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Presentación en Madrid de la Fundación Violeta Friedman

Por Anun Barriuso y José Manuel Laureiro.
Violeta Friedman nació en una pequeña ciudad de Transilvania, llamada Maghita, que hoy pertenece a Rumanía, pero que en 1930, estaba bajo soberanía húngara. Con catorce años fue deportada, junto con su familia a Auschwitz, salvándose de una muerte segura, junto a su hermana, pereciendo todos los demás. Después de muchas penalidades y periplos, se asienta en España, con la idea de rehacer su vida, instalándose en Madrid.

 

A comienzos de los 90 libró una auténtica batalla judicial contra el ex jefe de las Waffen SS, León Degrelle, refugiado y protegido en España por la dictadura franquista. Este personaje hizo alarde de su “trabajo”, aduciendo además que el Holocausto era un invento de los judíos. Esto provocó la reacción de Violeta que le denunció ante la justicia, al principio sin ningún éxito, pero finalmente el Tribunal Constitucional presidido en esa época por Tomás y Valiente, tristemente asesinado por ETA, falló a su favor y en defensa del honor de las víctimas del genocidio nazi.

El día 24 de mayo se presentó en Madrid en la sede del Área de Gobierno de Familia y Asuntos Sociales del Ayuntamiento de Madrid, la Fundación Violeta Friedman, que tiene como objetivos reclamar la creación en Madrid de un Centro de Memoria del Holocausto y un programa para estudiantes y jóvenes de visita a los campos de exterminio, donde murieron millones de personas, en su mayoría judíos, pero también encontraron la muerte gitanos, homosexuales, discapacitados, opositores políticos y un número importante de republicanos españoles.

El acto, cargado de emociones y recuerdos, estuvo presentado por Antonio Domingo, Secretario General de la Fundación Violeta Friedman y en él intervinieron Patricia Weisz Friedman, hija de Violeta, que esbozó la semblanza de su madre desde la visión de una hija que ahora recoge el testigo de la defensa de la Memoria.

Posteriormente tomó la palabra Juan Adriansens, poeta y pintor, gran amigo de Violeta Friedman, que nos dibujó de una manera emocionada la personalidad de esta luchadora, haciendo hincapié en las secuelas tanto físicas como psíquicas que el internamiento en Auschwitz, dejó en ella.

Aurora Minués, periodista y amiga de Violeta,  centró su intervención en lo que supuso la incomprensión de muchos estamentos cuando ella comenzó  su peregrinar por los juzgados, intentando que el criminal León Degrelle no pudiera faltar nunca más al respeto a las víctimas.

Jorge Trías Sagnier, que fue el abogado que llevó la causa contra León Degrelle representado a Violeta Friedman,  nos contó con todo lujo de detalles lo que supuso el proceso, así como los distintos estados de ánimo que experimentaba la homenajeada, según iba desarrollándose el mismo.

Esteban Ibarra, Presidente del Movimiento contra la Intoleracia, habló de la lucha y la entrega que desplegó Violeta Friedman contra la injusticia en general y en particular, contra todo lo que significó el negacionismo del Holocausto. Con sus emocionadas palabras, nos describió a una mujer frágil por sus problemas de salud,  pero con una voluntad de hierro.

Cerró el acto Concepción Dancausa, Delegada del Área de Gobierno de Familia y Asuntos Sociales del Ayuntamiento de Madrid, que explicitó el compromiso y la sensibilidad que el Ayuntamiento de Madrid tiene con el tema de la Memoria, ofreciendo su ayuda para ese proyecto.

La Fundación Violeta Friedman, comienza su andadura demandando la creación en Madrid de un “Centro de Memoria del Holocausto”.