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Shabat de reflexión

Pienso respetar la Jornada de Reflexión que otros –todos sabemos quienes- arrastraron como prostituta por rastrojo para acabar violándola, hace ahora cuatro años. Es más: no sólo la respetaré, sino que ejerceré su mandato con firmeza e intensidad. Reflexionemos, pues, en ese shabat tan triste. El Consejo de Seguridad de la ONU fue incapaz de acordar una condena al sangriento atentado contra una escuela talmúdica de Jerusalem. Algunos países islámicos, todos ellos regidos por regímenes totalitarios, se opusieron a condenar el bárbaro atentado que –no lo olvidemos- fue cometido por un suicida palestino que ostentaba la nacionalidad israelí. Reflexionemos todavía más: el embajador adjunto de Libia, Ibrahim Dabais, calificó a Israel de “régimen terrorista”. Recordemos que Libia está controlada por una siniestra dictadura que expande sus tentáculos por todo el Oriente Medio y que mantiene un gobierno títere en el Líbano, donde los cristianos maronitas sufren  exclusión e incluso persecución. Y a un país como ese lo sientan en el Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas. Otra idea para la reflexión: mientras decenas de familias judías acudían angustiadas a la escuela talmúdica porque sus hijos no respondían a las llamadas, Hamas repartía caramelos y dulces en las calles de Gaza para celebrar la masacre.

Una frase para la reflexión
: “En España cuesta mucho más adecuar un bar a las leyes antitabaco que abrir una mezquita”. La frase no es mía, sino de Valentí Puig, y pertenece a su último libro “La fe de nuestros padres”, que pienso comentar ampliamente en mi columna cultural de los martes. El escritor mallorquín no se opone a la fe islámica, ni a ninguna otra, pero reflexiona con lucidez y profundidad sobre los males que el relativismo puede acarrear a Europa. En muy pocos países islámicos se toleran templos cristianos –no hablemos ya de sinagogas- pero en España muchos ayuntamientos ceden terrenos públicos para la construcción de una mezquita. ¿Sabe cuantas mezquitas tenemos abiertas ahora mismo en España, caballero? Según las últimas estimaciones hay alrededor de ochocientas, para una población musulmana de un millón y medio de personas. En la mayoría de los casos –escribe Puig- los ayuntamientos prefieren evitarse los trámites legales y acceden a la apertura de mezquitas cuyas condiciones sanitarias y de seguridad no alcanzan el mínimo exigido para otros establecimientos. En nombre del multiculturalismo hemos tolerado que en Andalucía florezca un islamismo que tiene sus raíces en el germen mitológico del Califato. Los fondos para esta eclosión –todo cuesta dinero, en este mundo- proceden de Arabia Saudita, dónde el adulterio está penado por la ley y las mujeres viven sometidas a un concepto feudal de las relaciones sociales.

Es shabat y en Jerusalem la sangre de estudiantes inocentes sigue manchando las páginas de la Torà. Aquí, en España, toca reflexión. Proceda, caballero, se lo ruego, y luego obre en consecuencia.