Una velada irrepetible con el maestro Néstor Eidler

Crónica de Matilde Rufach [Tarbut Lleida]
El 20 de septiembre, con motivo de las jornadas de Concordia en la Seu Vella, "Música de Pau", actuó en Lleida el maestro Néstor Eidler, judío argentino.
 Es el 1er violinista (concertino) de la Orquesta del Gran Teatro de Ópera del Liceo de Barcelona, director de orquesta, pedagogo musical, 1er violín de la Orquesta Sinfónica Nacional de Argentina, alumno de Fedora Aberastury en Argentina y, en Moscú, del judío-ruso David Oistrach.

 

En el campo pedagógico trabaja en la investigación de nuevas líneas que permitan al ser humano retornar a un funcionamiento harmónico y aplicar los resultados a la interpretación musical.
 El titulo del programa en la 
Seu Vella era "La música y la energía", dentro del campo de la pedagogía musical con escolares.
 Interpretó fragmentos de obras de Massenet, Piazzola, Vivaldi, Bach y Schubert.

La Asociación TARBUT Amics Lleidatans de la Cultura Hebrea tuvo la gentileza de invitar al maestro a cenar la noche anterior al evento en el restaurante habitual de reuniones de la asociación, El Celleret del Segre, aceptando gentilmente el maestro nuestra invitación.

De verdad que todos los que allí estuvimos salimos transformados de la cena.
 Nos obsequió con frases tales como que “el Universo es sonido, la vida vibración y el Universo suena...”; que “el Universo es una caja 
de música, pues está construido en proporciones equivalentes a los intervalos en la escala musical...”; y que “en un instrumento, el que toca es el alma a través del cuerpo-alma (la espiritualidad pasa por el cuerpo)”.

Y al final de la cena, ¡una sorpresa!! Nos obsequió tocando en su violín un fragmento de una obra de Massenet Ópera Thais exclusivamente para los asistentes a la cena. Camareros, cocineras y demás salieron a escuchar al maestro en un silencio impresionante.

Fue una velada única e inolvidable, que quedará en nuestro corazón como una cena-concierto irrepetible/especial y en la que seguro todos aprendimos mucho.

Gracias, maestro, desde Lleida, sobre todo por su sencillez.

Matilde Rufach