Artículos Barcelona

El capitán Barros Bastos y el caso Dreyfus

En abril de 2005 asistí en Oporto a un seminario organizado por Shavei Israel (organización de Israel que trabaja con los descendentes de judíos de todo el mundo). Michael Freund, su presidente, abría el acto con la ponencia “Continuidad y vigencia del legado de Barros Bastos”, a continuación se rindió un homenaje a los descendentes de Barros Bastos y posteriormente pudimos escuchar la interesante ponencia ”.“O capatao Barros Basto e o movimiento judaico da Obra don Resgate". Durante el seminario tuve la ocasión de hablar con personas muy próximas a Barros Bastos, sus descendentes. Fueron momentos muy significativos y me causaron un profundo sentimiento de respeto y estima hacia el capitán Barros Bastos.

Michel Freund, junto con el rav Birnbaum, son dos personas incansables y con una entrega extraordinaria para ayudar a los anussim, han sabido dar herramientas para que cada cual pueda continuar con su búsqueda hasta llegar al lugar deseado. Han ayudado a los anusim de Oporto, muchos de ellos hoy retornados a la fe de sus antepasados, el judaísmo.

El esfuerzo de Shavei no acabó aquí, su reivindicación para retornar a Barros Bastos el lugar que le correspondía se ha llevado a cabo a lo largo de estos años de forma permanente, tan desde Israel como desde Portugal y a la vez ha dado todo el apoyo a las reivindicaciones hechas por la comunidad De Oporto para la rehabilitación del capitán Barros. De Shavei también partió la idea de formar un centro de anusim en Sefarad, y ¿qué mejor lugar podía ser que Oporto?, ciudad donde Barros Bastos ayudó a salir del armario a muchos anusim de Portugal.

La comunidad actual de anusim de Oporto es digna de admirar, es una gente afable, emotiva, trabajadora, estudiosa de la fe de su antepasado. En la estancia que realizamos en Oporto nos acogieron como miembros de su familia. Recuerdo no sólo las ponencias del seminario, sino la calidez de su gente, la entrega que tuvieron con todos nosotros, personas que veníamos de todo Sefarad y de otros lugares más lejanos. Recuerdo aquellos momentos tan especiales e irrepetibles. Hoy aún me emociono recordando aquella noche al finalizar Shabat cuando fuimos a una casa situada en la margen del río, formaban un grupo bastante numeroso, hablamos como si fuera la continuidad de muchos otros encuentros, en una noche tranquila y plácida al borde del río.

Hoy en Oporto, Belmonte, Lisboa, y en diferentes lugares de Portugal hay un renacimiento de anusim que quieren retornar a la fe de sus antepasados y seguir el camino que decidió el Capitán Barros Bastos, algunos de ellos ya lo han hecho.

El Capitán Carlos Barros Bastos nació en un pueblecito de Oporto en 1881. Barros era descendente de anusim y como muchos de los anusim de sus tiempos creció en una familia donde la memoria de la fe judía se mantenía, aunque fuese a escondidas. Sus abuelos encendían las velas las la noche del viernes y observaban algunas de las tradiciones judías. Pero fue en 1916, según el historiador Howard M. Shacer, cuando Barros, que luchaba en el frente europeo en Flandes vivió una experiencia que significaría un punto importante en su vida. Una noche de viernes entró en una tienda de un oficial que era judío, vio como éste encendía las velas y le preguntó qué significaba. El oficial francés le explicó que era una tradición judía de Shabat. Para Barros Bastos la memoria borrosa de los rituales de sus abuelos pasaron de golpe a ocupar el centro de atención. Después de un tiempo, Barros tomó la determinación de hacer una conversión formal al judaísmo, superando numerosos obstáculos hasta llegar a Marruecos, donde logró retornar a la fe de sus ancestros con el guía del rabino tetuaní, tomando el nombre de Abraham Ben Rosh. Él tuvo el coraje de aceptar abiertamente sus raíces judías después de más de cuatro siglos del paso y huella de la Inquisición en Portugal. De regreso en Oporto se casó con una judía. A partir de entonces dedicó parte de su vida para que sus hermanos cripto-judíos pudiesen salir de la clandestinidad y retornar al pueblo Judío. Viajó de pueblo en pueblo para asegurar a su gente temerosa que por fin era seguro practicar el judaísmo abiertamente. Así lo cuenta la escritora Rufina Bernardetti Silva Mausenbaum, descendente de anusim portugueses.

El centro neurálgico del movimiento de Barros Bastos para retornar los anussim al Pueblo Judío fue la Sinagoga “Mekor Haim” de Oporto, construida en 1920. Viendo como era de importante la educación, Barros creó en la misma sinagoga una Yeshivà (centro de estudios rabínicos) que funcionó durante nueve años, tenía alrededor de 90 alumnos. La sinagoga fue el centro de un resurgimiento de vida judía pero desgraciadamente duró poco. Hoy cuando visitamos esta extraordinaria, bonita y majestuosa sinagoga “Mekor Haim”, que significa Fuente de Vida, no podemos de dejar de pensar que allí donde hoy estamos nosotros estuvieron muchos de nuestros antepasados. La sinagoga Mekor Jaim, hogar de un pasado histórico, hoy simboliza la esperanza del renacimiento del judaísmo en Portugal.

