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La Cábala en Buenos Aires: charla con Patricia Wanda

Raúl Vinokur y Patricia Wanda en Buenos Aires

Por Raúl Vinokur.
Patricia Wanda dirige el grupo de estudios de Cábala “Sod 22”. Con ella mantuve una conversación en el transcurso de una tarde primaveral, pocas horas antes del último Iom Kipur. En el centro de la ciudad, inmersos en una vorágine de peatones y coches*, resulta gratificante el marco austero y silencioso donde se llevan a cabo habitualmente las reuniones del grupo. El salón forma parte de una construcción de recintos sobrios, paredes gruesas, techos altos y suelos de madera oscura. En este espacio tan propicio para el estudio y la reflexión, propiedad de una orden de monjas católicas, se estudia la mística judía, la Cábala.

Después de presentarnos y sentarnos en un café aledaño al complejo, mi amable interlocutora me ilustró con algunos detalles curiosos. Por ejemplo, cuando se presentan individuos que asocian la Cábala al esoterismo, los milagros o la adivinación, y que optan por alejarse decepcionados al no encontrar satisfacción a tales tópicas y pueriles demandas. También le ocurrió alguna vez que alguien con inquietudes presuntamente místicas rechazó escandalizada participar de las clases, cuando se enteró que la Cábala forma parte de la tradición judía. En fin, anécdotas...

Siempre conviene dejar claro, a todo aquel que pretende acceder al conocimiento de la Cábala, la necesidad de disponer de una decidida voluntad de aprender. Explica la entrevistada que, en este aprendizaje, el estudio permanente es indispensable, mas no suficiente. Es que pasado un determinado nivel de conocimientos en el tema, suelen presentarse aspectos relativos al crecimiento personal de cada uno, a desafíos con uno mismo, que van más allá del estudio concienzudo. El vocablo Cábala viene del verbo hebreo lecabel—recibir—. Pero el conocimiento jamás se ‘recibe’ gratuitamente, porque el aprendizaje de aquello que vale la pena siempre requerirá voluntad, dedicación y perseverancia.

Por ello, la tradición aconseja el estudio de la Cábala en personas maduras y de una razonable estabilidad emocional. Así, se recomienda que sean casadas y mayores de cuarenta años de edad. Y en todo caso, fundamentalmente, con la guía de un maestro.

‘Sod 22’ está integrado casi en su totalidad por mujeres profesionales. Y es destacable que la profesión más extendida entre estas estudiantes de Cábala es la de jueza, y en ejercicio. Ante este dato, uno no puede más que preguntarse acerca de la relación que puede existir entre los principios de la Cábala respecto a las leyes en los códigos de aplicación cotidiana.

Una relación de las diez ‘sefirot’ —dimensiones de la realidad— que se estudian en la Cábala y que cito a continuación podrá dar una idea, al lector no avisado, de la amplitud y profundidad que requiere su estudio**:
1. Keter (corona)
2. Jojmá (sabiduría)
3. Biná (entendimiento)a
4. Jesed o Gadlut (misericordia o grandeza)
5. Guevurá (fuerza)
6. Tiferet (belleza o armonía).
7. Netzaj (victoria)
8. Hod (gloria)
9. Yesod (fundamento)
10. Maljut (reino)

*Para los que conocen, a pocos pasos de Santa Fe y Rodríguez Peña.
** Del libro ‘Sod 22-El secreto’ de Mario Sabán.