sin dudarlo, ese mismo día fui a la mencionada calle. No la encontré con facilidad, pues es una calle que no tiene salida, pequeña, casi irreconocible y no conocida por nadie. Cuando llegué y miré hacia adentro pude sentir un silencio abrumador. Pude experimentar la esencia. ¿cómo era posible que allí hubiesen vivido 90 familias judías? Con sus animales, sus talleres, sinagogas. Que hubiese habido rabinos, zapateros, pobres, ricos, judíos errantes… el olor de esa calle es algo irrepetible. Yo no creo en cosas paranormales, pero si creo en la esencia que se puede dejar. Hay algo allí que hace que tu mente respire siglos de historia.

Como era un preadolescente y muy ingenuo por aquellos años. Creía que las casas que veía eran la de la judería. Miraba por agujeritos que había en las puertas y veía patios grandes, con mucha vegetación y algunos pozos de agua. Mi interés iba en aumento, pero aun no tenía nada de información, solo aquella hoja que describía un poco la historia de la judería.

Un día, paseando por los alrededores de la calle, encontré a una mujer y le pregunté si sabía algo. Ella me miró sorprendida (un chico de 14 años que se interesa por aquellas cosas) y no me dijo nada nuevo, bueno, algo si que me dijo que me derrumbó todas mis fantasías: Si hay algo de la judería, esta bajo tierra.

Aunque para mí fue un golpe a mi ingenuidad, no me importó y seguí mi investigación. Fui a ver al director de la biblioteca, al director de urbanismo de Jerez y poco a poco empecé a recopilar datos y muchos libros. Pero para mí, la mejor reunión fue con Juan Félix Bellido, autor del libro: ¿Por qué lloraron los judíos al abandonar Jerez? El me guió en mis pasos y me regaló varios documentos de su trabajo.

A partir de ahí empecé a escribir, pero era solo un niño. No sabía bien estructurar mis ideas y para colmo estaba solo con todo eso. Un dato importante más fue la idea de construir un monumento a dos judíos que pertenecieron al Concejo Jerezano en tiempos de la expulsión, porque en Jerez se le expulsaron 6 meses después. Llegué a recoger muchísimas firmas.

Nunca dejé mi investigación sobre la judería de Jerez. Hoy día todavía sueño con llegar a preparar y publicar todo ese trabajo para el bien de la historia. Pero bueno, ahora ya no estoy solo. Aunque ha tenido que pasar muchos años, ahora cuento con un grupo de personas que tienen mi mismo interés, a ellos les doy las gracias por haber cumplido muchos sueños, también los míos.

Colaboraré en todo lo posible para ser de Tarbut Los Albarizones un movimiento que traiga a la memoria aquellos maravillosos años.

José Luis Orellana Durán
15 de enero de 2010

Tarbut Los Albarizones-Jerez de la Frontera (2010-2014)