CASTELLDEFELS

Historia judía en el noreste de China

Por Moisés Stanckowich [Tarbut Castelldefels].
En febrero de 2005 tuve la oportunidad de instalarme en el noreste de China, concretamente en la ciudad de Harbin, capital de la provincia de Heilongjiang. En tan remota ciudad, la Harbin University of Science and Technology (HUST) me había contratado como profesor de español, aunque la sorpresa fue que, unos meses más tarde, a la profesora Liu, directora del departamento de Inglés (no había aún de Español), al saber de la existencia de la lengua sefardí a través de lo que yo le había comentado acerca de mi tesis doctoral, se le activó la innata curiosidad oriental y me propuso organizar un seminario de estudios sefardíes, como si fuera tan fácil...


Su decisión me sorprendió gratamente y, en verdad, traté de organizarlo, aunque sin demasiado éxito. Un año más tarde (2006), entré a dar clases, también de español, en la Heilongjiang University (HEIDA), la universidad provincial y allí se me abrieron insospechados caminos por la historia del “judaísmo chino”. Ciertamente, había oído hablar de la amplia trayectoria de los judíos de Kaifeng, pero desconocía la historia judeorrusa tan fascinante que atesoraba Harbin, una ciudad, hoy china, que le debe gran parte de su despegue (de aldea de pescadores a gran ciudad) a la huella dejada por los rusos y, en especial, los judíos rusos que se instalaron allí a principios del s. XX.

En HEIDA tuve la suerte de conocer a Dan Ben-Canaan, veterano periodista y profesor israelí, radicado en la ciudad desde hace poco más de siete años. Dan es, además, director del The Sino-Israel Research and Study Center de Harbin, y tiene cuidado de la investigación y difusión del legado judío de la ciudad, así como de la zona judía del cementerio de Harbin. Precisamente, profesores y estudiantes de la Universität Heidelberg han completado recientemente una importantísima labor de datación e identificación de las tumbas, entre las cuales se encuentra la de Josip Olmert, abuelo del ex primer ministro israelí Ehud Omert. Así que, en mi segundio año de estancia, me dediqué en mis numerosos ratos libres a recorrerme la ciudad entera en busca de ese legado judío (arquitectónicamente bien visible) y a documentarme para, posteriormente, darlo a conocer en español y catalán, porque me he dado cuenta de que poco o nada se sabe en España. Desde que regresé, en 2007, he ido publicando algunos artículos divulgativos y dando alguna charla introductoria al respecto.


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Fotos:
Las dos primeras son las placas que hacen referencia a la construcción de las dos sinagogas principales: la "antigua" y la "nueva". La tercera foto corresponde a la nueva sinagoga, que hoy acoge el museo judío de la ciudad. La cuarta foto es la antigua escuela judía (junto a la antigua sinagoga), que hoy es ¡un instituto coreano de bachillerato! La quinta es la entrada al cementerio judío. La sexta es un detallle del interior de la antigua sinagoga, hoy usada como centro comercial, ya que en cada planta hay tiendas. Y la última foto es un detalle del interior de la nueva sinagoga, hoy museo (y centro de conferencias). 

 

A modo de introducción, Harbin es, como he dicho, la capital de la provincia de Heilongjiang, palabra compuesta de tres ideogramas: Hei, negro; Long, dragón; y Jiang, río. "El río del dragón negro", así es como se llama esta interesante provincia en español, una zona que, al menos, desde España, queda excluida de los circuitos turísticos habituales. Y, ciertamente, su pasado reciente es mucho más europeo (principalmente ruso) y japonés (años de dura ocupación militar) que no típicamente chino o no al menos como lo tenemos archivado en nuestro imaginario.

