ELDA

El lugar donde vivo

ANA WAINER/. Hoy te voy a contar dónde vivo para que me tengas un poco de envidia… Sólo un poco, porque yo no tenía planeado vivir aquí; porque, primero, no sabía que existía este territorio tan hermoso y, segundo, jamás pensé, siendo apenas una profesional de la música, que tendría los medios económicos para vivir en un lugar de privilegio... Desde el Cap de Creus al norte del macizo de Montgrí, al final de los Pirineos, el golfo de Roses describe una curva de 15 kilómetros hasta dar con el Parque Natural de Aiguamols donde se refugian numerosas especies de flores y fauna. En la parte norte se encuentra la villa de Roses, donde vivo, con casi 20.000 almas en invierno y más de 100.000 en verano; una villa romana turística, enclavada sobre la colonia griega Rhode del siglo IX. Es un excelente puerto natural, que alberga una cooperativa importante de barcos de pesca, con 4 kilómetros de playa, dotada de un bello paseo marítimo y un mirador a 300 metros de altura, sobre la colina que la precede.

Yo vivo a 5 cuadras del mar subiendo la colina que me queda justo detrás de mi piso. Cuando salgo al balcón que da a la calle veo delante mío, sobre el tejado del Mercado Municipal, las gaviotas preparando su paseo al mar y, si salgo al balcón que da al parking, veo las copas de los pinos que se encuentran en la montaña...

Si continuamos dando vuelta la bahía, a 4 kilómetros nos encontraremos con el Parque Natural de zonas húmedas del Empordá. Las marismas ocupaban antiguamente casi toda la llanura. Para hacerse una idea, el macizo de Montgrí se encontraba aislado por las aguas y los griegos fundaron Empúries en una isla entre la desembocadura de los ríos Fluviá y Ter. Aquella extensa área de marjales fue desapareciendo a causa de la expansión agrícola y ganadera, y, más tarde, por las urbanizaciones turísticas.

La extensa laguna de Castelló, con sus tres islas, son ya historia y sólo se inundan cuando las aguas vuelven a sus dominios debido a las fuertes lluvias acompañadas de vientos de levante. Actualmente las marismas son un lugar protegido de gran interés porque aquí vienen a anidar las aves que vienen desde el norte de Europa y luego siguen viaje a América.

Si seguimos dando la vuelta, unos dos kilómetros más, nos toparemos con Castelló d’Empúries, una villa medieval que fue capital del mediodía francés, fortificada, con dos puentes de acceso, una catedral, un palacio, un BARRIO JUDÍO.

Castelló se destaca por ser la más libre de las ciudades de la comarca de aquella época, tiene un gran movimiento económico, protagonizado por la pesca en el delta del Muga, la sal, una floreciente industria textil y del cuero, hasta hoy. Los condes de Castelló,, en el momento de la Inquisición, protegen a sus súbditos judíos y, tanto es así, que tardaron años en irse los últimos… Aún se conservan sus casas, algunas remozadas. Quedan restos de la sinagoga construida en 1293... Se guardan lápidas con inscripciones en hebreo. Se ve, en algunos muros, dónde estaba incrustada la mezuzá... Y hay bloques de piedras con inscripciones que se usaron para construir casas más modernas.

Durante el mes de septiembre se rememora la época en que vivieron los judíos y todo el pueblo participa. El ayuntamiento presta a sus ciudadanos ropas de la época y, por una semana, se convierte el euro en monedas de aquel entonces. Para ello se abre un banco judío donde se realizan estas operaciones. Gente del pueblo prepara antiguas comidas judías, en la plaza se cantan y bailan danzas sefardíes, se venden libros de autores judíos como Naon Gordon, entre otros muchos... Viene mucha gente a ver la fiesta. Los coches, hay que dejarlos fuera del pueblo porque sólo se puede caminar o andar a caballo por sus callejas. Es realmente meterse en la historia...

En 1992 se cumplieron 25 años de vida de Empuriabrava, la residencia marina, la más grande de Europa, edificada sobre las marismas. Situada entre los deltas del río Muga y río Salins, abarca 600 ha. Y tiene unas 15.000 chalets, 6 hoteles, 6 camping, 11 canchas de tenis, un montón de discotecas… No hace demasiado tiempo todo esto eran campos de arroz, de maíz, lagunas, estanques… Por aquí entraba en la Edad Media todo el movimiento comercial que llegaba de Europa, incluido el contrabando, la piratería… Aquí estaba el Consulado del Mar, ya por el año 1386, para entrar a Cataluña…

Y si seguimos dando la vuelta, unos 22 kilómetros adelante, nos encontramos con San Pedro Pescador, un pueblo que se dedica totalmente a cultivar plantas frutales de todo tipo. Y ya enfrente de donde salimos, a 32 kilómetros, está l’Escala, otro pueblo pescador… La vuelta alrededor de la Bahía se hace por una cómoda carretera que va bordeando el mar por un lado y, por la otra, las urbanizaciones turísticas...

¿Les ha gustado el viaje? Espero que sí… Yo soy muy feliz aquí y quería compartirlo con ustedes, mis amigos y amigas. ¿Extrañar Buenos Aires? No, claro que no… A Buenos Aires lo tengo dentro de mi corazón, está conmigo.