CASTELLDEFELS

Coplas sefardíes y Midrásh

Por Moisés Stanckowich. Las coplas sefardíes, según las investigaciones de Elena Romero, si bien enraizadas en la coplística medieval española, son sin embargo por su temática y por su función una creación propia y singular dentro de la literatura sefardí y constituyen, por tanto, el género literario que muestra mejor la dualidad de ese mundo judeoespañol que se expresa en español y alienta y se desarrolla en un ámbito de vivencias religiosas y conceptuales judías. Es por ello por lo que se considera a las coplas un género patrimonial frente a los géneros adoptados (periodismo, novela, poesía de autor, etc.). Y, como género patrimonial, los midrashim son una fuente de inspiración importantísima que, por otro lado, los copleros tenían perfectamente interiorizada.

Así, por ejemplo, en un momento tenso de los varios encuentros que Moisés mantuvo con Paró (el Faraón) a fin que de éste dejará marchar a los israelitas de Egipto para que fueran a rendir culto al Dios de Abraham, de Isaac y Jacob, Paró no accede a dejarlos partir porque no quiere someterse al mandato de un Dios que no conoce ni reconoce (Ex. 5:2). Este episodio queda recogido en varias de las coplas sefardíes del ciclo del Éxodo, en las que el malvado Paró llega a exclamar: “en el registro de los dioses non lo tengo asiñalado [a este Dios]”.  Al respecto dice el midrásh: "R. Hiyya b. Abba dijo: Sucedió que un día el Faraón dio una recepción a embajadores; un día en el que todos los reyes vinieron a honrarle, trayendo consigo regalos de coronas con las que coronarle como Señor del mundo, trayendo incluso sus propios ídolos. Tras la coronación, Moisés y Aharón se encontraban en la puerta del palacio del Faraón. Entonces, dos sirvientes dijeron al Faraón: 'Hay dos ancianos en la puerta'. La respuesta fue: 'Que pasen'. Cuando entraron, los miró como si esperara otra corona o sus credenciales, pero ellos ni siquiera le saludaron. El Faraón les dijo: '¿Quiénes sois?' Ellos contestaron: 'Somos los embajadores del Señor, bendito sea'. '¿Qué queréis?' les preguntó. Y ellos contestaron: 'Así dice el Señor: deja marchar a mi pueblo...'(Ex 5:1). Al oír esto, el Faraón se enfadó muchísimo y dijo: '¿Quién es el Señor para que yo tenga que escuchar su voz, dejando marchar a Israel? (Ex 5:2). ¿No tiene Él el buen juicio de mandarme una corona, que venís vosotros con mera palabrería? No conozco al Señor ni dejaré partir a Israel' (Ex 5:2). Y les dijo: 'Esperad un momento mientras lo busco en mis archivos'. El Faraón fue a su cámara real y examinó atentamente cada nación y sus dioses, empezando por Moab, Ammón y Zidón. A su regreso les dijo: 'He buscado Su nombre por todos mis archivos, pero no lo he encontrado'". (Exodus Shemoth).  

Moisés Stanckowich [Vicepresidente de Tarbut Castelldefels]