Curiosa coincidencia

Fotografía de la vestimenta de los chuetas de Ojastro.Por Roser Parés Fuster [Tarbut Shorashim].
En las proximidades de Ezcaray y Ojastro, en la Rioja, he hallado que el término chueta es allí también conocido como de descendientes de judíos, una gente extraña con otras costumbres... Este nombre ha servido para designar a los habitantes de las aldeas de Ezcaray, a los que vulgarmente se les llamaba aldeanos. Tan extraño epíteto ha entrado ya en desuso. No se encuentra base alguna firme que indique el motivo de tal denominación.

 

Únicamente puede haberse empleado en sentido despectivo por los habitantes de la villa o poblado urbanizado, al considerárseles de inferior condición a los de las aldeas. Vestían de una manera muy original y típica. Su condición era humilde y vivían con gran estrechez y pobreza, aunque poseyeran muchas tierras y ganados.

Traje típico balear.También debe tenerse en cuenta que hubo juderías en alguno de los pueblos del valle, entre ellos Ezcaray y Ojacastro. Este último contribuía con 1.500 maravedís en el repartimiento de 1474 a la Aljama de Belorado, como puede verse en la Historia de los judíos en España, de Amador de los Ríos. La cantidad citada en el repartimiento supone que la población judía era importante, y este es un dato que conviene tener a la vista para juzgar de este extraño enclave de habitantes que se denominaron chuetes.

Con objeto de dar unidad a todos los datos recogidos sobre los chuetes, van en este lugar, aun cuando parte de ellos pudieran ir en el estudio que del traje hago más adelante. El nombre de chuetes puede también obedecer a denominación que se dio a gentes extrañas al país, que asentaron en estas aldeas, en la repoblación que tuvo lugar como consecuencia del fuero de Fernando IV.

Al parecer su vestimenta era distinta a los habitantes del lugar:

Traje típico balear.Los hombres usaban chaqueta de buriel corta, cuello alto, chaleco con dos tiras de botones, de cadena de metal amarillo, con el relieve de distintos reyes, faja de lana roja o azul, calzón hasta la rodilla con una tapa cosida de una a otra cadera, sujeta en su parte posterior por un botón en cada extremo. En los pies llevaban calcetas, sin pie, hasta las rodillas, y abarcas con correas cruzadas por toda la pantorrilla, zagones de cuero liso en verano, y con su propia lana en invierno. Llevaban sombrero de fieltro, y en invierno gorras de cuero con solapas, que podían cubrir toda la cara. Su ropa interior consistía en un camisón de lino con botones de igual género, que ellos mismos cultivaban e hilaban y daban a tejer a los tejedores. Para los días solemnes usaban los hombres de esas aldeas una capa de buriel con esclavina y cuello muy alto. Con esa indumentaria iban los Regidores, uno por aldea, a ofrecer el Ofertorio de la Misa los días de fiesta, aun en verano, a pesar de lo fuertes y pesadas que eran esas prendas. Las mujeres usaban chaqueta que llamaban sayo de buriel negro, saya de ese paño pardo de gran vuelo, y corta para aquel entonces. En los pies usaban calceta y abarca, como los hombres, pero rodeando toda la caña con infinitas vueltas de cuerda, llamada calzadera. En la cabeza se tocaban con pañuelos de vivos colores, y otro llevaban en el cuello, que en días solemnes eran de seda. Para la Iglesia usaban tocas de paño negro con ribetes de terciopelo de igual color. El paño pardo fuerte llamado buriel, y que resultaba impermeable a las lluvias, se fabricaba últimamente en Garganchón, provincia de Burgos, cerca de Pradoluengo.

Podría ser que estos chuetes fueran gentes llegadas de las islas baleares, huyendo como siempre del oprobio y la humillación de los insulares cristianos viejos.

Queda aquí esta nota por si alguien tiene más noticias de ello y pueda completar este artículo.

Roser Parés Fuster