HÍJAR

Tarbut Híjar continúa la investigación y estrecha lazos con otras juderías de Aragón

Por Lucía Conte [Tarbut Híjar]
La sinagoga de Híjar sigue cerrada desde que hace ya algo más de tres años se produjo un derrumbe que dañó la techumbre gótica y causó un herido. Desde entonces los intentos de promover una rehabilitación integral del edificio siguen siendo baldíos: crisis económica, falta de recursos, falta de coordinación… siguen demorando sine die la necesaria intervención en el conjunto de la judería de Híjar, el hoy llamado barrio de San Antón, y especialmente, en su sinagoga. Tarbut Híjar presentó hace cuatro años al ayuntamiento de la localidad un proyecto de rehabilitación integral del barrio, que se estructuraba en varios ejes, incluida la creación de un museo de la Imprenta y el libro Hebreo, talleres de empleo para la restauración de la sinagoga, un eje de comunicación y otro de investigación académica.

 

Aunque ha sido imposible hasta la fecha avanzar en los ejes patrimoniales -que requieren la complicidad de autoridades y otros agentes- Tarbut Hijar ha llevado a cabo varias iniciativas en la comunicación y puesta en valor internacional del legado sefardí de Híjar, y son ya varias universidades de EUA con importantes centros de investigación sobre el mundo sefardí que han mostrado su predisposición a acoger proyectos sobre nuestro barrio.

Mientras tanto, y pensando que siempre lo más constructivo y productivo es sumar esfuerzos y crear sinergias, los representantes de Tarbut Híjar han iniciado una serie de visitas a otras juderías de Aragón con el objetivo de conocer el patrimonio judío aragonés en su conjunto y establecer conversaciones con las personas que, desde su profesionalidad y esfuerzo han conseguido poner en valor las juderías de sus pueblos y ciudades. Contar con su experiencia y su desinteresado consejo ha resultado de gran ayuda, y sobre todo, ha renovado nuestra motivación y entusiasmo.

En este sentido queremos destacar la labor de Javier Bona, presidente de Tarbut Tarazona. Tuvimos una reunión con él que fue una lección generosa sobre cómo convertir una judería aragonesa en un caso de éxito de rehabilitación patrimonial, cohesión territorial y social y atractivo turístico. Pero más que los contactos, los consejos y las ideas, de la conversación con Javier surgieron ganas renovadas y mucha inspiración.

De la mano del la Guía de las juderías de Aragón del profesor Miguel Ángel Motis, llegamos a  las juderías de Borja, Magallón y Mallén, y continuamos hacia las tierras de la frontera con Cataluña donde pudimos visitar las juderías de Fraga, Monzón y Tamarite de Litera. Allí nos esperaba una sorpresa: una sinagoga derruida parcialmente, y un edificio asociado a la misma que conserva arcuaciones y una techumbre gótica en un domicilio particular. Pudimos entrar en esa casa, conversar con su propietaria e imaginar cómo debieron ser los edificios anejos a la sinagoga hijarana, como la Casa del Rabí, hoy desaparecida.

Pronto nuestros pasos nos llevarán a las juderías de las Cinco Villas. En Luna se está llevando a cabo una labor increíble de difusión patrimonial con un espíritu de colaboración que compartimos. En definitiva, el trabajo en red, de la mano de instituciones, empresas, particulares, voluntarios, es el que puede dar verdadero valor al patrimonio judío aragonés, y desde el pueblo de la imprenta queremos trabajar codo a codo con nuestros compañeros aragoneses con este objetivo. Pronto haremos una visita muy especial a las juderías de Teruel: Albarracín, Montalbán, Teruel, y las de los pueblos de la Franja, donde esperamos llevar muchas ganas de trabajar, algo de profesionalidad y todo nuestro entusiasmo.