Conferencia en París sobre "Los descendientes de judeo-conversos de España"

Miriam Cruzado (foto), miembro de la junta directiva y tesorera de TARBUT SEFARAD, dió una conferencia sobre "Los descendientes de judeo-conversos de España" el 2 de diciembre en París.

El pedido vino de la asociación, francesa "Jérusalem au coeur" ("Jerusalén en el corazón"), fundada y presidida por Yves Kayat (foto), abogado en la capital gala. Miriam explicó la historia de los judíos españoles, que llegaron a la península hace al menos 2.000 años. Hizo descubrir al público francés lo que fueron la Inquisición y los Estatutos de Limpieza de Sangre en el Medievo. Contó como, a partir del año 1.492 y de la prohibición del judaísmo en España, los españoles judíos se dividieron en 2 grupos: por una parte, los que pudieron exiliarse ("Gerush Sefarad"), en mayoría a Portugal pero también a la Turquía actual y al norte de Marruecos. Por otra parte, los que quedaron, los "bnei anusim", sufrieron la asimilación forzada impuesta por la Iglesia. Al fin llegaron los “mea culpa”: el del Papa Juan Pablo II en 2004 por las persecuciones de la Inquisición y el “mea culpa” del gobierno español en 2012 hacia los descendientes de los expulsados: ya son unos 10.000 los que han conseguido la nacionalidad española.

A Miriam Cruzado le acompañó Mélanie Fernández Alvarez (foto), responsable de Tarbut Anusim París. Ambas aportaron un testimonio de cómo hoy, fruto de las libertades actuales, pudieron hacer "teshuvà", un proceso de retorno al judaísmo tan enriquecedor como liberador de una identidad plenamente reconocida.

Reseña de la exposición: El Bucarest sefardí: 500 años de historia contados en 100 imágenes.

Por William Valenzuela Lopez, Presidente de Tarbut Castellón

El dia jueves 22 de noviembre, en Grao de Castellón, tuvimos la fortuna de participar en la inauguración de la exposición “El Bucarest sefardí: 500 años de historia contados en 100 imágenes”, organizada por el Instituto Hispano-Rumano. Un evento que a los ojos de algunos quizá no decía mucho, pero para muchos otros sí.

La historia se remonta a la época de la expulsión de los judíos sefardíes de España el 31 de marzo de 1492 con el injusto edicto de la alhambra el cual ordenaba a los judíos o convertirse o abandonar los reinos cristianos. Algunos se quedaron obligados más por la necesidad de evitar sufrimientos a los suyos abrazaron la cruz de una forma forzada, otros decidieron marchar y se esparcieron por toda la cuenca del mediterráneo; algunos marcharon a Portugal y Holanda.

Hoy hablaremos de los judíos que se asentaron en Rumania, que hicieron vida y ayudaron a potenciar la economía y la cultura de esta parte de Europa. Estas familias fueron relativamente pocas en comparación a los de los judíos askenazis que eran más numerosos ( ya que de cada 1000 familias judías 150 eran sefardíes).

Pero la cantidad nunca fue importante para estos supervivientes de la historia porque sólo hicieron falta unos pocos para crear una comunidad que fue pionera en la construcción de un país. Desde el negocio más pequeño hasta el más grande se veía la magnificencia de este pueblo, quienes además de negocios crearon hospitales colegios la bolsa centros de beneficencia etc.

Aún se recuerda hoy dia con cariño y aprecio a los judíos sefardíes estos judíos que dejaron huella en Bucarest donde aún hoy en día se ven esos edificios casas y sinagogas levantadas por las familias que allí llegaron.

Pero hasta allí también llegó la infamia de una guerra absurda y sin sentido (esa en la que a veces uno piensa que hubiera sido mejor que el hombre no hubiese sido creado). También hasta allí llegó el exterminio y la infamia, la destrucción y exterminio de  miles de estos judíos que solo prodigaron el bien para esas tierras.

Hoy su historia es contada en esta exposición donde vemos su obra: sus artistas, sus profesores, sus rabinos, sus comerciantes, sus banqueros, sus sinagogas, sus hospitales, sus casas hechas con un gusto exquisito... hoy creo que se le hace justicia a este pequeño remanente.

Hoy dia solo hay 50 sefaradíes en Bucarest y han sido absorbidos por la comunidad askenazi.

Esta exposición estará por toda España. Os invito a conocer esta parte desconocida de nuestra historia y admirar como herederos de estos antepasados su legado ,su pujanza y ánimo de servir. Es un modo de traerlos a la vida y de revivir este pasado glorioso y lleno de penurias pero también de reflexiones, sobre quiénes somos y para dónde vamos, si construimos o si nos dejamos asimilar por los afanes del siglo XXI donde el falso humanismo nos lleva cada dia a olvidar lo que somos y a nuestra herencia.

Antisemitismo y la Teoría de la Asimilación

Por Martín Corera Izu.

No podemos, en estos momentos, avanzar ni social ni legislativamente sin reflexionar sobre el antijudaísmo (la denominación “antisemitismo” es la versión moderna que conocemos y el que la introdujo fue el político alemán Wilhelm Marr; fundó la organización “Liga antisemita”) que, aún hoy día, en pleno siglo XXI, es necesario y obligatorio denunciarlo ya que en nuestra “adelantada” Europa sigue existiendo de manera y forma arraigada. No exagero. El antijudaísmo es una señal de alarma para Europa. Si terminamos por trivializar los incidentes antisemitas nos ocurrirá otra vez como a ese héroe incomprendido miembro de la resistencia polaca, Jan Karski, cuando se recorre media Europa informando a los Aliados de la destrucción del gueto de Varsovia y del secreto de los campos de exterminio, y nadie le cree. O lo tachan de exagerado. La Fundamental Rights Agency (acrónimo en inglés, FRA), Agencia Europea para los Derechos Humanos de la UE, emite un informe donde concluye que los propios judíos entrevistados consideran que el antisemitismo es hoy un problema en países como Alemania, Hungría, Francia o UK. Un 26 por ciento de los judíos europeos dice haber sufrido acoso por su religión. Y en este punto es inadmisible la neutralidad.

En este ejercicio de borrar las culpas, ejercicio de expiación se llama, están en Austria para saldar las cuentas con su pasado. La Haus der Natur de Salzburgo casi, casi, a estas alturas, está dirigida por un ex alto mando de las SS, Eduard-Paul Tratz. Porque el ciclo biológico hizo su recorrido y llegó a su destino, en caso contrario, como digo, Tratz aún se calificaría como “zoólogo austriaco”, con su busto incluido, cerca de la entrada del museo, tratando de demostrar que los judíos son una “raza inferior”.

En el mismo país, la afamada Filarmónica de Viena y su profunda involucración con el nazismo. Nada más producirse la anexión de Austria por los alemanes, muy celebrada entre la población austriaca, aparecen las primeras listas en las que se clasifica a los trabajadores de la Ópera de Viena en distintas categorías: “judío, medio judío, judío por casamiento”, para despedirlos o forzarles a jubilarse. En 1942 cerca de la mitad de los músicos de la Filarmónica eran miembros del partido nazi. En 1956, la tan contrastada Orquesta, rindió homenaje al dirigente nazi Baldur Von Schirach, supervisor en la deportación de decenas de miles de judíos, otorgándole la más alta distinción, el Anillo de Honor. Bien es cierto que este, digamos, honor, en diciembre de 2013, fue revocado a Von Schirach y otros cinco muy altos cargos nazis a los que se les había concedido esta distinción.

Así mismo, no es menos cierto, todavía se está esperando un minuto de silencio en el Concierto de Año Nuevo por los trece músicos de origen judío que fueron expulsados. Cinco de ellos murieron en los campos de concentración.

Qué podemos decir del Ayuntamiento de Amsterdam cuando en 1947, a los judíos supervivientes del Holocausto, les puso innumerables trabas para recuperar sus viviendas confiscadas, y no conforme con esta “sensibilidad”, además, les cobró los impuestos con multas incluidas en concepto de atrasos. Hoy día aún está pendiente el contencioso indemnizatorio.

En pleno centro de Bruselas, el corazón de la UE, en mayo de 2014, la sombra del antisemitismo sobrevuela en un tiroteo en el Museo Judío de esa ciudad con el resultado de cuatro fallecidos, dos de ellos ciudadanos de Tel Aviv. Un ataque deliberado, sin duda, contra la comunidad judía.

Mismo modus operandi que en el colegio hebreo de Toulouse en 2012 donde el yihadista francés Merah asesinó a cuatro niños. En The New Republic, April 22, 2014, se da el siguiente titular: “Jews ordered to register in east Ukraine”. Se refiere a la zona de los prorusos de Donetsk. Más concretamente, al Censo de Judíos en las zonas prorusas de Ukraine.

Como resumen, solo es necesario acercarse al informe que sobre el estado de la situación del antisemitismo en 2013 realiza, de forma pormenorizada y minuciosa, el “Centro de Estudios sobre Antisemitismo Moshe Kantor” de la Tel Aviv University (TAU). Su conclusión es que en el citado año sigue la tendencia al alza del antisemitismo. Pero, ¿cómo se manifiesta el mismo? Pues se exterioriza a través de insultos, expresiones, lenguaje abusivo visual y verbal, amenazas y hostigamientos. Incluidos palizas como en la sinagoga de Crèteil, en París, hecho ocurrido tras el atentado en Bruselas. Este informe dice que Francia es el país europeo que más incidentes antisemitas ha padecido en 2012 y 2013.

