Reportajes

Entrevista a Paco Díez, uno de los mayores exponentes de la música judeoespañola

Por Rafael Cámara, presidente de Asociación IUVENTA y Tarbut Jaén.
 La provincia de Jaén ha tenido el privilegio de contar de nuevo con la música y la voz de Paco Díez, un solista de reconocido prestigio en el panorama de la música folk española, que actuó el mes de Agosto en la localidad giennense de Arjona, un pequeño pueblo con una historia de convivencia entre musulmanes, cristianos y judíos y, que este año, enmarcadas en sus Jornadas Nazaríes (el rey Alhamar nació en Arjona), ha invitado a Paco Díez para que resuenen en sus calles la música y los cantes judeoespañoles.

Díez comienza su andadura musical en 1.975, con el objetivo de recuperar, preservar y difundir la música tradicional de su tierra, la comunidad autónoma de Castilla y León, si bien su afán por aprender y preservar esta parte de la cultura española le llevó a superar el ámbito regional e incluso especializarse en la temática judeoespañola o sefardí. Recientemente ha inaugurado un Aula Museo sobre instrumentos musicales de la península ibérica en Mucientes (Valladolid), que lleva su nombre y dirige su esposa e infatigable compañera de viaje e ilusiones, María José, sin la cual el Aula Museo no sería una realidad. Dicha Aula Museo “Paco Díez” (www.aulamuseopacodiez.com) muestra de forma tangible uno de los tesoros de la Cultura Ibérica: los instrumentos musicales del pueblo, de labradores, ganaderos, artesanos... de españoles y portugueses... de los habitantes de una península plagada de identidades culturales distintas pero que, como la propia música demuestra, no tan distantes como pudiera parecernos a primera vista.


• Más de dos mil quinientos conciertos en 30 años dan para mucho y, aún más, cuando te han llevado a decenas de países de todo el mundo. Seguro que es difícil pero ¿podrías contarnos una anécdota que se te quedara especialmente grabada en tu memoria?


Me vienen dos a la memoria acontecidas en un mismo día de Mayo 2003, estando presentando en la Feria del libro de Buenos Aires el último número de Sefárdica, la revista editada por el CIDICSEF, toda la sala cantando conmigo y tras la presentación una bella joven me agradeció sobremanera el rato que le había hecho pasar a su abuelo a quien no veía cantar y disfrutar tanto desde hacía mucho tiempo; a las pocas hora tenía que estar actuando ante la Comunidad Sefardí de Montevideo pero el avión se retrasó y llegué tarde, pero aún así todos seguían esperando en la sinagoga nueva, empecé rápido y el ambiente se fue caldeando hasta llegar a la canción Alta, Alta es la Luna, en la que todos cantaron conmigo sin previo ensayo y como una sola voz, pues era allí muy conocida por tratarse de sefardíes de origen turco que la trajeron a principios del XX; todos nos emocionamos y lloramos, produciendo en mí una rara y al tiempo maravillosa sensación de “déjà vu”; al final del concierto nos abrazamos y una señora muy mayor me dio algo en la mano que guarde sin mirar en el bolso del pantalón por la lluvia de felicitaciones que recibía en ese momento; al llegar al hotel recordé aquello lo saqué del bolso y me encuentro con un anillo de oro con una piedra preciosa, seguramente una antigua joya de familia con la que aquella señora quiso premiarme por el buen momento que vivimos esa noche; dos agradecimientos cariñosísimos en un mismo día,...¡imagínate cómo dormí esa noche!


• ¿Cómo nació tu interés por la cultura sefardí y su música tradicional?

En 1983 grabé con mi grupo, La Bazanca, “Canciones Sefardíes”, sin demasiada información amén de la estrictamente musical, pero poco a poco fui indagando en lo sefardí y sin darme cuenta me ví envuelto en dicha Cultura gracias a la primera casa sefardí en la que fui invitado, la de mi gran amigo chileno Salvador Benadava y la de mi amigo y hermano Mario E. Cohen, el presidente del CIDICSEF de Buenos Aires; a partir de ahí se me abrieron muchas puertas y pude comprobar el amor de los sefardíes hacia España, con un carácter eminentemente español.


• Estás considerado por algunos eruditos como el mejor solista masculino en música judeoespañola del mundo y has recibido importantes críticas y condecoraciones procedentes de la comunidad sefardí internacional. ¿Te queda algo pendiente en este campo?

