Artículos

Descendientes de los judíos de Jaén

“Apoyamos, como jienenses en el exilio, la iniciativa, la labor y el deseo de recuperar la antigua judería de Jaén”.
10/10/2008. Artículo publicado en el periódico Viva Jaén. Sección Tribuna Local.
Por Abraham Samuel Marrache, sefardí, descendiente de los judíos expulsados de Jáen.


Sea durante una reunión de negocios en París, en un simposio en algún lugar de España o en una cena en Tel Aviv, cuando nos preguntan: “¿De dónde sois?”, bien mis hermanos o yo mismo, siempre respondemos: “Somos de Gibraltar, pero venimos de Jaén”.

Lo curioso es que ese “venimos de Jaén” ya lo hemos estado diciendo en nuestra familia durante más de seis siglos. Desde su huida de las matanzas de judíos jienenses en el Siglo XIV, pasando por los trescientos años que estuvieron los Marrache en la religiosamente tolerante Amsterdam, y hasta que volvieron a la Península Ibérica. Esa vuelta se dio cuando las fuerzas anglo-holandesas tomaran Gibraltar en 1704, en un intento de aupar los derechos de un Archiduque austriaco en la sucesión al trono de España. Venidos de Holanda, trescientos años más hemos vivido en el Peñón y, al día de hoy, seguimos “viniendo de Jaén”.

Y es que... “las raíces tiran”. Aunque andemos actualmente lejos de vuestra ciudad y del Cortijo jienense que lleva nuestro nombre, el Cortijo Marrache de Torredelcampo, aún nos enorgullece tener un vínculo ancestral con Jaén.

Desde el siglo VII o quizás antes, hubo una presencia judeo-sefardita en la urbe, con sus ciudadanos eminentes como el humanista Hasday ibn Shaprut en el siglo X, pero también como en toda sociedad, con otros más modestos que se dedicaron a sus particulares quehaceres y entre los cuales sin duda se encontrarían nuestros antepasados. La tradición familiar los vincula al cultivo y a la explotación del olivo, como parecen confirmar las características del citado Cortijo.

Ahora bien, todas las raíces agradecen ser regadas y ahí es donde nos hemos topado con el amigo Rafael Cámara, al frente de la asociación sociocultural IUVENTA, que desde hace años vienen concienciando sobre la importancia de la historia judía de esa ciudad, a la que, como decía, nos sentimos tan vinculados a pesar de los siglos de separación.

Es por eso que teniendo conocimiento de esa labor y del deseo de la ciudadanía por recuperar la antigua judería y, en definitiva, ese patrimonio común que compartimos, me he animado a mostrar nuestro apoyo a una iniciativa que agradecemos como “jienenses en el exilio”, con el deseo de regresar a ese Jaén de donde venimos para, en un futuro no muy lejano, poder recorrer las calles del barrio en el que habitaron nuestros antepasados y reencontrarnos con esas raíces tan celosamente guardadas por mi familia y ahora reconocidas también en nuestra tierra de origen, en Sefarad.