ALBACETE

Encuentro con las raíces sefardíes

10.6.09  I  Noticia publicada en La Verdad [Albacete].
 La asociación albaceteña Tarbut Sefarad trabaja en la construcción en la capital de una 'yeshiva' o centro de estudio de la cultura judía.
Apellidos que hacen referencia a frutos, como Olivas, o acabados en zeta, como el mucho más frecuente Martínez, son de ascendencia judía, un origen que seguramente desconoce la mayoría de sus portadores. Desentrañar las raíces sefardíes que la expulsión de 1492 no consiguió erradicar es, precisamente, uno de los cometidos de la asociación albaceteña Tarbut Sefarad, que puede traducirse como cultura de los judíos españoles y que ayer celebró en la capital albaceteña, dentro de su programa de actividades, una conferencia del experto Daniel Fainstein, rector de la Universidad Hebraica de México.

Foto: La presidenta de Tarbut Sefarad en Albacete, Guadalupe Lozano, con Juan Maria Gómez Ortiz y el ponente Daniel Fainstein, que ofreció una charla en el Ateneo. / MANUEL PODIO 


Desde el año 2007 la asociación, presente en todo el territorio nacional, aglutina en Albacete a un puñado de seguidores de las tradiciones y la historia judía, no necesariamente creyentes, en donde la cultura es el principal nexo de unión. Así lo explica la presidenta de la entidad, Guadalupe Lozano, quien señalaba que entre los propósitos principales figura acabar con el «gran desconocimiento» que, a su juicio, existe socialmente sobre la realidad judía.

Y es que el propio término sigue teniendo, todavía hoy, connotaciones negativas a cuya desaparición no favorecen cuestiones como el conflicto árabe-israelí: «Nosotros somos una asociación cultural que carece de orientación política, pero en ocasiones la gente opina de cosas que no conoce», señalaba en este sentido Lozano, que se define como una «anusim -literalmente, marrano, como se llamó a los judíos conversos- con muchas ganas de conocer sus raíces».

Quizá porque «decir que eres judío sigue sonando un poco raro» -tal y como comentaba el vicepresidente de la asociación, Francisco José Melonés-, uno de los proyectos de futuro en los que trabaja Tarbut Sefarad es la construcción, en la ciudad de Albacete, de una yeshiva o centro de estudio de la cultura hebrea, un lugar concebido como foro de encuentro para cuya habilitación se han dado ya los primeros pasos.

Éstos se traducen, por el momento, en la petición formal de un local al Ayuntamiento de Albacete, pensando en poder disponer así de una sede donde celebrar actividades como las conferencias que, hasta la fecha, se vienen desarrollando en el Paraninfo del Campus universitario o en el Ateneo Albacetense.

Unas propuestas en las que, según destacaban los representantes de la asociación, se está contando con la presencia de expertos de renombre mundial, como ocurrió con el director del Museo de los Rollos del Mar Muerto, Adolfo Roitman, que visitó Albacete el pasado mes de abril, o con la propia intervención de ayer de Daniel Fainstein, que tomará parte, el próximo día 14, en el IV Parlamento Catalán de las Religiones que se va a celebrar en Lérida.
Huella manchega

«No queremos tener un local para encerrarnos sino todo lo contrario, para abrir la cultura judía a toda la sociedad albaceteña», matizaba Francisco José Melonés, quien recordaba que si bien no en Albacete, una ciudad «relativamente nueva» desde el punto de vista histórico, la huella sefardí se expande en la provincia desde epicentros como Chinchilla, donde sigue existiendo una antigua casa judía, Hellín o, ya en Cuenca, pero muy cerca de la capital albaceteña, Iniesta, donde en tiempos hubo también judería.

Eso sin olvidar que, en Castilla-La Mancha, Toledo, la ciudad 'de la tolerancia' o de 'las tres culturas', guarda uno de los grandes patrimonios de esta religión en Europa.

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