Primer aniversario de Tarbut Shorashim

Por Roser Parés Fuster.
Hoy, 30 de julio, hace un año que emprendimos nuestra asociación. No lo hemos celebrado, pero sí que casualmente nos hemos encontrado Mario Sabán, presidente de Tarbut Sefarad, nuestro tesorero, Enric Font, y yo. Tal día como hoy, hace un año, tuve el honor y el placer de reunirme con Miquel Segura Aguiló, Pere Bonnin y Mario, los tres coincidieron en otorgarme la misión de reunir y aglutinar a todos los descendientes de judíos conversos.

Mis dos amigos xuetas y Mario, prestigiosos escritores e intelectuales, confiaron en mí como mujer xueta para llevar a cabo tan difícil pero emocionante labor. Yo, sin pensármelo dos veces, me sentí vinculada desde el primer momento, de manera instintiva; tal cual como soy. Después, mi cometido lo he ido cumpliendo como buenamente he podido, y sigo andando, haciendo camino. Intento dar a conocer nuestra cultura judía allí donde voy, allí donde llegan mis humildes letras.

Mi sorpresa ha sido ver que somos muchos los que sabemos y conocemos de nuestros comunes orígenes judíos. Creía que estaba sola, que yo sola desde Barcelona sabía que mi sangre era judía; pero con gran satisfacción he podido comprobar que no ha sido así y que cada vez somos más los que sabemos que somos descendientes de judíos. Anusim y xuetas. Y cuando hablo de xuetas, puedo decir en voz bien alta que todos sabemos sin duda que sufrimos la discriminación, la humillación; la Inquisición en nuestros antepasados por ser judíos. Ahora, algunos, proclamamos con orgullo que lo somos, desde distintas opiniones y distintas maneras de entender nuestra sangre.

Mis dos amigos son un típico ejemplo de la diversidad de nuestra idiosincrasia. Pere, deseando el derecho a ser un "mal" judío, y Miquel, desde la más pura ortodoxia judía; pero ambos judíos. Sí, es nuestra propia diversidad de pensamiento que configura nuestra esencia judía. Somos libres por primera vez en la historia del mundo, libres de ser lo que somos sin tener que escondernos. Libres de ser personas y apartarnos de las masas manipuladas por los medios de comunicación. Libres de recuperar lo que nos fue robado, arrebatado y castigado con nuestra propia vida, quemados bajo el fuego, en estatua o en efigie, pero quemados.

Desde Tarbut Shorashim llamo a vuestra libertad de espíritu, a vuestra libertad de reclamar lo que os pertenece. La dignidad, el orgullo y la satisfacción de ser auténticos judíos. Sefarad nos acogió. Sefarad es nuestra tierra, igual que Israel es nuestra cuna.

Judíos sefardíes, ¡eso es lo que somos!!!