Sí, hablar el maravilloso y delicado ladino de mi amigo Moshé Saul y que algún día las autoridades españolas se hagan eco de estos modestos pero importantes logros culturales, sobre todo de acercamiento al pueblo de origen hispánico más fiel a España.

• Conocido solista pero, sin embargo, miembro inseparable del Grupo folk La Bazanca. ¿Qué supone para un artista que es capaz de cosechar éxitos de forma individual, actuar e innovar paralelamente con un grupo musical como La Bazanca?


Sencillamente, transmitir a mis compañeros de grupo mis experiencias como solista a la vez que aprendo de ellos y de su envidiable labor musical; imagínate, música de corte ibérico interpretada con instrumentos, andinos, afro-peruanos y afro-árabes, un precioso mestizaje sobre la rica mezcla ya existente.
Es fundamental también tocar en grupo para enriquecerte y darte cuenta de la importancia que el resto de instrumentos y voces pueden aportar.

• Entre tu formación académica y tu dedicación profesional actual como músico y cantante no existe, aparentemente, una relación directa. ¿Qué te llevo a estudiar filología y, sin embargo, dedicarte finalmente a la música?

Curioso por otras gentes y con un buen oído musical, siempre me sentí muy atraído y dotado para los idiomas, por lo que decidí estudiar y licenciarme en Filología Francesa; además, mi paso por el Seminario me ayudó muchísimo a conseguir una sólida formación humanística gracias también al latín y al griego, dos idiomas de los que estoy plenamente convencido que ayudan sobremanera a “amueblar” el intelecto.

• ¿Crees que se valora lo suficiente la cultura tradicional o quizá está menospreciada en cierto modo frente a otras facetas de nuestro acervo cultural?


Todo lo que no sirve para manejar directa o indirectamente a las masas no es ni siquiera considerado. Hay casos como el flamenco (a veces, pseudoflamenco) que sí está apoyado oficialmente por nuestras instituciones culturales haciendo creer al mundo entero que es la única música de España, sin darse cuenta de que en todas las regiones hay expresiones musicales interesantísimas; es la pescadilla que se muerde la cola, ya que al haber sido lo que se entiende por flamenco desde hace demasiado tiempo la música exportada, las instituciones extranjeras las siguen demandando porque sólo conocen esta expresión musical.
Lo único que han conseguido con ello es empobrecer la imagen musical de nuestro riquísimo país.

• El Aula Museo Paco Díez es un proyecto recién estrenado que, a poco que se indague sobre él, es evidente que ha supuesto una inversión y un esfuerzo impresionante y que solo un idealista se comprometería con semejante empresa cultural. ¿Qué supone para ti el Aula Museo?

Un sueño de muchos años hecho realidad, un orgullo y una enorme satisfacción. Es el escaparate de toda mi trayectoria y con el paso del tiempo lo iremos dotando convenientemente para convertirlo en un punto de referencia obligado para todos los amantes de la Cultura e Instrumentos Tradicionales Ibéricos.

• Detrás de todo gran hombre existe una gran mujer, y viceversa. ¿Qué papel ha tenido tu esposa, María José, en tu carrera de éxitos y en la apertura del Aula-Museo?

Modestia a parte, no me considero un gran hombre pero sí tengo la enorme fortuna de compartir mi vida con una gran mujer y persona, sin la cual nada de lo que he conseguido con tanto esfuerzo y tan artesanalmente en mi vida habría sido posible. También, no puedo por menos, he de citar lo mucho que me ha dado mi suegra que desde hace años nos cuida y mima.

• Una última pregunta; estás en Jaén y es de rigor. ¿Qué opinas sobre la judería de Jaén y la reivindicación ciudadana, liderada por IUVENTA con el proyecto Tarbut Jaén, para recuperar la judería?

Creo que vuestro papel en la recuperación de la judería jiennense, sensibilizando a la ciudadanía, es encomiable al tiempo que necesario, pues si nos abandonamos en manos de los intereses interinos políticos, nuestro maravilloso patrimonio artístico y arquitectónico podría paulatinamente desaparecer por la demasiado frecuente especulación; creo además que, en general, la clase política actual carece cada vez más de la formación y de la sensibilidad necesarias para representarnos y para preservar nuestro patrimonio material e inmaterial. Espero que todo esto vaya mejorando con los años pues hay que ser positivo.