En España, ante un hecho que puede llegar a tener su cierta relevancia deportiva, pero no pasa de ahí, la final del Eurobasket. Tras el partido de baloncesto celebrado el 18 de mayo de 2014 entre el Real Madrid y el Maccabi Tel Aviv, que vence, como dicen los periodistas deportivos, “el equipo macabeo”, se desata en Twitter un auténtico diluvio de mensajes antisemitas y referencias expresas al Holocausto. Todo ello hasta el extremo de que para detener estos comentarios racistas fue necesario denunciar a los tuiteros ante el Ministerio Fiscal por la comunidad judía en España. La libertad de expresión debe tener un límite, y el artículo 510 del Código Penal (introducido por la Ley Orgánica 3/2002, de 22 de mayo), fija la pena de prisión de uno a tres años y multa de seis a doce meses por, entre otros, “motivos antisemitas”. No es ninguna broma y me parece muy bien, pero, en cualquier caso, ¿resulta explicable esta reacción por una frustración deportiva? Pues no. Y eso que en la previa del partido se repartieron “cariño” y admiración recíproca jugadores veteranos de los dos equipos: Corbalán, Rullán, Brabender, Luyk …, Perry, Lou Siver, Aroesti, o mi ídolo baloncentista, Miki Berkowitz. ¡Qué recuerdos!

Pero, ¡cuidado!, también en el aspecto negativo debemos incluir la recepción que el equipo del Real Madrid de fútbol hizo a la activista palestina Ahed Tamimi, la adolescente que abofeteó a soldados israelíes, que promueve la violencia contra los ciudadanos israelíes y que se manifiesta a favor del terrorismo y de los ataques suicidas. No está, precisamente, a favor del diálogo y el entendimiento, y no resulta comprensible, desde cualquier punto de vista, el recibimiento que el Real Madrid hace el 29 de septiembre de 2018 a esta activista.

No tiene el presente trabajo la finalidad de analizar la cuestión del antisemitismo en España. Apasionante, sin duda. Desde el reencuentro con los sefardíes en la guerra de África en 1859, con el cuestionable amor a los judíos versus la intolerancia religiosa, hasta el papel actual que en los países occidentales tiene la izquierda con su simpatías hacia la causa palestina y sus tópicos antisemitas, pasando por la actuación de diplomáticos españoles en la II GM concediendo miles de salvoconductos a judíos sefardíes españoles al amparo, inesperado por no ser esa su finalidad, del Real Decreto de 20 de diciembre de 1924. Como señalo, interesantísimo tema, para profundizar en futuras ocasiones.

Para finalizar, respecto a España, a mí me gusta la reflexión que una voz autorizada como la de Isaac Querub, presidente de las Comunidades Judías en nuestro país, realiza sobre el antisemitismo en nuestro país. Comparto su perspectiva de que es un asunto de educación marcado por estereotipos derivados de la desinformación y que, al existir muchos prejuicios de origen religioso, la Iglesia Católica debe contribuir al esfuerzo de la lucha contra esos prejuicios y estereotipos. Resulta difícil de escuchar que, a día de la fecha, el Evangelio de San Juán 20, 19-31, en el II Domingo Pascual, refleje que los discípulos estaban en una casa, con las puertas cerradas, “por miedo a los judíos”…. Todo contribuye a la existencia de estos prejuicios.

En fin, en su intervención ante la Comisión de Justicia del Congreso, el ministro de Justicia, Rafael Catalá, el 15 de octubre de 2014, explica, entre otros aspectos, que entre sus líneas de actuación se encuentra la reforma del Código Penal para revisar la regulación de las conductas de incitación al odio y a la violencia. La nueva regulación pretende adecuarse a la sentencia del Tribunal Constitucional 235/2007, de 7 de noviembre, que limita la aplicación del delito del genocidio a los supuestos en los que esta conducta constituya una incitación al odio u hostilidad contra minorías.

No obstante, referente es el informe sobre el antisemitismo en España durante los años 2015 y 2016 publicado en 2017 por el Observatorio del Antisemitismo. En el mismo se hace una descripción detallada de la situación poniendo explícitos ejemplos desde el boicot al profesor israelí Haim Eshach en la Universidad Autónoma de Madrid hasta el ataque al monumento a las víctimas del Holocausto en Oviedo, pasando por la cancelación de la actuación del cantante judío Matisyahu en el festival reggae de Benicasim (Castellón).

Esos hechos los tenemos aquí, sí, en España, y los medios de comunicación bien los obvian, bien les dan un tratamiento entre el paternalismo y la anécdota. Pero es constatable que en nuestro país, ser judío o amigo de los judíos, es un peligro.

La comunidad judía más numerosa de Europa se concentra en Francia. Están censados más de medio millón de personas, 550.000 integrantes. Esta cifra supone que la diáspora francesa es la segunda población judía más importante fuera de Israel, solo por detrás Estados Unidos, que ronda los seis millones. Otro dato: Desde principios de la pasada década, el Ministerio francés de Interior ha registrado unas 10.600 agresiones antisemitas.

Las circunstancias concurrentes hoy día en Francia (radicalización de los musulmanes franceses, los prejuicios milenarios, hostilidad de la izquierda antisemita o la mayor popularidad e implantación del partido de extrema derecha Frente Nacional, incluso gana las elecciones al Parlamento europeo de mayo/2014 cosechando el apoyo de la cuarta parte del electorado y la primera vuelta de las departamentales), hace que tres de cada cuatro judíos franceses han pensado en emprender la Aliá (“Aliyá”, “Alyah”) para huir del clima de antisemitismo que dicen sentir en Francia.

Los judíos franceses justifican hacer la Aliá por la búsqueda de un futuro mejor y huir de una situación de inseguridad. Preocupante, en cualquier caso. Las cifras, facilitadas por el Ministerio Israelí de Integración, hablan por sí solas. En 2012 apenas 2.000 judíos franceses se marcharon a Israel. En 2013 esta cifra se elevó hasta 3.280, Y, atención, solo en los ocho primeros meses del 2014, se marcharon a Israel 4.566 judíos originarios de Francia. Y cambiar de país no es sencillo, es siempre traumático, pero sienten que llegar a Israel es como “volver a casa”. Los datos son concluyentes. Francia es el país del mundo que más judíos “exporta” a Israel: 30.000 en los últimos cinco años. Casi el doble de los que han partido de Rusia o Estados Unidos.

Roger Cukierman, presidente del Consejo Representativo de las Instituciones Judías de Francia (CRIF) y vicepresidente del Congreso Judío Mundial, ha señalado que, y algo sabrá al respecto, “No es muy agradable ser judío hoy en Francia”. Palabras que han originado fuerte polémica en Francia, pero el Sr. Cukierman, nacido en París en 1936, como decimos, creemos que tendrá un conocimiento contrastado de las circunstancias para realizar una afirmación que no deja en buen lugar a la sociedad francesa. Pero lo cierto es que el mismo Gobierno francés está muy preocupado. En las calles de París se han oído expresiones como: “Muerte a los judíos”. Algo impensable en décadas pasadas. Evidencias de la existencia de rebrotes inaceptables de antisemitismo.

El límite de lo soportable se produce cuando a primeros de enero de 2015 se produce el ataque de islamistas radicales a los redactores del periódico de humor “Charlie Hebdo” con el asesinato de doce redactores, el fusilamiento a sangre fría de un gendarme inerme en el suelo y el posterior secuestro y asesinato de cuatro menores judíos en un supermercado kosher de París. En estas circunstancias es como llegamos al 27 de marzo de 2018, en París, en donde dos hombres son detenidos acusados de “homicidio voluntario”, tras la muerte violenta de Mireille Knoll. Que, ¿quién es Mireille Knoll? Pues es una anciana judía de 85 años que durante la II GM sobrevivió a las redadas nazis pero ahora es asesinada por motivaciones antisemitas: “Es judía, debe tener dinero”. Es terrible para los judíos ser acusados por falsedades. Los prejuicios que conciernen a los judíos son milenarios, entran en las conciencias y resulta muy difícil borrarlos. Se da la circunstancia de que otra vecina del mismo distrito parisino que Knoll, de 65 años, judía, Sarah Halimi, también fue asesinada en marzo de 2017 a manos de un joven musulmán vecino con problemas psiquiátricos. Demasiadas coincidencias.

Ante este extremismo, el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, exhortó  a los judíos de Francia a emigrar a Israel: “El Estado de Israel no es solo el lugar hacia el que dirigís vuestros rezos, es también vuestra casa”. Au revoir-Shalom, podríamos denominarlo. En cualquier caso, las cifras de judíos franceses que huyen de Francia a Israel, son históricas. “Es difícil vivir como un judío en Francia”, dicen los que se van.

Tampoco Alemania, claro, queda fuera del odio que obliga a los judíos a esconderse. Y es que después de haber pasado más de 70 años del horror nazi, ser judío en Alemania todavía es motivo de temor. Son, aproximadamente, 250.000 los judíos que en la actualidad viven en Alemania. El mismo presidente del Consejo Central de judíos alemanes, Josef Schuster, aconseja a los judíos no llevar la kipá. Ya vemos, un simple gesto sobre la cabeza que se convierte en peligroso. Demasiada hostilidad antijudía. Demasiada indiferencia en Europa. De nuevo, los judíos, vuelven a esconderse.

Todos estos datos nos deben poner en guardia de que el antijudaísmo está aquí. Consciente y deliberadamente no quiero decir “de vuelta”, “de nuevo” (“it´s back”). No. Los hechos son tan contundentes que la pregunta que nos debemos hacer es si en algún momento de la historia reciente el antisemitismo se ha llegado a ir del Viejo Continente. Entiendo que no. Con enorme decepción y desasosiego, sin exageración, podemos decir que está impregnado en el ADN de los europeos. Pues cuidado. Como bien dice el, ya mencionado, presidente de la Federación de Comunidades Judías en España, Isaac Querub Caro, “Donde resurge el antisemitismo se prepara una tragedia colectiva”. No descubro nada. Los hechos están ahí. Estamos como en una “ambigüedad moral” que pretende salvaguardar no se sabe qué para eludir el compromiso de hacer frente al problema que está aquí. Me viene a la memoria “Les mains sales” (“Las manos sucias”) de J. Paul Sartre, que tan magníficamente describe el dilema entre la ética y la política, y de que nadie se puede ni debe librar de las consecuencias de sus acciones. Ya saben que Sartre quedó verdaderamente impresionado al conocerse el terror de los campos de concentración alemanes y, en un plano metafórico de compromiso moral con el pueblo judío, dijo aquello de que “después de Auschwitz todos éramos judíos”.

