CASTELLDEFELS

Lorca en blanco y azul

Lorca fue un importante foco de cultura judía, que las matanzas del verano de 1391, perpetradas por el integrismo católico al grito de “¡conversión o muerte!”, diezmaron. Muchos judíos siguieron el consejo de Maimónides: sobrevivir antes que morir por la fe. En Lorca existe una rivalidad entre dos cofradías de Semana Santa que refleja exactamente la historia del criptojudaísmo en el entorno hostil del catolicismo.

La cofradía de la Virgen Blanca, llamada también Virgen de la amargura, expresa el sentimiento amargo de quien ha dado su capacidad intelectual, incluso su Dios, a una sociedad que lo aborrece y rechaza. La de la Virgen Azul, llamada también de los Dolores gloriosos, expone el dolor que inflige el cristianismo a los judíos. La Virgen Blanca desfila con los símbolos la historia judía: Moisés, David, Salomón, Ester..., presentados como “prefiguración” de la fe cristiana. La Virgen Azul expone los símbolos del catolicismo imperial romano, con sus emperadores y sus águilas, dejando claro que fueron los romanos quienes condenaron por sedición al rabino Jesús de Nazaret. El águila como símbolo fue adoptada en el siglo XX por los movimientos antisemitas cristianos de Musolini, Hitler y Franco. El local donde se reúnen los cofrades de la Virgen Azul exhibe un bajorrelieve con el escudo de la España imperial franquista. Sorprendente ver cómo los criptojudíos de Lorca consiguieron hacer desfilar sus mitos en una procesión que, para la Iglesia católica, pretende ser el símbolo de su derrota. Sospecho que la expresión popular “la procesión va por dentro” viene de ahí, pues la procesión que se desarrollaba en el alma de los criptojudíos lorquinos era muy distitinta de la que se manifestaba públicamente por las calles de la ciudad. Es el callado triunfo de los vencidos.

Publicado en Última Hora