Un libro analiza los aspectos de la cultura alemana que confluyeron en el nazismo

Artículo sobre la presentación del libro "Las raíces del antijudaísmo alemán", de Rosa Sala Rosa. Periódico LA MAÑANA (Lleida). Francesc Guillaumet. 23 mayo 2007.
¿Cómo es posible que un guardia de un campo de concentración nazi escuchase Schubert o leyese Goethe por la noche sin ninguna paradoja interna? Ésta es una de las preguntas que intenta responder Rosa Sala en El misteriós cas alemany. Un intent de comprendre Alemanya a través de les seves lletres, un libro que ayer se presentó en la Fira del Llibre Hebreu de Lleida y que detalla las claves de la cultura alemana que, según la autora, ayudan a explicar algunos aspectos del nazismo.
Sin ánimo de establecer relación de causa efecto alguna, la autora subraya que su discurso intenta ir más allá de los 30 años anteriores a la guerra que analizan los estudiosos de esta época. Por esta razón, subraya que la nación alemana anterior a la Guerra Mundial se construyó a través de la cultura y es a través de diversas claves culturales que Sala establece algunas relaciones con el nazismo, aunque argumenta que hubo muchas otras. La no aceptación del sentido del humor ni del realismo en la literatura y la idea del “superhombre” son algunos de los argumentos que aporta para explicar la eclosión del nazismo, aunque una de las cuestiones que analiza más a fondo es la idea de bildung, la reactivación del viejo concepto renacentista que habla de un “ser humano completo” que desarrolla todas sus facetas, especialmente las artísticas. Sala apunta que Alemania apostó por esta “revolución cultural”, aunque también dice que el país se vio como “único representante legítimo de unos ideales universales”. Y es que la lucha de la cultura contra la civilización, según la autora, está presente en el discurso propagandístico alemán desde el siglo XVIII hasta nuestros días. Rosa Sala dice que el libro explica las partes más brillantes de la cultura alemana, pero también la “más oscuras”. De todas formas la autora deja claro que este discurso sólo es válido hasta la Segunda Guerra Mundial, puesto que la cultura alemana actual ya no tiene nada que ver con todos estos aspectos.