En nuestro país, es un hecho incontestable que la Guerra Civil supuso en la sociedad española una fractura de tal dimensión que, aún hoy día, casi tres generaciones después y una Constitución democrática por medio, no está cicatrizada. Los ejemplos que he reflejado con anterioridad son, igualmente, el reflejo europeo de que las heridas que la Guerra Mundial, en lo que al pueblo judío refiere, están muy lejos de haber cicatrizado.

Este es un punto que me recuerda a lo que el referente historiador alemán Matthias-Theodor Mommsen, Premio Nobel de Literatura en 1902 y “Ciudadano Honorífico de Roma”, en los años ochenta del siglo XIX, explicó en su manifiesto contra el antisemitismo. De buena fe, expuso que el antisemitismo es una epidemia terrible de carácter incurable. Despierta tal odio que su curación solo será posible cuando su veneno se consuma y pierda su virulencia. Poco menos, entiendo, que, como el coach del boxeador, “tiraba la toalla”, y dejaba a los judíos a los pies de lo que los antisemitas quisieran hacer con ellos. Sin embargo, dejó un mensaje muy clarificador. Resulta inútil seguir protestando contra el antisemitismo.

Aquí es donde se encuentra la cuestión sustantiva de la solución. Justo en este punto es donde Theodor HERZL, el gran líder que todo gran movimiento necesita, se da de bruces con la cruda realidad consecuencia de la degradación pública en París, en 1894, de Alfred Dreyfus (militar francés de origen judío, condenado con falsas acusaciones de espionaje a favor de Alemania. Como corresponsal del periódico vienés “Neue Freie Presse”, contrasta, con decepción, el profundo nacionalismo y antisemitismo de la sociedad francesa, convirtiéndolo definitivamente en sionista. El asunto se conoce como el affaire Dreyfus).

¿Qué actuación profesional y personal tenía Herzl hasta ese momento en su abierta sociedad vienesa? Pues ni más ni menos que la que mantienen la mayoría de los ciudadanos judíos allí donde se encuentren: la de las “tesis asimilacionistas”. Y, ¿en qué consiste lo de ser judío asimilado? Pues la creencia de que la integración en la sociedad en que te desenvuelves te proporciona la tolerancia total. Hacer la equiparación de: “asimilación total”-“seguridad personal/familiar”.

¿Me interesa conocer si, por ejemplo, Jan Koum o Mark-Elliot Zuckerberg, fundadores de WhatsApp y Facebook, respectivamente, son de ascendencia judía, evangelista o católica? Pues, en absoluto. Entonces, ¿porqué en algún momento aparece lo de “Judío”, “Ethnicity: Jewish”? Ahí, justamente ahí, es donde Herzl entendió que cualquier esfuerzo de asimilación o integración no tendrá nunca éxito y está condenado siempre al fracaso si no dispones de una salida hacia tu “tierra de seguridad”, permítaseme la expresión. Tu refugio, quiero decir. Acertadamente, señala Herzl, en su referente “El Estado judío” (Der Judenstaat: Versuch einer modernen Lösung der Judenfrage), si sufrimos por ser apátridas, ¡creémonos una patria nosotros mismos! Esta fue la solución: Crear un Estado democrático, independiente y soberano para todos los judíos del mundo. Creo haber acertado al emplear la expresión “REFUGIO”. Descansar de la eterna huida. Hartazgo de ser un pueblo errante en un mundo hostil. Un pueblo expulsado al que se negaba el derecho a ser pueblo. Deseo de no emigrar nunca más. Sentir que estás asentado en una tierra pacífica y tranquila.

Lo cierto es que, el aspecto de la asimilación, tras la diáspora, es una máxima del pueblo judío. El adaptarse allí donde te encuentres, pasar desapercibido, ser invisible. Yo lo denominaría, si se me permite la expresión, con todo respeto y desde la cómoda distancia, la “angustia de ser judío”. Eso de poner una distancia y un ocultamiento de tu sentimiento religioso para demostrar a tus convecinos y a la sociedad en general que estás perfectamente integrado. Como señala Stefan Zweig, la adaptación al medio del pueblo o país donde viven, no es para los judíos solo una medida de protección externa, sino también una profunda necesidad interior. Su anhelo de patria, de tranquilidad, de reposo y de seguridad, sus ansias de no sentirse extraños, les empuja a adherirse con pasión a la cultura de su entorno.

Sí, pero la realidad se impone. Mayores y mejores lugares de asimilación que los judíos en la España del siglo XV, o reino, entonces no existían las naciones, o en Austria de final del siglo XIX, o la diáspora sefardí a los Países Bajos a partir del siglo XVI, atraídos por la libertad de conciencia, con las florecientes comunidades judías de Amsterdam o Amberes, como digo, mejores ejemplos de asimilación e integración, será difícil encontrar. Asimilación total de los judíos en los grupos nacionales en los que vivían. Sin embargo, los hechos y la realidad son otros. Rendirse a la evidencia de que, para el pueblo  judío, es imposible cualquier intento de asimilación.

La clarividencia de Herzl, aún contando con la oposición inicial de los judíos burgueses de Europa Occidental, el Oeste, e incluso de los rabinos de las sinagogas, tuvo un seguimiento masivo entre los judíos menos acomodados de Europa del Este, de Polonia, de Rusia y la actual Ucrania que se conocía como Galitzia. La razón estaba con Herzl, no se puede combatir el antisemitismo con una mayor integración, ni siquiera con una total asimilación. Fue necesario dar un paso más. Luchar por una tierra para los judíos. Empero, estaremos de acuerdo, esta tierra no es una tierra más de un país ordinario. No. Repito. Es una tierra de seguridad, un “territorio refugio”. Hoy significa lo mismo que en mayo de 1948, y lo mismo que en 1896 cuando se publica “El Estado Judío”. Es ese territorio, como dicen, donde puede que haya un día de paz pero nunca tranquilidad. El sentimiento de seguridad en su tierra es la posesión más deseable de millones de personas.

No quiero entrar en hablar de si Israel protege en exceso a sus nacionales y ello, precisamente, es lo que aprovecha la organización terrorista Hamás para forzar a Israel, si no a negociar con terroristas, Israel jamás negocia con terroristas, sí a listas de intercambios que, a ojos objetivos, resultan desproporcionados. Casos como los de Ron Arad, Najsón Wasjman (con interveción de la unidad de élite del Ejército israelí, el Sayeret Matkal), o el caso más conocido de Guilad Shalit. Como tan magníficamente lo dice Elías Cohen: “Esta sobreprotección es, precisamente, su debilidad”.

Me gusta referirme, cuando hablo de la asimilación, del caso Rathenau, Walther Rathenau. Junto al poeta judío-alemán Ernst Lissauer, el del “Canto de odio a Inglaterra” (“Todos tenemos un único odio … Todos tenemos un único enemigo: ¡Inglaterra!”), probablemente, el primer asesinado por el nacionalsocialismo en 1922 y en quien concurren todas las paradojas del ser judío. Será imposible encontrar un ejemplo, no ya de integración y asimilación absoluta en Alemania, no, es que era un nacionalista alemán. Ministro en la República de Weimar e hijo del todopoderoso director de la Compañía Eléctrica de Berlín (AEG), Emil Rathenau. Se oponía al sionismo  y estimulaba la integración total de los judíos en la sociedad alemana. Es más, critica a los judíos que no quieren integrarse. La paradoja es que durante la I GM propuso al ministro de guerra el disponer que toda la economía alemana se pusiera al servicio de la guerra, pudiendo sobreponerse así al bloqueo británico, y sirviendo de ejemplo para lo que luego hizo Alemania en la II GM. La industria al servicio de la guerra (Krupp, IBM, Hugo Boss, Volkswagen, BMW, IG-Farben, AEG, Siemens, Daimler Benz, ….), y aquello de la adversidad de unos significa la prosperidad de otros, uso de mano de obra en esclavitud, y el intento de aniquilación del pueblo judío por los alemanes, previo saqueo de todos sus bienes, claro. Pues bien, Rathenau, con toda su convicción de la raza germánica, nunca pudo conseguir no ser visto por los sectores más derechistas de la sociedad alemana sino como un conspirador judeo-comunista. Así, firmado el 16 de abril de 1922 en la localidad italiana de Rapallo, el tratado de amistad y cooperación entre Rusia y Alemania, por los ministros respectivos Georgi Chicherin y nuestro Walther Rathenau, fue la causa buscada para que este último fuese asesinado en junio de 1922 por ultranacionalistas a los que, precisamente, cuando en 1933 los nacionalsocialistas llegan al poder, lo primero que hacen es mandar erigir un monumento conmemorativo a los asesinos de Rathenau.

El asesinato o que la obsesión por la pureza de la raza conduzca los judíos a la proscripción social, la cuál, pese a ser invisible y fría, no es por ello menos cruel. Herzl falleció en 1904 y, en consecuencia, no conoció el destino de este “superejemplo” de asimilación en la sociedad donde te desenvuelves. Integración que no le sirvió para salvar su vida, ni aún siendo ministro alemán de AA.EE.. Herzl fue el que vio, e hizo ver a los demás, que tras ser zarandeado durante miles de años de las sociedades donde te encuentras, debes buscar tu “refugio”. The safety land.

No está de más que nos preguntemos, como tantos otros, el porqué de esa estigmatización hacia los judíos a lo largo de la historia, principalmente europea. Mil veces me lo he planteado. Mil y una veces no obtengo respuestas o me resulta inexplicable. ¿Es que en Occidente tenemos una judeofobia de serie? Lo ignoro, pero me lo planteo

Ya lo he dicho, ¿me importa si Koum puede ser agnóstico, ateo o practicante de cualquier religión? Pues de verdad que no. Sonrío irónicamente siempre que nos presentan a los judíos como un todo uniforme, pensamiento único, con un objetivo siempre oscuro y centrado en el afán de riqueza. O, eso de, no, es que “manejan los negocios”, los mercados financieros son suyos. Están todo el día con el dichoso Holocausto. Sólo les importa Israel, nazcan donde nazcan. Todos a vueltas con el Talmud y la Torá, o la halajá. Pero esta visión que se quiere dar del “judío poderoso”, influyente, todos en la misma dirección de negocios, mercados, riquezas, usuras, no responde si no a la visión que se ofrece desde determinados medios occidentales de poco menos que en Israel se vive en “shtell”, hablan “yiddish”, y los varones son todos jasídicos con “peyot”. Aquello de la película “Llenar el vacío” (“Lemale et ha´halal”) de la directora Rama Burshtein, que sí es “jaredí”, o la descripción que se hace en el libro “Los siete años de la abundancia” (“The Seven Good Years”) de Etgar Keret. Pues no.

