Red Tarbut

La judería de Tui: La Casa de Aarón y Moisés ¿una reafirmación de fe judaica encubierta?

Por Jose Ignacio Carmona Sánchez (TARBUT POLAN/TOLEDO)

 

Este pasado verano durante las  vacaciones en mi amada Galicia (España), tuve ocasión de acercarme a Tui, localidad fronteriza con Portugal. EL motivo de mi visita fue la puesta en valor  que la actual corporación está llevando a cabo para dar a conocer el patrimonio judío, por cierto, el más grande de Galicia, un argumento de peso a  favor de las gestiones que se están realizando desde el Concello para entrar a formar parte de la Red de juderías españolas.

Una vez llegado a  Tui fui recibido por el Excmo. Sr.,  Alcalde D. Carlos Vázquez Padin, acompañado del historiador de la villa  Suso Vila, del Grupo de Investigación Historiográfica de la Universidad de Santiago de Compostela y  autor, entre otros libros, de JUDÍOS, CONVERSOS E INQUISICIÓN EN TUI.

En el ayuntamiento tuvimos un interesante intercambio de pareceres sobre el turismo cultural como elemento dinamizador y motor de la economía. Con la vocación de servicio y buen anfitrión  que caracteriza a Suso Vila , este se mostró colaborador con mi intención divulgativa en aras de la cultura judeoespañola facilitandome textos de su propia autoría e imágenes de la judería y los sambenitos.

Tui posee  un patrimonio judío  tan rico como desconocido, del que forman parte destacada   los  llamados   “sambenitos inquisitoriales”, una especie de prenda infamante  que portaba todo reo del Tribunal, de color amarillo y cruz roja, marca definitiva de la defenestración cristiana.  Los Sambenitos inquisitoriales  de Tui, son los únicos que se conservan en toda Europa y se exponen en el Museo Diocesano.

La ciudad de Tui fue  una de las siete provincias gallegas  y sede episcopal. Su posición fronteriza hizo posible que los judíos residentes en la población se dedicasen preferentemente al comercio con Portugal. Un medico converso famoso fue Francisco Sánchez, celebre en Paris y  Montpellier , fundador del escepticismo científico moderno.

“Es evidente –relata Suso Vila- que la estancia en Tui de elementos judíos desde tiempos altomedievales es más que probable, pero su presencia continua y conformadora de una comunidad diferenciada no se puede remontar más allá del siglo XII”

Como restos arqueológicos de la antigua judería, se identifica un  asentamiento, el cementerio y el lugar de culto. Se sabe que los judíos se enterraban en una finca conocida del barrio de Sarabia, y con respecto a la sinagoga, se encontraba en la rúa Oliveira. Respecto de otros vestigios notables de la presencia judía, cabe destacar el curioso candelabro de siete brazos grabado en la panda oriental del claustro catedralicio, indicando la aportación económica para su construcción. Es más que probable -cuenta Suso Vila-, “que la comunidad judía ofreciese una cantidad de dinero para las obras del claustro que se concluirían en la segunda mitad del siglo XIII”.   Con respecto a otros lugares de ascendencia judía, aún persisten nombres como la Torre del judío, en la antigua muralla del siglo XII, o la puerta de Pía, con referencia a donde estaba la sinagoga, pero también se localiza el lugar en el que vivía Salomón, en la calle Canicoba.

La ya mencionada sinagoga de Tui estaba ubicada junto a la muralla, cerca de los palacios y corral del obispo, una prueba de que los judíos quedaban bajo la protección de los señores de la ciudad, el obispo y el cabildo. El  cementerio preceptivamente tenía que instalarse en unas tierras que nunca antes hubieran sido cultivadas y estuvieran próximas a un rio , requisitos que cumple el cementerio tudense localizado próximo al rio Tripes junto al camino real o carretera que discurría entre Tui y Baiona.

En la visita guiada junto a Suso Vila, este me lleva a un inmueble en la calle de las Monjas. Una casa de mediados del siglo XV (actualmente a la venta) que conserva elementos góticos como un arco conopial  cubierto de cemento en donde destacan las ménsulas que sostenían el alero de madera. Estas ménsulas presentan decoración de rostros barbudos, que guardan una clara intencionalidad de protección de la vivienda. “Es posible”-asevera Suso- que estemos ante la representación de AARÓN y MOISES, y por tanto ante una vivienda de algún miembro de la comunidad judía de Tui de mediados del siglo XV”. Llegados  a este punto yo me atrevo a hacerle mi particular aportación a Suso Vila a favor del origen ciertamente judío de la casa

Para reinterpretar el oculto mensaje que encierra los rostros de Moises y Aarón habría que contextualizarnos en el vasto universo alegórico del Cantar de los Cantares. Conviene recordar el papel desempeñado por este texto, en el universo simbólico de la comunidad judía, pues ha transcrito el simbolismo nupcial en clave teológica siguiendo un procedimiento que había utilizado ya la profecía. “Senos” en hebreo se dice chadayim, palabra que viene de chadaï , uno de los nombres de D´os. Los dos senos en el simbolismo alegórico judío vienen representados por las figuras de Moisés y de Aarón. Según el pensamiento judío, muy pocos personajes han recibido el beso de D´os en la muerte. Citemos a Moisés, a Aarón y a Miriam (hermana de Moisés).  La presencia de esos dos personajes barbados en el frontal de una casa judía del siglo XV, esto es, el momento de la expulsión de los judíos de los reinos de España, estaría aludiendo a una probable  y / o encubierta bendición judía (una suerte de mezuzá) , al igual que por ejemplo, muchos judíos creen que el colgante de hamsa simboliza la Mano de Miriam, la hermana de Moisés y Aarón  .

La hipótesis de que estos dos personajes barbudos que figuran a Aarón y Moisés esconda una bendición en un contexto de persecución judía de baja intensidad como sucedió en Tui,  es muy probable, toda vez que aluda por parte de sus moradores a una adhesión encubierta a la fe de sus mayores.

“La barba de Aarón  baja hasta el borde de sus vestiduras Es como el rocío del Jermón que desciende sobre los montes de Tzión [Sión]; porque allá ordenó Hashem bendición y vida eterna.” (Salmo 113)

 

(ESTE ARTÍCULO HA SIDO PUBLICADO EN EL BOLETÍN DE E-SEFARAD)