Testimonios

Y Ferrán Tiró de la Manta...

Entrevista con Ferrán Alonso,  51 años, Psicólogo, Presidente de Tarbut Tudela y autor  de la página web www.recuperandosefarad.com, donde es posible encontrar abundante información acerca de su emotivo y concienzudo recorrido histórico y geográfico, en busca de los propios orígenes.

Ferrán rondaba la treintena avanzada cuando inició inopinadamente un proyecto personal de investigación acerca de sus orígenes familiares y que lo llevó, después de prolongados esfuerzos, a descubrirse como descendiente de aquellos conversos cuyos nombres estaban  expuestos en la famosa Manta de Tudela. Aquella publicidad del siglo XVII, intencionadamente negativa en la medida que pretendía resaltar la 'impureza de sangre' de los cristianos nuevos -origen de la famosa frase 'tirar de la manta'-  ha servido para jalonar brillantemente, cuatro siglos después, esta búsqueda.

Actualmente, después de una década aproximada de continua profundización, su curiosidad inicial se constituyó en un auténtico plan de acción cotidiano y permanente.

 P: Por favor, Ferrán, dime cómo comenzó este camino de inmersión en tus raíces familiares...

R: Llevaba unos cuantos años tratando con instituciones religiosas, desde un punto de vista profesional. En todo caso, hasta esa noche no me había preguntado nada personal vinculado al tema religioso.

Fue así que, tumbado en la cama y en un estado de semi-somnolencia,  se me presentó en la mente un abuelo materno, abuelo al que no había llegado a conocer en vida. Quedándome cavilando en sus dos apellidos -se llamaba Bartomeu Casabella Salom- puedo decir que prefiguré todo el proceso posterior.

Dado que este abuelo pertenecía a una familia arraigada desde siglos atrás en Argentona, en la zona del Maresme, viajé un tiempo después a esa localidad, donde además se encuentra gran parte de los Casabella. Allí me contacté con un Casabella que había elaborado su  árbol genealógico en torno al apellido familiar. A través de este contacto y de la elaboración de mi propio árbol genealógico obtuve mi primer resultado, descubriendo que el origen del apellido -no judío, por lo que sé- se remonta al año 1260, cuando el rey Jaime I concedió tierras a los Casabella en la zona de Segur de Callafell.

 P: ¿Cómo describirías aquel  instante de somnolencia creadora? ¿Tienes alguna idea de a qué obedeció ese impulso repentino? ¿Cómo lo continuaste?

R:. ¿Qué te puedo decir? Fue como una 'llamarada', como que en ese instante se me 'abrió la mente', repitiéndome durante un largo rato: Casabella Salom, Salom, Salom.....  Aún así, no estoy seguro de la motivación directa, porque nadie en mi familia había tenido la más remota idea que hubieran antepasados judíos, cosa que por mi parte tampoco había imaginado hasta ese momento.

Precisamente, un factor que me impulsó a tirar para adelante con el proyecto, un par de años después, fue cuando descubrí una cantidad apreciable de apellidos de origen judío en mis primeras incursiones en el pasado familiar, entre ellos Salom, Salamó, Pi, Portell, Llibra, Cabezudo, Lacalle, Coronel, Gonzalo y algunos otros.  Una charla que tuve con Pere Bonín, el conocido autor mallorquín de la serie “Sangre Judía”, tuvo en este sentido  una  motivación especial, puesto que fue él quien me confirmó el indudable origen judío o converso de la mayor parte de los apellidos de mi pasado familiar.

P: ¿ Y  cómo describirías las reacciones que suscitaste en tu entorno familiar, que en principio habría de estar afectado por estos descubrimientos?

R: Debo confesar que no desperté el entusiasmo familiar con con el resultado de mis investigaciones. Parece ser que el único interesado era yo, que descubro tal ascendencia judía a mis treinta y ocho años.  Ascendencia que hoy puedo confirmar que lo es prácticamente por los cuatro costados.  Sin embargo, a pesar de aquella reacción adversa respecto de los judíos de estos  familiares, debo decir que en mi caso y desde que tengo uso de razón,  siempre había tenido buenas sensaciones en ese aspecto, como una cierta filia que me había llevado a ver con agrado al pueblo judío.  Antes de que me surgiera este proyecto personal ya había visitado, por ejemplo, la Casa de Ana Frank, en Amsterdam, y había estado en el campo de concentración de Dachau, en Munich.

 P: Digamos que así fue como se plasmó el inicio de tu empresa personal de descubrimiento. En los años siguientes, lo cuentas en tu página web, te dedicaste a viajar  y  a conocer sitios, archivos y personas que te fueron permitiendo profundizar en ella, no solo por España sino que también realizaste algún viaje a Cuba para contactar con parientes lejanos. Y todo hecho a pulmón, euro a euro y sin contar con patrocinador alguno: ¿Tienes idea de cuánto dinero llevas invertido hasta ahora en tus ocho años de trabajo?

 R: He pagado mucho dinero: calculo que seguramente más de diez mil euros en total, pero los resultados han sido y están siendo tan estimulantes que privilegio de lejos lo obtenido. Hasta ahora, porque sigo en ello cada vez más convencido si cabe, de lo que hago. Mi percepción es que la historia familiar que estoy descubriendo ha estado oculta  durante siglos,  esperando que alguien la descubriera.  Y en ello estoy. Siendo importante la voluntad para transitar un camino como éste, creo que en mi caso participaron  además otros tres factores que me permitieron progresar en el objeto de mi trabajo: la intuición, el azar y la perseverancia. Y este camino de búsqueda -en particular al llegar a  la Manta de Tudela- se vio cristalizado en mi web, la cual mantengo desde su publicación, en el 2013.