Los judíos aparentan una unidad inquebrantable de cara al exterior, pero se da un constante debate interno. Es cierto que el antisemitismo es el elemento que más ha homogeneizado el concepto de judío. Lógico, pero Israel es un ejemplo de diversidad. Donde el secularismo es la regla. Es la combinación plural jasídica y laica, ashkenazí y sefardí. La pluralidad de intereses y valores de sus integrantes está siempre presente: ateos de patria, ultranacionalistas, agnósticos, pobres, ricos, de izquierdas o de derechas. Un lugar donde los partidos políticos se pueden multiplicar más rápido que la gente. Los isrelíes cumplen a la perfección lo que se suele decir de los judíos: “dos judíos, tres opiniones”. Un lugar donde la identidad es un constante debate abierto (“BINA”. Center for Jewish Identity. Hebrew Culture). Tu familia puede proceder de Europa y hasta puede que sigas las costumbres ashkenazíes, o si es originaria del Mediterráneo, las sefardíes; si no es así, que son procedentes del Este (Líbano, Siria, Irán, Irak, …), tus tradiciones y ritos pueden ser misrajíes. Incluso los originarios de Etiopía, falashas, o los procedentes de China: yutairen.

De todas estas diversidades, la comparativa asquenazíes/sefardíes, es uno de los aspectos de la sociedad israelí que más me seducen. Esa vieja teoría de que Israel está fundado sobre una ideología racista entre judíos orientales y judíos occidentales y que los ashkenazíes son el establishment, yo no creo que encaje en la actual sociedad israelí. El ejemplo de ello lo podemos encontrar en Dimona, en el desierto del Néguev. Si en los años cincuenta del pasado siglo fue el destino, no fácil, por otro lado, de los sefardíes procedentes de Marruecos, en la década de los ochenta correspondió esa misión a los inmigrantes procedentes de Rusia. Eso de que Ben Gurión detestaba a los judíos de Marruecos, con todos los respetos, no me lo termino de creer. Ocurre que cuando los sefardíes vuelven mayoritariamente a Israel se encuentran con una sociedad ya en marcha en la que tienen que encajar. ¿Que no se les acogió en la tierra prometida con el entusiasmo que esperaban? Pues seguro. ¿Que esa integración no ha sido sencilla? Eso es incuestionable. Que el alma sefardí, sensible y tolerante, es distinta de la asquenazí, pragmática y racional, y no tienen la misma concepción de la vida, pues eso está ahí. Ahora bien, de ahí a manifestar que los sefardíes y los asquenazíes, en su diversidad, no pueden entenderse nunca. Eso es impensable. Hay están los hechos. La comunidad sefardí, por medio del referente rabino Ovadia Yosef, entra en la Knesset a través del partido Shass, sirviendo de contrapeso entre el Laborista y el Likud, siendo hoy día el referente de una comunidad fuerte. Ya he comentado que esta comparativa entre las dos comunidades es un tema que me motiva muchísimo a conocerlo y profundizar en el mismo. Es el interior de la sociedad israelí y, entiendo, la explicación del funcionamiento de un pueblo hacia su supervivencia.

Un pueblo que fomenta una cultura antijerárquica y de improvisación. Que está libre de la estrechez del prejuicio. Que por encima del afán de riqueza, por encima de lo meramente material, está la preferencia por el mundo del espíritu, la formación intelectual. El verdadero esfuerzo de los judíos es por elevarse a un plano de cultura más alto en el mundo intelectual. El afán de riqueza es efímero, el ideal inmanente del judío es ascender a un estrato cultural superior. Formarse, proporcionar estudios a tus hijos aunque sea lo último que puedas hacer en tu vida. La excelencia de la educación es una cuestión de honor. La ambición, única, por otra parte, es el que los hijos estudien. El amor por el arte y la vida intelectual. Los judíos son sensibles al arte. Les gusta el arte. Crearon la mayor parte de obras de arte del siglo XIX. La pena, claro, es que luego estas colecciones fueran a parar a manos de denominados “marchantes” (o, más adecuado, “¿saqueadores?”), llámense Haberstock o Gurlitt, padre (Hildebrand) e hijo (Cornelius). De aquí a crear un sentimiento de envidia y de hostilidad hacia los judíos por el hecho de serlo solo hay un paso.

He comentado con anterioridad que, la israelí, es una sociedad sin prejuicios. Hay un aspecto que me llama muchísimo la atención en comparativa con nuestra sociedad occidental, o mejor, la española. Es el aspecto de ser una sociedad directa, de una franqueza tal que, incluso, a nuestros ojos, puede resultar maleducada. Pero, contrasto, es lo que les permite avanzar. Lo cierto es que, inherente a la manera de ser israelí, está el que, ya sea en la escuela primaria, en el ejército, en el trabajo, en la universidad, en la familia, dentro de tu propia casa, cada israelí puede cuestionar lo que le rodea a sabiendas que ello no repercutirá negativamente en su posición inicial por haberlo hecho. Aquello de que si la reticencia no te permite avanzar lo normal será tener seguridad en uno mismo. Lo definen con una palabra yiddish que suena un poco raro y llaman “chutzpah” (“houtspa”, descaro, que no tienen la menor vergüenza ni miedo a nada). Significa algo así como tener descaro, osadía, atrevimiento. A nuestros ojos occidentales, esta forma de actuar tan directa y de tanta franqueza, puede interpretarse como falta de respeto o maleducada. No lo entendía muy bien hasta que ví la película “El hijo del otro”, de la directora Lorraine Levy (el título original: “Le fils de l´autre”. En inglés, “The other son”). Es una escena en la que, en el ejército israelí, santo, seña y referencia de esa sociedad, la sargento le cuestiona a todo un coronel las solicitudes que hace y decisiones que toma para proteger a quien puede ser su hijo biológico. Esta frescura, estas ganas de avanzar y de protegerse, pueden ser la causa de que la cultura judía proporcione tantos premios Nobel o sea la referencia en la creación de start-ups. Allí donde se encuentran son siempre punta de lanza de la innovación, del progreso y de la modernidad.

Shalom.

 

 

Alvaro López Asensio publica un nuevo libro sobre platos y costumbres culinarias de los judíos en el medievo

El historiador y profesor, Alvaro López Asensio, acaba de publicar un novedoso libro sobre la gastronomía de los judíos aragoneses y peninsulares en la Edad Media. En la actualidad hay muchas publicaciones sobre cocina sefardí, pero ninguna sobre la cocina que los judíos preparaban y que se documenta en procesos de inquisición a judaizantes aragoneses, principalmente de Calatayud.

Sería erróneo hablar de una cocina propiamente judía, sino la cocina de los judíos que se alimenta de ingredientes y tradiciones pre-judaicas (hispano-romanas y musulmanas) del medio ambiente culinario en el que vivían y que hicieron propia. Alguna de sus recetas fue asimilada por la sociedad cristiana gracias a los conversos, quienes modificaron sus ingredientes para no ser acusados por el Santo Oficio. En este libro también se dan a conocer las que tienen origen hebreo.

La cocina judía se caracteriza por prohibir comer cerdo y sus derivados, carne con grasas y sangre, el nervio ciático de la pierna, huevos con manchas y defectos, peces sin escamas y mezclar carne con leche en el mismo plato e ingesta.

La cocina judía permite toda clase de verduras. La carne de ternera y cordero la lavan para eliminar la sangre y suelen cocerla antes de asarla. Comen gallina y torcazos. No comen conejo, caracoles, gusanos e insectos (a excepción de las langostas-saltamontes).

La cocina judía utiliza mucho los huevos, la miel o azúcar moreno y frutos secos. La berenjena es la hortaliza preferida.

 

A través de los aludidos procesos inquisitoriales fechados entre los siglos XV y XVI, hemos podido reproducir documentalmente, las costumbres culinarias que tenían en la vida cotidiana, en las grandes celebraciones de su ciclo vital (nacimiento, circuncisión, bodas, velatorios, etc.), así como en las grandes fiestas religiosas (Sabbat, Pascua, Sukkot, Año Nuevo, Ayunos, etc.).

También hemos registrado las leyes y normas dietéticas que tenían para determinar  los alimentos permitidos y prohibidos, amén de las tradiciones y normas a la hora de manipular, preparar y cocinar los alimentos.

Así mismo, podrás conocer 60 recetas con su soporte documental y tradicional hebreo, con sus ingredientes, la forma de prepararlas y el resultado final con sus fotografías. En muchas de ellas se insertan también fotografías de los procesos de inquisición donde aparecen, así como abundantes imágenes de libros hebreos medievales, como la haggadá de Sarajevo, un libro piadoso del siglo XIV de origen aragonés.

Entre ellas podemos destacar: el hamín, los huevos haminados, las habas con pimienta y sal, las berzas con queso, el cordero asado, las albondaquillas tabaheras, las tripillas de ternero, el morçao de carnero, el queso brullo, el pan con miel, etc. También descubrimos una rica repostería: los confites, los arrucaques, las rosquetas, las alcahalillas, las rosquillas, las tortillas de Pascua, los panes de torta, los turradillos, el turrado, las almendolas, etc.

Por último, con todas estas recetas, se recomienda una serie de menús hebreos para cocinar cada día de la semana, así como en cualquier fiesta, banquete y circunstancia de la vida cotidiana

Esta cocina se caracterizaba por no emplear en sus fogones aquellos alimentos provenientes de América: tomate, patata, maíz, boniato, vainilla, guindillas, pimientos, pimentón, alubias o freijoles, calabacines, cacao, pavos, faisanes, cacahuetes, piñas, aguacates, chirimoyas y tabaco.

