Tarbut Sefarad

La historia del cónsul español que salvó a los judios

 El libro “S.R. Radigales y los Sefardíes de Grecia (1943-1946)” es un homenaje póstumo al cónsul Sebastián Romero Radigales que salvó a sefardíes españoles de Grecia del exterminio nazi, tras la ocupación del país en 1941. Matilde Morcillo es la autora de esta investigación que ahora ve la luz a través de este libro que edita Casa Sefarad Israel y que prologa el ministro de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos.

El libro, editado en español y griego, se presentó en Atenas, en el Palacio de la Música, el 4 de febrero de 2008, en el marco de la conmemoración de la Memoria del Holocausto, en colaboración con la Embajada de España en Atenas y el Consejo israelita de Grecia.

SINOPSIS

En este libro, Matilde Morcillo destaca el papel relevante desempeñado por Sebastián de Romero Radigales al frente del consulado general de España en Atenas, en favor de los sefardíes españoles en Grecia durante el periodo de la ocupación alemana del país.

Como se sabe, Mussolini invadía Grecia en octubre de 1940, lo que provocaba la entrada de este país en la guerra. Aunque los griegos pudieron derrotar a los italianos, pronto llegarían los alemanes. En 1941, toda Grecia estaba ocupada por Alemania, Italia y Bulgaria

Aunque al principio, las medidas antisemitas no afectaron directamente a los judíos de Grecia, en julio de 1942 se ponía fin al periodo alemán de relativa moderación hacia los  en la Grecia ocupada.

El cónsul Radigales, nada más llegar a Atenas, en abril de 1943, se tuvo que enfrentar con el problema de la repatriación a España de los sefardíes españoles de Salónica, a los que las autoridades alemanas habían dado su conformidad para abandonar la ciudad y el país antes del 15 de junio de 1943, previa comprobación que contaban con la nacionalidad española, de acuerdo con el Decreto del general Primo de Rivera de 1924, que otorgaba la nacionalidad española a todos los sefardíes descendientes de España que lo solicitasen antes del 31 de diciembre de  1930, y  evitar así su deportación a un campo de concentración.

Sin embargo, la cuestión de la repatriación no sería nada fácil. El asunto se prolongó por la lentitud de la burocracia española y terminó el plazo dado por el gobierno alemán a España. Por ello, desde Alemania se hacía saber a Radigales que, en breve, el ejecutivo alemán procedería a la deportación de los sefardíes. Finalmente, el 2 de agosto de 1943, fueron deportados  365 sefardíes de nacionalidad española residentes en Salónica, al campo de concentración en Bergen Belsen, cerca de Hannover, en Alemania. Allí pasaron seis meses, hasta que gracias a las innumerables gestiones del cónsul Radigales, muchas veces tomando decisiones a espaldas del gobierno español, consiguió repatriar a España, en febrero de 1944, a los 365 sefardíes, los cuales mostraron un profundo agradecimiento a España.

No menos interesante es el caso de los sefardíes españoles de Atenas, unos 235 aproximadamente, detenidos en febrero de 1944 por los alemanes, en el que tuvo que intervenir también el cónsul general Radigales, aunque finalmente no fuesen repatriados a España, sino liberados por el ejército norteamericano.

Por último, el libro incluye la relación de los bienes dejados por los sefarditas a las autoridades alemanas antes de ser deportados y las reclamaciones que van a hacer al finalizar la guerra, tras la creación de una comisión presidida por Romero Radigales en 1946.