Recortes de prensa

Las regiones -y los cristianos- que desaparecen

Por George Chaya.
La pequeña minoría cristiana de Gaza esta siendo perseguida brutalmente. Los palestinos cristianos están siendo objeto del acoso y derribo de los sectores musulmanes, que impusieron la sharia en Gaza tras los enfrentamientos de junio frente a las milicias “seculares” de Fatah y ahora se proponen además implementarla.

Desaparecida de los titulares desde hace meses, la izquierda devuelve a la actualidad a Gaza, conocida con sorna como República Islámica de Hamastán, fruto de su última cruzada “humanitaria”. Los progresistas pacifistas de caviar y champán, esos mismos defensores de la libertad de expresión que atacaban a los dibujantes de las viñetas de Mahoma, comenzaban este mismo lunes a rasgarse las vestiduras “por motivos humanitarios” – cómo no - fruto de la decisión de la Unión Europea de suspender los pagos del combustible a Gaza, después de que la Comisión Europea recibiera pruebas de que dichos pagos se desvían a Hamás.
El grupo islámico Hamás, que en su momento ganó las elecciones parlamentarias palestinas, es el mejor ejemplo del principal problema didáctico de la izquierda europea hoy: ganar unas elecciones no te hace demócrata respetuoso con los derechos civiles, políticos y humanos de tus ciudadanos. Y no hablemos ya de las minorías.
La pequeña minoría cristiana de Gaza esta siendo perseguida brutalmente. Los palestinos cristianos están siendo objeto del acoso y derribo de los sectores musulmanes, que impusieron la sharia en Gaza tras los enfrentamientos de junio frente a las milicias ‘seculares’ de Fatah y ahora se proponen además implementarla.
Hamás ganó las elecciones parlamentarias palestinas el año pasado, pero no se hizo con el control absoluto de la Franja sino hasta después de las acciones militares contra el rais Mahmoud Abbás. Tras la violencia, varios portavoces de Ismail Haniyeh – su líder espiritual - y funcionarios locales afiliados al grupo islamista anunciaban que había comenzado “una nueva era en Gaza”, en la que “se impondrá la ley islámica por el bien de los propios palestinos”.
Y los seguidores del movimiento se han puesto manos a la obra en las últimas semanas contra los que no profesan la religión de Mahoma en sus dominios. Funcionarios de Fatah en distintos servicios y agencias - siempre bajo el anonimato – cuentan que Hamás ha comenzado a convertir por la fuerza a los líderes de la comunidad cristiana palestina o les obligan a emigrar, bajo coacción principalmente en forma de incendios de sus casas y comercios.
En los últimos días, Sana Al Sayegh - de religión cristiana ortodoxa - decana de la Facultad de Ciencias de la universidad, era secuestrada por un grupo de encapuchados armados de Hamás durante su boda y obligada a convertirse al Islam “puesto que te casas con un musulmán”. Dos semanas de secuestro después, el aún novio y la familia eran conducidos por un grupo paramilitar a una reunión con varios ayudantes y funcionarios del Primer Ministro de Hamás. Allí pudieron ver a Sana, que presa del terror, en deplorable estado físico y psicológico, y rodeada de pistoleros de Hamás, informaba a su familia que se había convertido al Islam. El novio recriminó el secuestro a los captores, recibiendo una paliza frente a la familia y la profesora que casi le cuesta la vida.
Hamás sostiene que la conversión de Sana al Sayegh fue una cuestión de elección personal, y que el grupo islamista no hace sino proteger los derechos de los cristianos de Gaza.
La agenda de los jihadistas de Hamás incluye la implementación de la sharia gradual pero incondicionalmente. Ello significa que los cristianos de Gaza van a ser convertidos al Islam o convertidos en miembros de una casta inferior - dhimmis según el Islam – ciudadanos de segunda. Como lógico resultado de esta creciente presión islámica, la comunidad cristiana de Gaza está emigrando masivamente ya. De hecho, muchos se han ido.
No obstante, los cristianos no son las únicas víctimas del fanatismo islamista de Hamás en Gaza. El grupo no tolera ninguna crítica o discrepancia, sea directa o indirecta, ni siquiera de los musulmanes. Al respecto sucedía un hecho que muestra la expansión del islamismo jihadista que lleva adelante Hamás con el patrocinio iraní. Unos 250 palestinos se movilizaban en una manifestación en el centro de la ciudad de Gaza bajo el lema “Queremos libertad religiosa”, plasmando sus discrepancias con las políticas del grupo islamista. Instantáneamente se presentaban en el lugar hombres armados encapuchados, abriendo fuego de AK 47 contra las extremidades de los manifestantes.
Muertos y heridos aparte, Hamás afirma que nadie podrá ver a los detenidos “hasta que los detenidos acepten convertirse al Islam”.
Como viene siendo ritual en los grupos islamistas patrocinados por Irán, tras el suceso, Hamás atacaba la sede de la agencia de noticias, destruyendo y confiscando el material fotográfico donde se apreciaba la brutalidad contra los concentrados. La práctica iraní, rara vez comentada en medios internacionales, ha sido refinada por Hezbollá hasta extremos insospechados.
Los cristianos palestinos sufrirán tanto como los coptos egipcios o los católicos de Irak hasta que el mundo despierte, obvie a la llamada “retroprogresía”, y ayude a estos colectivos minoritarios, victimas del fanatismo radical islámico forjado - tan a menudo - por las torpezas de aquellos que defienden causas humanitarias de salón. El agit prop predicaba que el problema eran los judíos, y ahora que no hay judíos en Gaza, los cristianos son los nuevos judíos.
Otro emplazamiento engullido por la tierra es Nahr El Bared, donde al menos 3 grupos palestinos distintos llevan dos meses matando soldados libaneses, con la ayuda, claro está, del presidente sirio Bachar Al Assad y su servicio de Inteligencia.

23/08/2007. Publicado en Diario de América.
Remitido por Francesc Grabolosa