En muchos de los pueblos de Aragón, todavía se cocinan alguno de los platos de los judíos con alguna variante. Tras la expulsión de los judíos en 1492, los judeo-conversos siguieron cocinando los guisos de sus ancestros, gastronomía que se fue implantando poco a poco en buena parte de la sociedad cristiana.

Entre ellos, hay que destacar el hamín judío, un potaje elaborado con berzas, huevos, garbanzos y carne de ternera, cordero o gallina. Como hoy, también la consumían con la típica división de platos.

Los buñuelos con miga de pan duro, huevos batidos, ajo y perejil, preparado popularmente llamado en Calatayud “buñuelos tontos”. Con ellos hacía, de vez en cuando, la típica “sopa de buñuelos”,

Las alcahalillas que se comían en la Pascua judía, pasaron a nuestra gastronomía con el nombre de culecas: un rollo redondo con un huevo duro en medio.

También los rollos o roscones abizcochados tan populares en festividades como San Blas  Santa Águeda, entre otras, son tradiciones culinarias de origen judío.

Los arrucaques eran nuestras populares torrijas. Los judíos aragoneses las comían todo el año con pan leudo, pero en los días de Pascua las hacían con ácimo (sin levadura). En otras juderías de la Península Ibérica, concretamente las castellanas, las llamaban “rebanadas de parida”, que se elaboraban para que las mujeres se repusieran del parto y les creciera pronto la leche materna.

Por último, señalar las rebanadas de “pan con nata de leche” (la nata después de hervir la leche) y una pizca de azúcar por encima, así como una rebanada de “pan tostado en la lumbre con unas buenas cucharadas de miel o arrope”, al estilo judaico.

Música en la Shoah

Las Juventudes Musicales han organizado  un concierto escenificado titulado: "Sonidos sin Eco. Palabras calladas", que recoge la música y a los músicos  víctimas de la Shoah.
Begoña Hervás ,presidenta de las JJMM en Bilbaoos  invita a asistir al estreno que tendrá lugar el viernes 30 de noviembre en el auditorio del conservatorio de música Juan Cristóstomo de Arriaga (sito en Plaza de Ibarrekolanda 1) a las 10h. La entrada es gratuita.
Tras este estreno en Bilbao el concierto volverá a ser representado en Sevilla el 24 de enero.

Philip Guston: “Un pintor fiel a sí mismo”

  Por Santiago Raigorodsky (TARBUT ARTE)

“Un pintor fiel a sí mismo”

 Philip Guston nació siendo Philip Goldstein, en Montreal, Canadá, un 27 de junio de 1913. Era el más joven de siete hijos nacidos de una pareja judía, Rachel y Luis Goldstein que había venido a América después de huir de Odessa por los progroms que se sucedían en Rusia. Philip era el menor de los siete hijos del matrimonio.

América parecía ofrecer refugio a la persecución, pero la familia encontró la vida difícil en su nuevo país. El padre de Guston que había sido un herrero de oficio luchaba por un trabajo que no encontró y se redujo a recoger basura para ganarse la vida.

En 1919 los Goldstein se trasladaron a Los Ángeles con la esperanza de tener mejor fortuna, pero las dificultades para sostener económicamente la familia continuaron. A  ello se sumó el crecimiento del racismo propiciado en ese período por el Ku Klux Klan, que dirigía fundamentalmente sus ataques contra los negros y los judíos.

Cuando Guston tenía 10 años, el niño encontró a su padre que roto y humillado se había suicidado ahorcándose en el cobertizo. Más tarde, el hermano mayor de Philip, Nat, resultó herido horriblemente cuando el freno de su coche estacionado se deslizó y el coche rodó sobre él. Resultó con ambas piernas amputadas que engangrenaron muriendo poco después.

Estas experiencias marcaron profundamente al joven Guston, que junto a los sucesos racistas protagonizados por el Ku Klux Klan se verían reflejados en sus pinturas años más tarde.

A medida que avanzaba en la adolescencia, Guston se refugió en el mundo de la fantasía de los cómics, y comenzó a interesarse por el dibujo. Su lugar favorito era un gran armario iluminado por una sola bombilla, un símbolo de su infancia que también volvería a aparecer en muchas de sus pinturas posteriores.

A la edad de 12 años Guston ya se había convertido en un dibujante serio y para su 13 cumpleaños su madre Rachel lo matriculó en un curso por correspondencia en la Cleveland School of Cartooning, comenzando así su formación como artista. En 1927 ingresó en la Manual Arts High School de Los Angeles, California. Allí fue amigo de Jackson Pollock, Manuel Tolegian y Reuben Kadish.

Tanto él como Pollock estudiaron con Frederick John de St. Vrain Schwankovsky que les dio a conocer la filosofía oriental, la teosofía y la mística, así como a artistas como Pablo Picasso y Giorgio de Chirico. Este último fue muy importante a lo largo de su carrera y sobre todo en la década de los treinta, en los que practicó un estilo figurativo, el realismo simbólico.

Al poco tiempo de comenzar sus estudios Guston, junto a Pollock fueron expulsados de la escuela por dibujar cómics en los que ridiculizaban el programa académico del centro.

Posteriormente y como él dice, se metió con una "mala" multitud de radicales, artistas y poetas. Al igual que la mayoría de los adolescentes tardíos, viajaban en busca de experiencias y creaban pequeños escándalos. Casi todos ellos eran pobres, tenían que trabajar para ganarse la vida incluso cuando iban a la escuela y sintiendo la llegada de la Depresión.

Esa etapa no duró mucho y Guston aprendió a vivir varias vidas paralelas. Durante el día manejaba un camión de reparto o trabajaba en una máquina, mientras que en la noche y los fines de semana proseguía con su educación ensanchando su conocimiento en los misterios de la pintura.

Esta aspiración romántica era evidente para todos los que conocían a Guston durante su adolescencia. Alto, delgado, con un aspecto serio, ya se comportaba como un artista.

Tiempo después el pintor realista local, Lorser Feitelson lo llevó a conocer la colección de Walter y Louise Arensberg. Allí, por primera vez, pudo estudiar una gran variedad de obras cubistas, dadás y surrealistas, en circunstancias a las que pocos aspirantes a artistas de cualquier edad hubieran tenido acceso.

En 1930 el artista obtuvo una Beca del Otis Art Institute, de Los Ángeles, donde conoció a Musa McKim, la que tiempo después sería su esposa. No obstante Gustón se hartó pronto pues se sentía insatisfecho por el enfoque académico de sus estudios, que lo limitó, decía: "Ahí estaba yo, pensando en Miguel Ángel y Picasso y tuve que estudiar anatomía y construir modelos de arcilla de torsos”, ello lo llevó a abandonar sus estudios formales.

Su vida laboral lo puso en contacto con el creciente malestar social que existía. Durante el día tenía que trabajar y esto lo convirtió en testigo de huelgas y de la violencia con que éstas se reprimían, también se comenzaba a hablar de los matones de la American Legión y del resurgir del Ku Klux Klan. Trabajó como extra en el cine y frecuentaba la famosa librería The Stanley Rose Bookshop, una leyenda en Los Angeles y donde Guston expondría su obra por primera vez a los 18 años.

Era éste un momento histórico complicado, era la época de los "Red Squads", un grupo especializado de la policía que combatía el comunismo y los sindicatos, y que quemaban libros en casas particulares como le ocurrió a Kadish, según contó él mismo. Era también la época previa al "Great Crash” (La Gran Depresión).

En 1931 Guston estando en medio de los círculos del Partido Comunista agrupados en el John Reed Club produjo un mural con Reuben Kaddish para recaudar fondos en apoyo de nueve adolescentes afroamericanos injustamente acusados de violar a dos mujeres blancas en el juicio de Scottsboro Boys. Este mural fue luego desfigurado por las fuerzas policiales locales, causándole un daño irreversible al mural. Esto fue un caso de corrupción política presenciado por Guston que volvería a pintar ese tema en su estilo tardío.

En 1932, junto a Pollock visitan el Pomona College en Claremont, California, allí  conocieron al gran muralista mexicano Jose Clemente Orozco que estaba traba-   

jando en su mural ""Prometheus".

   Un par de años más tarde, en 1934, Guston se dirigíó a Morelia, en el centro de México, realizó el viaje junto a Kaddish y a ellos también se unió al poeta y amigo Jules Langsner. El objetivo del viaje era trabajar en una comisión bajo el patrocinio del muralista revolucionario David Alfaro Siqueiros -el maestro de Pollock en Nueva York-.

Allí se les ofreció a los artistas una pared de 93 m2 en el antiguo palacio de verano del emperador Maximiliano (hoy Museo Regional Michoacano) con el fin de realizar un enorme mural. Produjeron el impresionante “La lucha contra la guerra y el fascismo” una obra claramente influenciada por Siqueiros. En México también se conoció y pasó tiempo con Frida Kahlo y su esposo Diego Rivera.

La experiencia mexicana de Guston, Kadish y Langsner fue por demás buena; no obstante, en su correspondencia Guston manifestó su aversión por el expresionismo de los maestros mexicanos, afirmando así su preferencia por el primitivo arte flamenco y alemán, así como por el renacimiento italiano, influencias que se perciben en el mural, que incluyó también la representación de un pequeño lienzo que muestra una escena, hoy desaparecida, inspirada en una antigua xilografía relativa a la injusta quema de judíos en Trento.

Pese a estar acorde con los postulados socialistas de la época, con los cuales comulgaba la Universidad Michoacana, el mural fue cubierto en la década de 1940 y no fue sino hasta 1975 que restaurado volvió a mostrarse al público, lo cual permitió su revalorización.

Guston tenía entonces veintiún años. El suyo era un comienzo muy rápido y durante la escasa década desde que él había comenzado a pintar llevaba cubierto mucho terreno. Es difícil, si no imposible, pensar en un solo artista de su círculo que tuviera unos comienzos tan rápidos e intensos.

