CASTELLDEFELS

Pataleta con turbante

Con el pretexto de que Israel “ha cometido crímenes contra la humanidad”, intelectuales y gobiernos árabes declaran el boicot a la Feria del Libro de París, que este año tiene a Israel como invitado de honor y rinde homenaje a 39 escritores israelíes, entre ellos David Grossmann y Amos Oz. De “crímenes”, mejor no hablemos, pues los 22 estados árabes no son precisamente un dechado de los derechos humanos.

Teniendo el 5 por 100 de la población mundial, su producción de títulos es vergonzosamente baja. Egipto, que duerme en los laureles de la admirable Biblioteca de Alejandría, prohibió en su última Feria del Libro numerosos libros occidentales, entre ellos del checo Milan Kundera y del marroquí Mohamed Choukri. En censuras y boicots son prolíficos y sagaces los estados árabes. Israel les gana en libertad y cultura. En 2004, el diminuto estado democrático de sólo 7 millones de habitantes produjo 8.201 títulos nuevos, de ellos 5.183 en hebreo, 616 en inglés, 114 en ruso, 62 en árabe, 26 en rumano, 21 en español, 13 en francés, 5 en amhárico y 1 en ladino. Unos pocos se publicaron en alemán, húngaro, italiano y chino. ¿Puede París, que pretende ser la capital cultural de Europa, prescindir de la enorme producción científica y literaria de Israel? Señores del boicot y del odio destructivo: En vez de gastar sus petrodólares en mercedes de oro, en armamento o construyendo palacios suntuosos y pistas de nieve en el desierto, inviertan en la educación para la libertad y la democracia. El mundo se lo agradecería. El presidente Sarkozy, al inaugurar el próximo 14 la Feria de París, dará una lección de libertad y de dignidad frente a las constantes embestidas del islamofascismo camuflado.

Publicado en Ultima Hora 09/03/2008