Jornada Internacional

Mártires por la libertad

Por Pere Bonnín
Pasé mi infancia acoquinado por un vocablo cuyo significado desconocía: xueta. Era un insulto, pero nadie me aclaraba por qué. Tuve que bucear en libros para comprender que me estaban diciendo “jueta”, es decir, descendiente de judaizante condenado por la Inquisición, porque “jueta” deriva de “jueu”. La Inquisición castellana fue la primera institución española que impuso el castellano en los territorios catalanes. Los inquisidores para reproducir el sonido catalán de la “j” lo transcribieron por “ch”. Luego los estudiosos de acá, por ignorancia o mala leche, transcribieron como “xueta” la palabra castellana “chueta” buscándole el significado antisemita de la “xulla”, “xuia” o “xua” del cerdo.

Mis antepasados murieron por la libertad religiosa, por la libertad de expresión. De haberlo sabido a tiempo, en vez de acoquinado me habría sentido orgulloso. Por esto cuando Roser Parès Fuster, pariente del canónigo Bonnín, beneficiado de la Seu de Palma, organizó, con más voluntad que conocimiento del terreno, la “Jornada de juetes” para el domingo 3 de abril en Mallorca la apoyé. Alguien sin complejos seculares tenía que reivindicar las raíces de nuestra identidad judeo mallorquina, porque “una soca més s’enfila com més endins pot arrelar”. A la jornada se han inscrito pocos juetes. El miedo paraliza. Por esto, aunque cojos, es bueno dar el primer paso.

Artículo publicado en Última Hora. 4/4/2011.