En septiembre de 1935 a su regreso a Estados Unidos, Guston se trasladó a Nueva York. Allí, junto a Kadish realizaron obras murales como parte del Public Works Administration (PWA), uno de los programas del presidente Roosevelt para impulsar la economía estadounidense en la década de los años treinta; empero, dichas obras estaban muy lejos del muralismo mexicano.

Era la época de los grandes murales apadrinados por el Gobierno federal y también de la creación de un círculo de artistas -entre los que estaban Franz Kline, Mark Rothko, Willem de Kooning, Barnett Newman y, por supuesto, Pollock con quienes Guston compartió amistad y experiencias. Estos artistas fueron los que formaron el núcleo de lo que se convirtió en el movimiento expresionista abstracto

En 1937 se casó con la artista y poetisa, Musa McKim. Musa y Guston colaboraron en varios murales del programa de la WPA. Durante este período, su trabajo se veía fuertemente influenciado por pintores del Renacimiento a quienes Guston admiraba, Piero Della Francesca, Paolo Uccello, Masaccio y Giotto, que junto a de Chirico se contaban entre sus preferidos. La obra de estos maestros y la de los grandes muralistas mexicanos eran la inspiración en el trabajo del artista.

Entre 1937 y 1938 Guston pintó un mural titulado “Bombardeo”, la escena emocionalmente cargada, que reflejaba el arte activista del artista, representa el bombardeo aéreo de la población civil de Guernica, en España por los aviones de combate de Franco. Sin embargo algunos detalles sugieren que Guston tenía la intención de crear un icono universal que desacreditara el odio y la destrucción humanos, más que un comentario específico sobre la guerra en España.

Fue a finales de la década de los treinta que Philip Goldstein adoptó el apellido Guston. Entre 1939 y 1940 se desarrolla la Feria Mundial de Nueva York y Guston participa  en ella con un mural titulado "Mantener las Habilidades de América" en la  fachada del Edificio WPA, que es galardonado con el primer premio de Murales al aire libre. Posteriormente el artista realiza varios murales más como el que en colaboración con Musa McKim realizan para la Forestry Building, en Laconia, New Hampshire.

 

La primera incursión de Guston en el mundo de la enseñanza fue siendo artista en residencia en la Escuela de Arte y de Historia del Arte en la Universidad de Iowa donde se mantuvo de 1941 a 1945. Allí completó un nuevo mural para la Seguridad Social en Washington, antes de volcarse a la pintura de caballete. En 1943 nació su hija, Musa Jane.

Esta etapa ya encuentra a Guston en un camino decididamente profesional. Es en 1945 que realiza su primera exposición en Nueva York, en la Midtown Gallery. Posteriormente se suceden un primer Premio de Pintura, en el Carnegie Institute de Pittsburgh y el Premio John Barton Payne, en la Bienal del Museo de Bellas Artes de Virginia, Richmond.

Continúa en el campo de la enseñanza y siendo también artista en residencia Guston imparte clases en la Universidad de Washington en St. Louis, Missouri desde 1945 hasta 1947. Posteriormente continuó a enseñar en La Universidad de Nueva York y en el Pratt Institute de Brooklin.

Guston se sintió atraído hacia el expresionismo abstracto cuando se estableció en Nueva York, allí dio el paso hacia la abstracción entre 1947 y 1948, con un ligero retraso respecto al resto del colectivo neoyorquino. En 1947 le fue concedida la beca Guggenheim y es entonces cuando se muda a Woodstock. Su primer pintura abstracta es “Tormentors". En 1948 gana el Premio de Roma de la Academia Americana y viaja por Italia, Francia y España durante un año.

De vuelta a Nueva York, su pintura se ve influenciada en alguna medida por la amistad que ejercen sus amigos John Cage y Harold Rosen  berg. También comienza una amistad con el compositor Morton Feldman.

Su nuevo estilo de pintura se mantuvo unos 16 años y fue esta una etapa sumamente interesante en la trayectoria del artista que durante todos esos años mantuvo una intensa actividad de la que, por lo numerosa, solo mencionaremos algunos de los hitos más relevantes.

En la década de 1950, Guston logró éxito y renombre dentro de lo que podríamos denominar una primera generación del expresionismo abstracto, aunque él prefería el término Escuela de Nueva York. Durante este período sus pinturas a menudo consistían en bloques y masas de trazos gestuales y marcas de color flotando dentro del plano del cuadro. Estas obras, con marcas que suelen agruparse hacia el centro de la composición, recuerdan las composiciones de “más-menos" realizados por Piet Mondrian o la serie de Nympheas, los celebres lienzos de Monet. Guston utilizó una paleta relativamente limitada donde prevalecía el blanco y negro así como grises y rojos. Era una paleta que quedaría evidente en su obra posterior.

No obstante, al contrario que muchos de sus colegas, la derivación hacia las formas abstractas para Guston no suponía necesariamente una ampliación de los horizontes de la libertad, sino que más bien era el fruto de un sentimiento de pérdida de fe en los símbolos e imágenes conocidos.

A pesar de esta visión aparentemente negativa, las obras creadas en esos años son un estallido de colores vitalistas a base de una pincelada aplicada con serenidad y delicadeza. La luz reflejada en los rojos y los rosas que dominaban las composiciones era donde el artista conseguía el triunfo del color sobre la imagen y sobre la estructura lineal.

Tiempo después, el artista se traslada permanentemente al West 10th Street, Nueva York, donde establece un contacto más cercano con de Kooning, James Brooks, Motherwell, Rothko y Barnett Newman. Allí muestra su interés crítico en cuestiones filosóficas leyendo a Sartre, Camus, Kafka y Kierkegaard.

Guston, junto a John Cage, a quien había conocido en Roma, asiste a conferencias sobre el budismo Zen. Es éste un período de dibujos abstractos que lo conducen a las pinturas que muestra con gran éxito en la Galería Peridot en 1952. En esa galería se unen trabajando Charles Egan, con Willem de Kooning, Franz Kline, Isamu Noguchi, George McNeil y Reuben Nakian.

En 1955 se integra a la Galería Sidney Janis y a finales de los años cincuenta desarrolla una especie de estilo lírico dentro del expresionismo abstracto, caracterizado por la presencia de grandes masas de color oscuro y títulos evocadores como en “Cythera” de 1957.

En 1958 es Incluido en la exposición La Nueva Pintura Americana, organizada por el Museo de Arte Moderno que se muestra en toda Europa. Recibe posteriormente el Premio de la Fundación Ford y realiza su primera exposición retrospectiva en la V Bienal, Sao Paulo, Brasil, con David Smith. Un año más tarde se lleva a cabo una presentación importante de su  trabajo en la XXX Bienal de Venecia, que se muestra más adelante en Baltimore.

Realiza una nueva muestra, esta vez en 1962, donde inaugura una exposición retrospectiva completa en el nuevo Museo Solomon R. Guggenheim, en Nueva York, que viajaría luego a Amsterdam, Bruselas, Londres y Los Ángeles. Posteriormente en 1964 se une a la Marlborough-Gerson Gallery en Nueva York y dos año más tarde realiza una gran exposición de sus últimas pinturas en el Museo Judío de Nueva York, donde recibió amplias críticas.

Los siguientes dos años fueron años de crisis con respecto a la pintura y Guston casi no pinta, pero dibuja continuamente en tinta y pincel o en carbón sobre papel.

En el año 1967 el artista se aleja de Nueva York y se muda de forma permanente a Woodstock, pasando los inviernos en Sarasota, Florida. Es en Woodstock donde establece una fructífera amistad con el escritor Philip Roth, quien también se había trasladado allí.

Posteriormente recibe una segunda Beca Guggenheim y es a finales de los años 70 que la obra de Guston dio un sorprendente viraje hacia sus orígenes figurativos con trabajos de una fuerte carga autobiográfica y social, como por ejemplo en “El estudio”, una obra de 1969 que marca esa vuelta a la figuración, alejándose de la abstracción.

En realidad los trastornos de los años 60 habían hecho que Guston se sintiera cada vez más incómodo con la pintura abstracta y fue esa nueva búsqueda la que lo llevó de nuevo a sus primeros años, al estilo de los cómics que amaba cuando era niño y a las imágenes de los “Klansmen” encapuchados que exploró por primera vez en los años treinta. Aparecen temas como una bombilla suspendida de un cordel, los encapuchados,

el brazo acusador, las piernas kilométricas y suelas de zapatos, además de cigarrillos y puros perennemente encendidos

En las obras de este periodo, la figura y el objeto intentan resurgir entre los cortantes brochazos que Guston había practicado. Y cuando lo logran, su creador cayó en el centro de un huracán de críticas.

Fue en la exposición de 1970 de la galería Marlborough de Nueva York, en la que desveló su retorno a la figuración, con imágenes de tono infantil y fondo perverso. Allí perdió a viejos amigos, entre ellos el compositor John Cage y también se termina la amistad con Morton Feldman con quien nunca se volvería a encontrar.

Controversial figurativo, era el hereje que renunciaba al credo del expresionismo abstracto. Se sintió, -llegó a decir el artista- "como excomulgado de una secta". Sólo De Kooning vio las nuevas pinturas como una expresión de “libertad”.

Con esa exposición Guston voló frente a todas las ortodoxias de la época, volvió al estilo figurativo de sus años de formación creando pinturas que parecían tan voluntariamente vulgares y crudas, tan cargado de imágenes oscuras pero a la vez tan extrañamente cómicas -y tan repleto de historietas- que muchos de sus compañeros artistas salieron de la vista privada con disgusto. Esto para muchos no significó tanto el choque de lo nuevo, como el trauma de lo incomprensible.

"Él causó el más enorme alboroto", recuerda David Anfam, un destacado historiador, “porque se le consideró haber traicionado los ideales de la forma en que se había hecho su nombre. No sólo eso, sino que había parecido abrazar una forma baja y vulgar que parecía casi caricaturesca”. Hilton Kramer, uno de los críticos más importantes de la época, se enfureció, calificando las pinturas de primitivas y describió a Guston como "un mandarín pretendiendo ser un estomago". En realidad esas obras fueron tan impactantes y conflictivas como cualquier arte creado en el siglo pasado.

