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Bernat Pomar: un Retorno que culminó Hashem

Por Miquel Segura [Tarbut Mallorca].
El jueves 15 de diciembre falleció en Palma, de manera súbita, Bernat Pomar i Pomar. Era un músico de renombre en Mallorca, autor de numerosas composiciones y, sobretodo, un pedagogo musical que ha formado a muchos alumnos. Los periódicos regionales destacaron la triste noticia en sus portadas. Alguno de ellos añadió que Pomar estaba en vías de Retorno al judaísmo, la religión de sus ancestros.

Yo asistí, un cálido día de la primavera pasada, a la ceremonia de Brit Milà de Bernat Pomar. Según la Halajá debíamos estar presentes tres judíos. Así fue: el rabino Nissan Ben Abraham, a quien Bernat quería como a un hijo, Yitzak Ben Abraham, doctor en medicina, y yo mismo, que actué de testigo. Pomar -quién siempre se había sentido judío- no cabía en sí de gozo. Le faltaba un cierto período de instrucción antes de presentarse ante el Bet Dim, en Israel. Como yo mismo, Bernat siempre se negó a la conversión: “Soy judío y deben reconocerme como tal”. Al fin, lo hicieron. De manera colectiva, junto a otros miles de chuetas, a través del dictamen de Nissim Karetliz, en julio pasado. Personalmente, el rabino Elihahu Birbaum, de Shavei Israel, le había comunicado que a principios de 2012 debería viajar a Eretz Israel para sumergirse en la mikvé. Estaba en la recta final. Me decía: “Tú fuiste el primero, pero yo te seguiré pronto”. En realidad, siempre me precedió. Cuando yo no era más que un jovencito curioso ante mi difusa identidad chueta, Bernat ya se sentía parte del pueblo de Israel y colaboraba con la Comunidad Judía de Baleares. El ayudó a Nissan Ben Abraham, antes Nicolau Aguiló, a cumplir su sueño de viajar a la tierra de sus antepasados para instruirse en la fe de Moshé y llegar a ser rabino.

Pero Hashem se interpuso en el camino de Retorno de Bernat Pomar. Quiero pensar que no permitió que la burocracia halájica se interpusiera más en su camino y le preparó un “Retorno” celestial, sin papeles ni sellos. Bernat fue encontrado muerto en su domicilio. Providencialmente, Nissan se encontraba en Mallorca. Él informó a su familia de las especiales circunstancias que concurrían en el finado. No sólo lo entendieron, sino que lo aceptaron con un gozo que aligeró su dolor. Bernat tuvo un entierro judío. Fue el lunes siguiente por la mañana. Sus hijos leyeron un poema que encontraron sobre la mesa de trabajo del padre. El rabino evocó las palabras del salmista: “Quien more en el refugio del Altísimo, él estará a la sombra del Todopoderoso”. A mi me tocó leer una carta enviada por Elihahu Birbaum y Michael Freund, de Shavei Israel: “Bernat era judío, un ejemplo para todos los chuetas”. Yo le lloré como a un padre, un hermano mayor que siempre iluminó nuestro camino de peregrinos hacia la Tierra Prometida con su encantadora sonrisa. Le echaré mucho de menos pero estoy seguro que su muerte marcará un antes y un después para la memoria chueta.