 P: El sentido de lo trascendental suele alimentarse con momentos especiales. Así como te ocurrió en aquel primer instante, al recibir el nombre de tu abuelo en medio de la somnolencia -modo profético habitual de comunicarse con lo divino- el proceso de descubrimiento de tu relación con la Manta de Tudela también significó claramente  un hito importante en  tu apasionante viaje al pasado.

R: Así es. En la  primera ocasión que estuve frente al listado de nombres de conversos de  la Manta – posteriormente he visitado la ciudad de Tudela con mucha frecuencia- se me ocurrió pensar que tal vez alguno de esos nombres formaran parte de mi árbol genealógico. Los resultados que obtuve después de algunos años a través de mi trabajo -y debo agradecer  el apoyo que recibí en Tudela por parte de funcionarios y prensa locales- me confirmaron aquella  intuición de  cuando ví el lienzo por primera vez,  ya que finalmente pude establecer mi conexión familiar con quince apellidos de entre unos casi doscientos 'cristianos nuevos' inscritos en ella. Además de descubrir sorprendido el hondo significado judío de nuestro tan español 'tirar de la manta'.

 P: Al principio decías que continúas actualmente con tus investigaciones ¿Qué destacarías de de tus últimos hallazgos? O en otras palabras, y a la luz de tus experiencias anteriores ¿Qué intuición pendiente de pruebas te ronda en estos momentos?

R: En la medida que el árbol genealógico incorpora más nombres, lugares y fechas sus ramas tienden a bifurcarse en múltiples sub-ramas. Y así sucesivamente, en un proceso casi geométrico. Mi intención es explorar en todas ellas. Hasta ahora diría que llevo completadas dos líneas de investigación: la catalana y la navarra.

Sin embargo, sí te puedo citar algo en lo que estoy especialmente centrado de un tiempo a esta parte. Esto surge a partir de mi abuela paterna, nacida  en Almazán, Castilla, en la plaza de Los Olmos. En ese mismo barrio, unos cuatro siglos atrás, nació Diego Láinez, segundo de a bordo de Ignacio de Loyola y co-fundador junto con él de la orden de los Jesuitas. Actualmente estoy investigando esa rama familiar castellana, habiendo llegado hasta ahora al año 1600. Tengo ya incorporado el apellido Coronel, como te decía antes, entre mis antepasado. Y parece ser que los Coronel estaban de algún modo emparentados con los Láinez, ambas familias de origen converso. La de incluir a Diego Láinez entre mis ancestros es precisamente otra intuición que se me presenta -una vez más- pendiente de lo que encuentre al  seguir avanzando en esta dirección.

Soy consciente que con este trabajo  desvelo poco a poco una historia oculta, pero estoy dispuesto a seguir con ello, más allá del origen judío o no judío de los antepasados con que me encuentre en el camino. Por ejemplo, la más antigua antecesora femenina a la que llegué hasta ahora es Sabina Mallén, de fines del siglo XVI. Forma parte de mi rama materna, si bien no puedo asegurar su origen judío: intuyo que sí, porque Mallén es un  apellido toponímico (no infrecuente entre conversos) y había en aquella época en el pueblo del mismo nombre -fronterizo entre Aragón y Navarra- una judería organizada.

P: Y como para finalizar la entrevista: ¿Qué más podrías agregar a todo lo dicho hasta ahora?

 R: Bueno, el deseo de seguir investigando en mis raíces familiares, me ha llevado a recorrer recientemente la provincia de Soria. Concretamente, estuve en diecinueve de sus municipios, donde también pude constatar el rastro documentado de otros antepasados míos, también más o menos lejanos.

En este sentido, no dejo de rescatar que esta larga búsqueda me permitió conocer toda una serie de pueblos en diversas partes de España, y algunos fuera de ella. La investigación me llevó a visitar básicamente juderías a lo largo de todo el país. Calculo que he estado en once calls -Call: barrio judío en Cataluña- y unas treinta y cinco juderías en el resto del país. Sólo en Tudela habré estado unas quince veces.

Desde una perspectiva más general,  todo este proceso -de unos diez años a esta parte- me ha llevado a concluir que su importancia va más allá de descubrir los antepasados judíos de Ferrán Alonso. Porque no es solo que recupero una historia personal, sino que hay otra historia que la enmarca y la trasciende. Y es que, al mismo tiempo, estoy recuperando la historia de un pueblo, el judeoespañol, que fue obligado a marcharse de su tierra después de permanecer en ella a lo largo de quince siglos. Y que hoy en día poco queda de su recuerdo y que muy poco se lo enseña a través de los planes de educación.

Sin embargo, hoy sí creo que se puede vislumbrar algo que he denominado como 'efecto boomerang', efecto que se puede ejemplificar a través de la Manta de Tudela: porque siendo cierto que la Manta se confeccionó en su época para discriminar a los cristianos de origen judío, es ese mismo hecho aquello que me permitió 'tirar de la manta' en este siglo veintiuno, a fin de potenciar un efecto inverso, como es el de recuperar parte de la memoria  judía de España.

 

Por Raúl Vinokur

Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.