El trabajo de 1969 de Guston “El Estudio” -un autorretrato del artista como un miembro de Ku Klux Klan- fue descrito por Jake Chapman como "una pintura verdaderamente negativa ... No es bonita", continuó, "es cínico y misántropo ... Él no presenta pintura ni hace arte como si fuera una actividad ideal. Lo trata como si fuera algo mucho más siniestro”.

"Los últimos trabajos son muy crudos y poderosos, pero luego se ve la pintura real, la calidad y la seguridad", contrariamente a muchos, dice por su parte Nicolas Serota, director de la Tate Modern "En muchos sentidos, es pintor de pintor, por lo que tuvo un impacto tan grande en artistas que

trabajaban en los años ochenta, como Julian Schnabel e incluso un pintor abstracto como Sean Scully”.

En pocas palabras, las pinturas tardías de Guston confundieron y confunden, perturban y consternan en igual medida; a menudo son vulgarmente graciosas y absolutamente ominosas.

Resulta interesante conocer el razonamiento y los sentimientos que el artista manifestó acerca de ese momento de su carrera artística. Para Guston, el arte abstracto había llegado a un punto muerto.

Lo calificó de "falso", de ser una forma de "evasión de los sentimientos genuinos que tenemos del mundo, con nosotros dentro de él”, ”A medida que avanzaban los años sesenta me sentía dividido, esquizofrénico", dijo entonces. "La guerra de Vietnam, la situación en EE UU, la brutalidad del mundo. Qué tipo de persona soy: leo revistas, en casa, y me acosa una furia frustrante; pero, luego, voy al estudio a ajustar un rojo sobre un azul. Debía hacer algo. Sabía que se estaba abriendo una senda delante de mí. Una senda cruda, a medio formar. Quería ser un todo de nuevo, como lo era de niño... quería ser una unidad entre lo que pienso y lo que siento”.

Y agregaba, "Me sentí como un explorador que está a punto de alcanzar la cima del Himalaya cuando se da cuenta de que ha olvidado parte del equipo y, en la bajada, se ve forzado a tomar algunos atajos", así lo expresó Guston al resumir su búsqueda de expresión plástica de una forma honesta.

De esa etapa vivida por Guston nos dice el escritor Antonio Muñoz Molina en una nota aparecida en el periódico El País: “…cuando mostró sus pinturas y dibujos recientes en la galería Marlborough, de la noche a la mañana se convirtió en un apestado. El héroe ahora era un traidor; el genio obstinado y solitario, un farsante vendido a la frivolidad comercial del arte pop. A los cincuenta y tres años pertenecía al panteón de la gran pintura americana, junto a los más grandes de todos, Pollock, Kline, Rothko: a los cincuenta y siete los críticos se cebaron en él con esa gallardía que algunos incorruptibles se reservan para humillar al débil y patear al caído…”

No obstante los cambios acaecidos, tanto en cuanto a su arte como en su vida de relaciones personales, el artista prosiguió desplegando una intensa actividad en la siguiente década, tanto en el plano educacional como en el artístico.

Recibe el doctorado honoris causa de la Universidad de Boston y en

1970-1971 es artista en residencia en la Academia Americana en Roma. Allí completa una extensa serie de óleos sobre papel, influenciados por el entorno italiano. Viaja por toda Italia y nuevamente regresa a Woodstock.

En 1972 es elegido miembro del Instituto Nacional de Artes y Letras  de Nueva York y posteriormente realiza una exposición de dibujos en el Museo Metropolitano de Nueva York que abarca el período comprendido entre 1938 y 1972. Luego, desde 1973 a 1978 desempeña su cargo de profesor de arte en la  Boston University de Massachusetts y en el intermedio, en 1975 recibe el Premio de Enseñanza del Arte de la The College Art Association.

En 1977 Musa Guston sufre una grave enfermedad de la cual se recupera lentamente. Un año más tarde el matrimonio viaja a San Francisco con el objetivo de preparar una pequeña exposición preliminar que lo llevaría a una posterior retrospectiva en el Museo de Arte Moderno de San Francisco.

Tiempo después de que se realizara esa muestra aparece una extensísima nota titulada “Philip Guston:un recuerdo” firmada por el entonces Director del Museo de Arte Moderno de San Francisco, Henry T. Hopkins y también co-comisionado de la XVI Bienal Internacional de Sao Paulo.

 

En ella, entre otras cosas nos dice: “En enero de 1979 tuve el privilegio de trabajar con Philip Guston en la selección de una exposición retrospectiva de su obra, que debía iniciarse en el Museo de Arte Moderno de San Francisco, que luego viajaría a varios museos importantes de los EUA…”

Y señala; “Estuve especialmente interesado en la obra de los períodos de transición, del figurativo al abstracto y nuevamente al primero…como a Guston, también me pareció que debía darse cierto énfasis a la obra nueva.  Además, quise ver todo el círculo de actividad que, en el caso de Guston, tanto difería de la evolución más o menos directa de colegas suyos como Still, Rothko, Pollock, Kline, Motherwell e incluso De Kooning”.

En este artículo Hopkins cuenta que Guston en 1966, trabajando con el profesor Joseph Ablow ofreció una charla en la Universidad de Boston donde reveló parte del cambio inminente. De esa charla extractamos algunos párrafos que creemos reveladores:

Guston: Creo que los problemas originales que se plantearon después del periodo de la guerra (Segunda Guerra Mundial) en la pintura fueron, según mi parecer, los mas revolucionarios y aún lo son…

…En términos de los críticos, comerciantes, museos - el museo oficial del arte, los jerarcas, los pontífices de vanguardia, igual que cualquier otro tipo de oficialidad- es que vieron la obra del Expresionismo Abstracto como un estilo, como cierta forma de pintar…Ahora que, por supuesto, si se entiende de esa manera, los estilos vienen y van. Es decir, todo el mundo se harta de cierto estilo. Después de 10 o 15 años aburre hasta el grado de la nausea. Pintores más jóvenes llegan y quieren reaccionar contra dicho estilo. Creo que ese fue uno de los motivos para tratar de acabar con el…

…Todo esto es cierto. Todo eso existe y nada hay de malo en ello. Sin embargo, no podía pintar un minuto mas en la forma en que lo hago sino creye-

ra que esto es una revolución…La verdadera cuestión es que...la pintura y la escultura son formas muy arcaicas. Es lo único que queda en nuestra sociedad industrial en que un individuo solo puede hacer algo no únicamente con sus manos, sino con su cerebro, imaginación, corazón quizá. Es una forma muy arcaica…”

…Creo que el impulso revolucionario original tras la Escuela de Nueva York, como lo percibí al menos y como creo que les pareció a mis colegas por la forma en que hablamos de el, era una especie de...uno se sentía como arrinconado contra la pared sin mas espacio que el sitio que uno ocupaba… era como si uno tratara de probarse a sí mismo que el acto de creación era posible todavía…”

…¿Qué quiero decir yo con crear? Quiero decir que las cosas que sentía y disfrutaba de ciertos pintores del pasado que me gustaban, que me inspiraban, como Cézanne y Manet, eso que disfrutaban de su obra… para mi…

Entonces no me pareció así por razones que yo mismo no comprendo... Todavía me preocupa y me desconcierta eso, y doy dos pasos hacia atrás, porque me desconciertan muchos problemas sobre los cuales no sabría como empezar a hablar…De modo que, como decía, por razones que no comprendo, a fines de los cuarenta y principios de los cincuenta, cuando me dediqué a la pintura no figurativa, aunque consideré que incluso entonces manejaba una temática, aunque yo mismo no la entendía del todo y, por alguna razón eso no está completamente claro para mi todavía y posiblemente tampoco quiero aclararlo…

Fui empujado por la fuerza al tipo de pintura que hacia. Es decir, las exigencias de este dialogo conmigo mismo-me entrego a él, hago algunos trazos, me habla, le hablo, tenemos discusiones terribles que duran toda la noche, semanas y semanas- ¿realmente creo en eso?… Hago un trazo, unas cuantas pinceladas, discuto conmigo mismo, no si “me gusta o no” sino si “¿es veraz o no?” “¿es eso lo que intento decir, lo que realmente quiero?”.

Surgió una pregunta: “Cuando está usted trabajando y ve algo que le recuerda una imagen literal, ¿cómo le afecta?

Guston: Batallo con esas cosas todo el tiempo. Hace unos años, como me sucede a menudo, me puse muy nervioso respecto a lo que estaba haciendo, quizás estaba exhausto; entre al desván un día y clavé una tela sobre la pared –nunca pinto sobre un caballete- un desván muy viejo lleno de tragaluces sucios y con un montón de basura; entonces pensé: pintaré sin pensar, simplemente lo que vea…

Eso negaba todo lo que yo solía producir. Fue uno de esos momentos extraños que tiene uno, hace cerca de cinco años. Siempre estoy confundido entre la representación y la no representación, la imagen literal y lo no objetivo; no existe un arte no objetivo. Todo tiene un objeto, una figura. La cuestión es ¿de qué tipo? ¿Tiene ilusiones? ¿De qué manera se puede tener figuración? En este caso pinté bastante literalmente, con colores caprichosos, grises sucios, rosados agradables, ocres. Se ve formidable. Me costó trabajo dormir esa noche. Yo estaba muy alterado; ¿adonde voy? ¿Es ésta una nueva carrera o qué? Estoy cambiando; ¿temo cambiar?…”

Y en medio de extensas y a veces confusas explicaciones, buscando respuestas a sí mismo acerca del camino que su obra llevaba, el artista reflexionaba: “Ahora siento que pinto; no estoy dibujando nada, ni siquiera representando arte no objetivo. Usted sabe, puede representarse el arte abstracto también, así como cabezas, figuras, desnudos. Muchos artistas abstractos son tan solo pintores figurativos, usted lo sabe. Y muchos artistas figurativos son muy abstractos…

No me siento como si estuviera haciendo eso; mi sensación es, más bien, como si estuviera modelando algo con las manos. Siento como si siempre hubiera querido llegar a esa situación.”

