CASTELLDEFELS

Conversión de los judíos

Benedicto XVI, el papa alucinante —pues alucinado quedó su hermano pensando que el Espíritu Santo había dimitido durante el cónclave—, además de volver a dar la espalda a los fieles,  pretende restaurar otra perversión de la Iglesia católica: convertir a los judíos. Estableció que en la liturgia del viernes santo se diga: “Recemos por los judíos. Que Dios Nuestro Señor ilumine sus corazones para que reconozcan a Jesucristo, Salvador de todos los hombres. Dios, omnipotente y eterno, tú que quieres que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad, concede, propicio, que, entrando la plenitud de los pueblos en tu Iglesia, todo Israel sea salvado.” ¿Por qué no pide por la conversión del islam, cuyos integristas persiguen a los cristianos? Opino que la debilidad doctrinal del mesianismo imperialista romano genera el odio y las ansias de exterminar a los judíos por su empeño en guardar fidelidad al pacto con Yavé (YHWH), que era precisamente el “Dios omnipotente y eterno” del rabino sionista Jesús de Nazaret, condenado por sedición al haberse declarado “rex judeorum”, rey de los judíos, en un fallido intento de restaurar el trono de David contra la dinastía usurpadora de Herodes y la clase sacerdotal colaboracionista con el invasor romano. Pregunto: Si todos los judíos se convierten al mesianismo o cristianismo romano, que deificó al judío muerto mientras perseguía a los judíos vivos, ¿qué queda del fundamento mesiánico, que es Yavé? Los cristianos necesitan a los judíos para justificar su doctrina. Deberían rezar para que los judíos no apostaten y sigan cumpliendo la Ley, fieles a su cábala o tradición. Si desaparecen —como es el deseo expresado en la pregaria papal—, no habrá mesías (salvador) que ampare al cristianismo de la inopia doctrinal y posterior desvanecimiento.

Publicado por Ultima Hora  I  30/03/2008