Me gustaría destacar que Heilongjiang es la provincia del noreste (dongbei) de China que limita con Rusia y que ocupa una parte importante de lo que fue la célebre Manchuria (que hoy día correspondería a las provincias de Heilongjiang, Jilin y Liaoning y una parte de Mongolia Interior). A finales del siglo XIX, Harbin no podía considerarse aún como ciudad sino más bien un grupo de aldeas que se extendían por la ribera del río Songhua. Sin embargo, a principios del siglo XX Harbin empezó a vivir un desarrollo inusitado con el inicio de la ocupación rusa de Manchuria. Y precisamente fue el tratado ruso-manchú de 1897 el que otorgó a Rusia la concesión para la construcción del ferrocarril que tenía que unir la ciudad rusa de Vladivostok con la ciudad de Dalian (en Liaoning), pasando por Harbin. Así fue cómo este enclave se convirtió en el centro administrativo de la nueva línea de tren y cómo, de este modo, empezó la historia de su comunidad judía, mayoritariamente formada por judíos rusos. Una historia que va desde 1899 hasta 1985 y que ha llegado a contar en su punto máximo con un número de 20.000 judíos, convirtiendo la comunidad judía de Harbin en la más numerosa del Extremo Oriente. Muchos judíos rusos que vivían en la Rusia zarista, en la “Zona de Asentamiento” en precarias condiciones de vida, encontraron la posibilidad de rehacer sus vidas en Harbin gracias a la concesión de la línea de tren. Además, tras la Revolución rusa de 1917 la comunidad judía de Harbin se incrementó. Hay que decir que, durante cuarenta años, esta ciudad vivió un desarrollo importante y en ella los judíos cultivaron las artes, la música, la arquitectura y los negocios. Actualmente, paseando por la ciudad, podemos darnos cuenta de ese rico pasado contemplando los edificios y las dos sinagogas que aún quedan, aunque no hay oficios religiosos.

Entre los judíos nacidos en Harbin que emigraron a Israel, Australia y EE UU después de la II Guerra Mundial, hoy en día se están produciendo muchas visitas a Harbin en busca de esos años de infancia y juventud que muchos de ellos pasaron en esta ciudad china. Y es que los primeros hoteles modernos, bancos, tiendas, cafeterías, periódicos y editoriales fueron iniciados por miembros de la comunidad judía de Harbin. Casi todas las empresas de aquella época estaban estrechamente relacionadas con personajes judíos. Incluso las numerosas actuaciones musicales, que ayudaron a promocionar la música occidental en China, otorgaron a Harbin el apelativo de "Ciudad de la Música". Con todo, las actividades que llevó a cabo la comunidad judía ayudaron enormemente a la fundación y posterior desarrollo de Harbin como ciudad moderna. Capítulo aparte merecen también las actividades sionistas que tuvieron lugar en la ciudad. Otras ciudades de Heilongjiang, además de Harbin, con presencia judía fueron Qiqihaer y Hailar.

La ciudad de Harbin llegó a contar con cuatro sinagogas. La sinagoga principal de Harbin está situada en la calle Tongjiang en el distrito Daoli. Los cimientos de esta sinagoga fueron colocados el 3 de mayo de 1907. El edificio fue terminado el 15 de enero de 1909. La Sinagoga principal fue incendiada en junio de 1931 y los trabajos de reconstrucción fueron terminados en 1932. Fue cerrada en 1963. En alguna de sus secciones, la sinagoga albergó las oficinas de la Sociedad Religiosa Judía de Harbin, la organización sionista de Harbin y el departamento de edición de "Vida Judía". Hoy en día, en esta sinagoga encontramos varias tiendas dentro y una cafetería en uno de los lados. Este aprovechamiento es muy típico de la mentalidad china utilitarista. Y no muy lejos de allí, se alza el actual Museo Judío de Historia y Cultura de Harbin, que ocupa lo que fue la Sinagoga Nueva, construida esta en 1921 y que, además, fue biblioteca pública. La sinagoga fue cerrada durante los años 50 y reabierta durante los años 90 como Oficina Pública de Seguridad. En 1996 volvió a cerrar hasta que en 2004 ha vuelto a abrir como Museo y guardando su aspecto original.

¡Qué poco me imaginaba yo, al aterrizar en Harbin, que esta ciudad iba a descubrirme una página tan interesante de la historia judía!