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Moisés Cohen d'Azevedo

Por Miquel Segura [Tarbut Palma de Mallorca].
En 1776 el rey Jorge III del Reino Unido ordenó que todas las congregaciones religiosas del país oficiasen unos servicios para implorar por su éxito frente a la rebelión de las Colonias Americanas, la lucha por la independencia que, con el tiempo, daría lugar a la formación de los Estados Unidos. Por aquellos días el rabino de la sinagoga española y portuguesa de Bevis Marks era Moisés Cohen d'Acevedo, judío sefardí descendiente de los españoles expulsados en 1492.

El casi es que d'Acevedo -al igual que otros rabinos entonces residentes en Inglaterra- debió verse en un gran apuro, puesto que sus hermanos sefardíes residentes en América eran los grandes valedores -y en muchos casos financieros- de la causa de los rebeldes. Sin embargo, ya en aquellos tiempos, y desde muchos siglos atrás, los rabinos han venido siendo verdaderos maestros en la difícil tarea de templar las relaciones humanas sin menoscabo del compromiso con su comunidad y -mucho más importante- con si mismos y con su propia doctrina. Moisés Cohen d'Azevedo cumplió escrupulosamente con el encargo de su rey -a quién debía obediencia- y organizó una función religiosa en su sinagoga londinense, durante la cual pronunció un sermón que, incluso hoy en día, asombra por su lucidez.

Más de 200 años después, el sermón del rabino Cohen d'Azevedo ha sido publicado en Israel gracias al trabajo de dos judíos, uno de ellos, por cierto, español. El volumen -un modesto libro de unas cien páginas-  ha llegado a mis manos gracias a mis amigos de Shavei. Es importante destacar que en su momento, d'Acevedo leyó su sermón en presencia de altas jerarquías del reino en la lengua de sus antepasados: el español. Asombra tal fidelidad hacia la lengua de un imperio que había perseguido y expulsado a los judíos. Y más asombroso todavía es el hecho de que la sinagoga de Bevis Mark fuera entonces, como ahora, un reducto en el que se habla y se reza en la bella lengua de los judíos españoles.

Dilemas como el que vivieron los judíos sefarditas ingleses durante el reinado de Jorge III son constantes en la historia del pueblo hebreo. Cohen d'Azevedo encontró en la Torà y el Talmud argumentos con los que sustentar la Rogativa Real mientras sus hermanos americanos estaban firmemente comprometidos con George Washington. De ahí nuestra admirable supervivencia.