Estas y muchas otras fueron algunas de las palabras que dijo Guston. A su vez, en la nota comentada Hopkins nos da su propia perspectiva acerca de los diversos momentos en la obra de Guston, y de los cambios acontecidos en ella que se hicieron notorios en las diversas muestras que el artista ofrecía.

Volviendo a Hopkins, éste señala: ”…Cuando vi la obra nueva sentí que yo sabia lo que había sucedido. Guston se estaba revelando finalmente como lo que eran el judío errante intelectual que llevaba todo lo de valor en su masiva cabeza. Durante toda una vida, las cadenas del conocimiento lo habían entrelazado como las del fantasma de Marley en el Cuento de Navidad de Dickens. Y ahora se las estaba arrancando.

Como en el caso de Monet y Matisse en sus años de madurez, su obra parecía fluir sencillamente. No había duda de que pintar y como pintarlo; los años de confrontación material con la pintura y la tela así como la constante inquietud respecto a lo que el arte lo habían condicionado. Pero Guston no era Monet o Matisse; el tormento interno de las ultimas pinturas de Goya o Rembrandt viene a la mente…

…Estaba nuevamente en su juventud, preocupado por la humanidad y las fuerzas de la sociedad. Siguió pensando en el gran muralista italiano del Renacimiento, Piero Della Francesca, de quien tomó prestada la forma; en el más español de todos los españoles, Goya, de quien tomó la pasión, y en los mexicanos Siqueiros y Orozco, de quienes tomó prestada la preocupación social. Pero más que nada, describió el ciclo completo hasta si mismo tal como él era en los treinta cuando con Jackson Pollock eran camaradas”.

Hacia finales de los años 70 Guston sufre un ataque cardíaco grave del cual se va recuperando lentamente y vuelve a la pintura. En 1980 recibió el Premio de Artes Creativas de la Brandeis University, Waltham, Massachusetts y luego asiste a la inauguración de su mayor exposición retrospectiva en el  Museo de Arte Moderno de San Francisco que posteriormente viaja a Denver, Chicago, Washington DC y Nueva York. Vuelve a casa para seleccionar sus últimas pinturas en papel para una  exposición que debía realizar en la Phillips Colección de Washington, DC.

Guston murió de un ataque al corazón en 1980 con 67 años, cenaba en Woodstock con sus amigos Fred y Sylvia Elias. Según Fred, "Él simplemente bajó la cabeza y murió”.

Tal vez, Gustón pensaba en ese momento: “Yo no siento nada diferente de lo que sentía a principios de los 50 cuando hacía lo que llaman pintura no figurativa. Reconozco que ahí las formas se disuelven y no tienen esta figuración y todo eso, pero eso no es lo importante, lo que importa es que estoy en el mismo estado …lo demás no es asunto mío, todo lo que quiero es estar en ese estado, el resto no es asunto mío”.

(VER IMÁGENES DE LAS OBRAS DE PHILIP GUSTON EN LA GALERÍA)

BIBLIOGRAFIA

 PHILIP GUSTON. DIBUIXOS. CENTRE CULTURAL DE LA FUNDACIÓ CAIXA DE PENSIONS, BARCELONA, MARÇ-ABRIL 1989. (EN PAPEL) -  MAGDALENA DABROWSKI.

PHILIP GUSTON (EN PAPEL) -  MICHAEL AUPING , THAMES AND HUDSON LTD, 2003 (en inglés)


LA TRAHISION DE PHILIP GUSTON (EN PAPEL) - DIDIER OTTINGER , L'ECHOPPE, 2000  (en francés)

PHILIP GUSTON. PEINTURES 1947-1979

EXPO. CENTRE G. POMPIDOU, PARIS / KUNSTMUSEUM BONN 2000 -A.A.V.V - Editorial:CENTRE POMPIDOU - 2002 - PARÍS

 

 PÁGINAS WEBS CONSULTADAS

 http://www.theartstory.org/artist-guston-philip.htm

http://knittingandcrocheting-club.blogspot.com.es/2012/04/philip-guston.html

http://www.jornada.unam.mx/2013/11/24/sem-eugenio.html

http://elpais.com/diario/2004/01/26/cultura/1075071601_850215.html  -

http://proyectualbissolino.blogspot.com.es/2007/10/philip-guston-entrevista.html

http://www.museoreinasofia.es/exposiciones/philip-guston-retrospectiva-pintura

https://es.pinterest.com/kellypretty50/philip-guston/

http://ineselo69.blogspot.com.es/2013/06/philip-guston-del-expresionismo.html

http://1ojodemelkart.blogspot.com.es/2008/05/el-dibujante-renegado.html?view=flipcard - Antonio Muñoz Molina

http://www.themorgan.org/exhibitions/philip-guston

https://www.theguardian.com/artanddesign/2004/jan/11/art

http://www.pwf.cz/archivy/texts/articles/philip-guston-by-philip-roth_1560.html

https://en.wikipedia.org/wiki/Philip_Guston

http://www.museothyssen.org/microsites/prensa/2009/Monet-y-la-abstraccion/Documentos/Biografias/GUSTON_bio_ed_esp.pdf

Conferencia "Judíos y juderías en Aragón y en Daroca"

El próximo viernes día 23 de noviembre a las 17h, nuestro amigo el historiador Javier Bona López, presidente de Tarbut Calatayud, impartirá la conferencia "Judíos y juderías en Aragón y en Daroca. Recuperar su memoria: un acto de justicia".

El acto tendrá lugar en la Casa de la Tercera Edad y la entrada es libre. ¡Os esperamos!

Seminario "Los secretos de Isaac Luria"

El Dr. Mario Sabán impartirá próximamente un seminario en Madrid donde compartirá sus estudios más recientes sobre el Arizal, rabi Isaac Luria.

"Los secretos de Isaac Luria" es un seminario de alta cábala, intensivo, que abordará universos, contracciones, nombres de D-s, Partzufim y energías superiores y que tendrá lugar en el Espacio Ronda (Ronda de Segovia, 50) el viernes 7 de diciembre de 10 a 14h.

Para más información e inscripciones consultad la web de Mario Sabán o enviar un correo a Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

Reunión en París de los jóvenes masortí (MAROM)

MAROM es la sección de jóvenes adultos (entre 18 a 35 años) del movimiento masortí; tiene la sede en Tel Aviv, Israel. Unos representantes de MAROM se reunieron a finales de octubre en París. Debatieron sobre la identidad judía, la alteridad, las migraciones y las personas refugiadas tanto en Europa como en Israel. Se diseñaron las nuevas líneas de trabajo para el siguiente año con el objetivo de fortalecer MAROM Europa, fomentar la visibilidad de actividades judías dentro de la sociedad civil y aprender a dirigir comunidades masortí locales. La sinagoga parisina conservadora e igualitaria Dor Vador acogió a las representaciones de MAROM España, Francia, Hungría, Italia, Israel, Reino Unido, Suecia, Ucrania y Uganda. Desafortunadamente a la representante de este país africano le fue vetado el visado de entrada en Francia. Durante el servicio matutino de cuatro horas -Shajarit de Shabat-, una de las participantes de Madrid tuvo la oportunidad de comentar Drashá centrada en la idea de hospitalidad judía.

Hubo tiempo para escuchar en primera persona las historias de refugiados yazidíes de Irak en Francia dentro del centro bundista MEDEM para la lengua yiddish, compartir la cena de shabbat con miembros de otras colectividades religiosas así como visitar el Museo Nacional de la Historia de la Inmigración de Paris y realizar una havdalah pública y abierta en el ya oscurecido parque aledaño.

Los integrantes de MAROM caminaron por el barrio judío de Le Marais, visitando lugares centrales en la vida judía parisina como la sinagoga pública de Tournelles (foto) -que fué primero sefardí antes de ser ahora ashkenazí-, la sinagoga Agoudas Hakeilos, -diseñada en Art Nouveau-, el Memorial de la Shoah o las sucesivas placas identificativas de antiguas escuelas donde se deportaron a niños y niñas en el Holocausto. 

Para degustar un mix de cocina francesa judía, se almorzó en el restaurante Miznon (dirigido por el chef Eyal Shani); de postre, patisserie parvé parisina en el Pletzl y como colofón ya dentro del pequeño shtiebel (oratorio privado fundado por judíos de Odessa), se guardó un minuto de silencio por los once asesinados en la sinagoga Etz Chaim (Pittsburgh, EE.UU). Ya se han fijado los siguiente encuentros de MAROM que serán en Barcelona (España) y Budapest (Hungría) en 2019. 

Escrito por:  Iván Gaztañaga 
Coordinador de MAROM España

El cabalista Rav Yitzak Ginsburgh presentará en Barcelona "La 4a. revolución: Luz para todo el mundo"

El Rav Yitzjak Ginsburgh es actualmente el líder espiritual más innovador y fructífero del judaísmo.  Ha escrito más de 300 libros y domina temas tan diversas como las matemáticas, la biología, la física cuántica, la psicología, la música, la educación, etc. Su principal capacidad es el uso de los secretos de la Torah (la Cábala), para llegar a entendimiento profundo y ampliar nuestra percepción de los textos antiguos, los fenómenos de la naturaleza, la ciencia, el arte, la historia etc.

Actualmente está reconocido por miles y miles de seguidores, como su maestro espiritual y sus enseñanzas están difundidas diariamente en distintos idiomas, incluyendo el Hebreo, inglés, español, francés y ruso.

Ultimamente el Rav Ginsburgh ha revolucionado la manera en que el mundo judío se relaciona con las naciones del mundo, introduciendo “la cuarta revolución”, que a grandes rasgos, es el permiso y obligación de enseñar la luz interior de la Torá a las naciones del mundo.

El día 11 de Noviembre de 2018 en Barcelona, será la primera vez que el Rav Ginsburgh expondrá la cuarta revolución, fuera de Israel… un momento histórico que iniciará una nueva era.

Todos están invitados a participar en esta oportunidad única para entender como las enseñanzas milenarias del judaísmo a su mas elevado nivel, son relevantes para cada persona en esta planeta (habrá traducción simultánea al español). Más información en https://youtu.be/iLZny4nvYS0

La inscripción al evento se puede formalizar en https://chabadbarcelona.org/he/evento/