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Vicens Villatoro: "El único libro que trata del futuro de los chuetas"

Presentación del último libro Miquel Segura en Palma de Mallorca.Crónica de Miquel Segura [Tarbut Palma de Mallorca].
Los libros son como los hijos. Cada uno tiene su “carácter” y recorre su propia trayectoria. A mi algunos libros me han dado verdaderos disgustos. El último que he publicado, sin embargo, parece que sólo sabe darme satisfacciones. La presentación en Palma de “La història som nosaltres” bajo los auspicios del “Institut Ramon Llull” fue un éxito. El público correspondió cumplidamente y la calidad humana e institucional de los asistentes voló a gran altura.

Mi amiga Rosa Planas, escritora de éxito y profunda conocedora del pasado de los judíos mallorquines, tuvo palabras llenas de consideración y cariño hacia mi obra. Me definió como el  “mossèn Tarongí del siglo XXI”, en referencia al canónigo chueta que se rebeló contra el stablishment eclesiástico de su época. Dijo también que yo tenía “buena manita para la escritura”, lo que, viniendo de ella, me llenó de orgullo. Habló de la obra como “un libro de viajes”, puesto que narra los periplos que he llevado a cabo por medio mundo para difundir el tema de los chuetas. Pero también se refirió al “viaje interior”, la larga travesía personal que me ha conducido desde la curiosidad por el fenómeno chueta al Retorno a la religión de mis antepasados.

Vicens Villatoro, escritor amigo del Pueblo Judío y director general del “Institut Ramon Llull”,  descubrió matices inéditos en mi último libro. Afirmó que “se han escrito muchísimos libros sobre el pasado de los chuetas, alguno sobre su presente, pero, hasta ahora no existía un libro sobre su futuro”. “El motivo”: no había futuro. “La identidad chueta estaba condenada a desaparecer hasta que Miquel Segura, con una tenacidad increíble,  situó el futuro de los descendientes de judíos conversos en la religión de sus antepasados: el judaísmo. “Pero -prosiguió- hizo más que eso: consiguió que algunos tribunales rabínicos, dentro y fuera de Israel, apoyasen su posición al respecto: no necesitamos convertirnos porque ya somos judíos. “Y se abrió el futuro -dijo Villatoro-, no como obligación ineludible sino como opción”.

Yo hable poco, o eso creo. Dije que “La història som nosaltres” me estaba compensando de sinsabores pasados. “De repente, me siento amado incluso en mi pueblo”. Luego llegó una breve tertulia y una copa de cava -o de vino- para festejar el nacimiento de la “nueva criatura”. ¿Qué más puedo pedir?