Pero todas estas actividades de Barros Bastos no pasaron desapercibidas para la Iglesia católica que no veía bien el retorno de muchas personas al judaísmo. Fue en 1935 cuando un capellán de Oporto llamado Tomaz Correia da Luz Almeida, fabricó una trama con cargos contra Carlos Barros Bastos acusándolo de homonexual y de actos indecentes, como chupar la sangre de los recién nacidos durante la circuncisión. Cargos que fueron apoyados por la jerarquía de la Iglesia católica. Para frenar el flujo de conversos católicos que volvían al judaísmo, el capellán Almeida presentó a la policía los cargos inventados contra Barros. El fiscal de Oporto los admitió y así conseguía que la Armada Portuguesa iniciase un proceso militar contra Barros. Después de más de dos años de un interminable proceso, en 1937 el caso fue finalmente desestimado por falta de evidencia. Pero el mal ya estaba hecho. Estos hechos dieron lugar a la desintegración del movimiento de retorno al judaísmo que Barros había iniciado. Los miles de anusim comprendieron de forma rápida el mensaje, no era seguro aún retornar al judaísmo. Así pues se esfumaba el movimiento anusim, esperando tiempos mejores para poder retornar al judaísmo.

Finalmente en 1943 el ministro de defensa de Portugal expulsó del ejército al capitán Carlos Barros Bastos, humillandolo y poniendo así un final a los esfuerzos que él dedicó a los anusim portugueses. Barros murió desolado en 1961.

¿Por qué comparar el caso del capitán Carlos Barros con Alfred Dreyfus?

Porque tanto uno como el otro, en diferentes periodos de la historia, tuvieron destinos similares y serían objeto del odio, judeofobia que ha tenido la sociedad europea a lo largo del tiempo con los judíos.

Durante la segunda mitad del siglo XIX el odio a los judíos en Europa así como en Israel se dio en las diferentes corrientes y en Alemania germinaban los creadores del Holocausto. El odio a los judíos fue un fenómeno general en Europa, se desarrolló de acuerdo con las condicionas locales y hubo matices de todas formas y se nutrió considerablemente de los triunfos de Alemania.

Los franceses contribuyeron mucho a la cristalización del racismo en general y del antisemitismo racista en particular. En Francia tuvo lugar la máxima explosión antisemita de Europa occidental en esta época: el caso Dreyfus.

Alfred Dreyfus (1859-1935) judío, fue capitán del ejército francés. En el campamento militar donde prestaba servicios fue descubierto un acto de espionaje en favor de Alemania, que estaba en conflicto con Francia, Dreyfus fue acusado de traición en base a pruebas adulteradas y condenado a cadena perpetúa, pese a que se declaró inocente. Paradójicamente, el caso Dreyfus fue una catarsis por las tensiones antisemitas. Las fuerzas progresistas expusieron el peligro que comportaba la explotación del antisemitismo en general y en particular por la democracia. Después de varios años, el caso de Alfred Dreyfus fue reabierto y un nuevo juicio demostró su inocencia.

Mientras Alfred Dreyfus fue eventualmente perdonado en 1899 y reintegrado al ejército francés en 1906 con todos los honores. Carlos Barros Bastos murió con ausencia de justicia.

Mientras Francia cerró el episodio reconociendo su falta y dando la inocencia a Alfred Dreyfus, aún hoy el gobierno de Portugal debe dar este paso de volver la inocencia a Carlos Barros por los cargos injustamente acusado. El gobierno portugués lo debe hacer por responsabilidad y porque tiene esta deuda con el capitán Barros y con sus descendentes. También está en deuda con todos los anussim de Portugal que sufrieron las consecuencias.

Los dos hombres, Carlos Barros y Alfreed Dreyfys serían erróneamente e intencionadamente acusados y condenados, pero aún hoy nos toca pedir justicia por Carlos Barros. Es importante para todos nosotros que todas aquellas personas que comprenden la injusticia que fue cometida con Barros apoyen a la comunidad de Oporto firmando la demanda de rehabilitación por el Capitán Barros Bastos.

Esperamos y deseemos que el gobierno de Portugal escuche nuestras voces y sea rehabilitado el Capitán Carlos Barros Bastos, por justicia y dignidad y que le sea concedido el prestigio que se merece. Es un deber y una obligación histórica con él, con sus descendentes, con los anusim de Portugal y con el pueblo judío.

La valentía y coherencia en la vida del capitán Barros Bastos no renegando de sus raíces, devolviendo al judaísmo y defendiendo al pueblo judío hasta el último aliento, puede servir de ejemplo por otros anusim. Tal y como decía el rav Nachman de Breslau: “el hombre camina por la vida sobre un puente muy estrecho, lo más importante es no tener miedo. (LM,II,48).

Nurit G. Vidal

30 de enero de 2007
Año 5768