Las comunidades judías en la Galicia del siglo XV

Autor: Dra. Gloria de Antonio Rubio.
La población judía en Galicia -situada en el extremo noroeste de la Península Ibérica y que limita, en su lado más oriental, con el Macizo Galaico; al norte, con el Mar Cantábrico; al oeste, con el Océano Atlántico y al sur con Portugal- se distribuyó a lo largo de los siglos bajomedievales por todo su territorio, tal y como se muestra en el mapa adjunto. Sin embargo, no es hasta el siglo XV -excepto en el caso de Allariz y Ourense- cuando se puede hablar de comunidades organizadas pues, hasta este momento, se documenta exclusivamente la existencia de judíos viviendo aislados entre la población cristiana.

 

Para intentar un acercamiento al número de judíos que vivieron en Galicia en este siglo, el XV, hay que recurrir a las listas de contribuciones que debían satisfacer los judíos. En Galicia se conservan datos de tributación del año 1464, 1472, 1474, 1479 y 1482. Las cantidades que figuran permiten afirmar, una vez efectuados los cálculos correspondientes, que en Galicia vivieron aproximadamente en el año 1464 un total de 1.170 individuos; en 1472 y 1474 lo harían 564; en 1479 aumentó el total de contribuyentes a 678 individuos para disminuir hasta 414 en el año 1482. Es necesario hacer hincapié en que el número de familias resultante de los cálculos anteriores se refiere solamente a individuos obligados a tributar, por lo que el número de judíos real sería ligeramente superior. Sin embargo, los judíos gallegos no fueron sino un sector muy minoritario, a veces incluso marginal, dentro del conjunto de la población cristiana.Esta población vivió fundamentalmente en núcleos urbanos, agrupada libremente en torno a una calle determinada bien distribuida por todo el recinto.

La ciudad de Ourense destaca como ejemplo de una comunidad agrupada en torno a una calle principal: la Rúa Nova. En ella se ubicaba la sinagoga que era una pequeña construcción que contaba en su parte posterior con un pozo y un horno. Además, la parte de esta calle más próxima a la muralla se convirtió en judería una vez que por orden de los Reyes Católicos los judíos fueron apartados a vivir a barrios separados de los cristianos.

Ribadavia contó con otra importante comunidad judía asentada, principalmente, en la Calle de la Judeiría. En esta calle se ubicaba la sinagoga y, quizá, debido a su función de estudio de la Torá y del Talmud, recibió en la documentación el nombre de Torá y no de sinagoga. Fue una pequeña construcción de piedra que en un momento no determinado, posiblemente después del año 1492, pasó a manos del convento de Santo Domingo.

Otra ciudad que contó con la población agrupada en torno a una calle fue A Coruña. La documentación relativa a la comunidad judía es muy escasa pero lo suficientemente significativa como para considerar la existencia de una zona en la que vivían mayoritariamente los judíos, situada próxima a una de las puertas de la muralla. En esta zona se encontraba la Rúa da Sinoga, en la actualidad llamada Rúa de la Sinagoga, que bien podría hacer referencia a la existencia de la sinagoga en la misma.

Frente a este modelo de distribución se puede presentar, como contraposición, el modelo de Tui. En esta localidad los judíos se dispersaron por la parte baja de la ciudad, por la Rúa da Oliveira o por la actual Plaza Mayor. Esta comunidad contó con sinagoga denominada también Torá, ubicada en la Rúa da Oliveira y utilizada como caballeriza después de la expulsión de los judíos.

Si, como norma general, las comunidades judías organizaron su vida cotidiana dentro del recinto urbano, no lo hicieron así con sus cementerios, que se localizaron fuera del recinto amurallado de la ciudad. Existieron cementerios judíos, aunque no hayan quedado restos arqueológicos de los mismos, en Allariz, Tui y Monterrey. En A Coruña y Pontevedra, por el contrario, fueron halladas, no como fruto de una excavación arqueológica sino de la casualidad, varias lápidas sepulcrales que confirman la existencia en ese lugar de un cementerio pero que impiden conocer el emplazamiento exacto del mismo.

En cuanto a la dedicación profesional de los judíos gallegos, puede afirmarse que se ocuparon fundamentalmente en las mismas actividades profesionales que los judíos de los otros reinos peninsulares. Quizá debido al tipo de documentación conservada la profesión que presenta un mayor número de referencias es la de recaudador y arrendador de tributos. En Galicia se documentan recaudadores al servicio del rey, especialmente recaudadores de la alcabala, como Judá Pérez (1423-1456), Salomón Mollío, Abrahán Cominero; de la nobleza como Judá Pérez (1476-1488) o Mosé Pérez; y de la Iglesia como, por ejemplo, Salomón Cidiacario o el anteriormente mencionado Judá Pérez (1423-1456).También la práctica de la medicina ha sido considerada siempre como una de las actividades socio-profesionales preferidas por la población hebrea. Y, ciertamente, son muy raras las comunidades judías hispanas en las que no figuren algunos de sus miembros desempeñando el oficio de físico o médico, cirujano o veterinario. En Galicia se documenta la presencia del médico don Yuda y de otro personaje del que se desconoce su nombre; de un cirujano llamado Judá y posiblemente de los veterinarios Mose Albeytar, Samuel Albeytar y Jacob Albeytar.Otra de las actividades profesionales atribuidas habitualmente a los judíos es la del comercio. Sin embargo, aunque en Galicia existe constancia documental de esta actividad desde el siglo XI, son muy escasas las noticias de los siglos posteriores, limitándose a algunos indicios de su dedicación al comercio de paños, de vino, o al comercio en tiendas.Sin embargo, la actividad profesional en que se ocupó principalmente la población hebrea hispana a lo largo de la Edad Media fue la artesanía, especialmente en oficios relacionados con el sector textil, con el trabajo del cuero y con la metalurgia. Así, son frecuentes las menciones en la documentación a judíos sastres, tejedores, sederos, traperos, zapateros, tundidores, herreros y olleros. Galicia no es ajena a esta tendencia general y existen noticias sobre un sastre, un tejedor, un zapatero, un armero pero, sobre todo, de plateros documentados en A Coruña, en Ourense y en Tui.

La presencia de comunidades judías en Galicia se mantuvo hasta 1492. El 31 de marzo de ese año, aunque no entró en vigor hasta un mes después, los Reyes Católicos, basándose en motivos puramente religiosos, ordenaron la expulsión de sus reinos de todos aquellos judíos que no aceptaran el bautismo. Algunos decidieron quedarse y bautizarse como, por ejemplo, Pedro Sánchez y Juan de Mazeyredo, a quienes se cita en la documentación como cristianos nuevos. Otros decidieron mantenerse fieles a su fe, como Salomón y Daniel que vivían en Tui, o judíos, de los que se desconoce el nombre, que procedentes de A Coruña, Villafranca, Ferrol y Pontedeume salieron en barco desde el puerto de A Coruña con destino a Africa poniendo fin, de este modo, a más de cuatro siglos de permanencia judía en Galicia.