Reportajes

Tarbut Sefarad, un movimiento de “amigos de la cultura judía de España”

Religion Digital l  Otras confesiones  l 22/02/2011

Mario Saban, presidente: “Los Neocatecumenales han copiado del judaísmo la familia como comunidad religiosa”
“Los judíos siguen asociando a España con la Inquisición”


(José Manuel Vidal).- De los 15 millones de judíos que hay en el mundo, 2.500.000 son sefarditas, descendientes de los judíos expulsados de España por los Reyes Católicos que, 6 siglos después, se siguen sintiendo españoles y siguen soñando con el pan de España. Recuperar las raíces culturales de los sefarditas es uno de los objetivos de Tarbut Sefarad, una asociación presidida por Mario Saban. Se trata de aglutinar a una red de personas y colectivos que trabajan por y para la promoción y difusión de la cultura judía en el territorio de Sefarad (España) y en las principales ciudades del mundo.

La Asociación cultural Tarbut Sefarad, fundada el 25 de julio de 2007 en Barcelona, quiere apostar, en palabras de su presidente, "por la cultura como camino para favorecer el conocimiento mutuo, el respeto y el aprecio de la diversidad", evitando el lugar común de asociar al judaísmo con la política o con Israel.

Una asociación que sale del gueto exclusivamente judío y, por lo tanto, crea un nuevo modelo. De hecho, el 90% de sus miembros son cristianos y de sus 600 voluntarios, sólo unos 70 son de religión judía.

Una novedosa asociación interreligiosa e intercultural que trabaja a varios niveles. El primero es el religioso: relacionar el Antiguo con el Nuevo testamento. Como explica el teólogo Mario Saban, "Jesús era judío y esa idea se desconoce, porque se desjudaizó la figura de Jesús". De ahí que su asociación promueva "un Jesús que nos une, un Jesús vínculo de unión, no de separación". O dicho de otra forma, recuperar las raíces judías del cristianismo.

En segundo lugar, subrayar la aportación judía a la historia y a la cultura españolas. "Hay más de 2.000 pensadores judíos españoles y ni Maimónides se cita en los libros de texto", explica Saban. De esta carencia deduce que "España no es antisemita, sino ignorante del tema judío. En general, no hay antisemitismo, sino desconocimiento. El antisemitismo es algo exclusivo de determinados grupos universitarios de la izquierda radical".

El tercer objetivo de Tarbut Sefarad es potenciar la aportación del judaísmo a la sociedad contemporánea. "El judaísmo no es algo que se ha quedado anclado en las juderías y, de hecho, en la actualidad sigue aportando a todos los campos del pensamiento y de la cultura actuales".

Con estos tres objetivos fundamentales, la asociación pretende "vincular a la comunidad sefardita del exterior con España" y, de esta manera, evitar los estereotipos que existen por ambas partes. "El judaísmo mundial ignora lo que es la España actual. Los judíos, en general, siguen asociando a España con la Inquisición".

También pretenden, según Mario Saban, "cambiar la óptica de los medios y, si es posible, la mentalidad popular, para que perciban al judaísmo como una cultura y no como la política de Israel". Y añade para explicarlo: "No se puede hacer a cada judío responsable de la política del Estado de Israel. Es como si a cada católico español se le hiciese responsable de lo que hace o dice el Vaticano o Benedicto XVI".

De ahí que, para Saban, lo esencial sea centrarse en la cultura y entender qué significa ser judío, "superando la mitología medieval todavía vigente". Y Saban lo explica con dos ejemplos muy gráficos. Hace poco, en Alcañiz, una abuela se acercó, le acarició y le dijo: "Es la primera vez que toco a un judío". Y siempre que en una conferencia dice que es judío, pero que no tiene cuernos ni rabo, la gente se ríe. "Una broma que sólo se entiende en España, porque así se nos describía", explica. En definitiva, "se trata de normalizar el tema judío en España, que uno pueda decirse judío, sin que nadie se vuelva por la calle con cara aterrada".

Aumentan los ultraortodoxos

Como fino analista de las religiones, Mario Saban explica que está aumentando el sector ultra en todas las religiones. También en el judaísmo. "Quizás porque las nuevas generaciones, inseguras, buscan seguridad y no les importa renunciar al libre albedrío. El caso es que la ortodoxia avanza en todas las religiones. Entre otras cosas, porque los ultras son más militantes y más comprometidos y los moderados dejan hacer y son menos activos".

Para hacer frente a esta tendencia, Saban propone normalizar el judaísmo y las demás religiones en el sistema educativo. Pero no con clases confesionales, como es el caso en España, sino con una asignatura de Historia de las religiones.

A su juicio, en el judaísmo actual hay tres corrientes: los reformistas, los conservadores y los ultras. Los primeros representan un 20% de la población; los segundos, el 60%, y los terceros, el otro 20. Pero, a diferencia del catolicismo, en el judaísmo incluso los indiferentes o los ateos siguen considerado la familia como una comunidad religiosa, en la que se transmite y se celebra la fe.

Un esquema que, a su juicio, han copiado los Neocatecumenales, con evidente éxito. De ahí la cercanía de los Kikos al judaísmo y su importante implantación en Israel, donde disponen, entre otras cosas, de la Domus Galilaeae, en las orillas del Mar de Teberíades.

"El futuro está en la mística"

Para Mario Saban, otra característica de las religiones hoy, al menos de las tres grandes religiones del Libro, es que "está creciendo la mística, es decir la gente quiere más espiritualidad y menos religión".

A su juicio, "la religión se ha terminado, porque es pura política y no es creíble. A la gente le interesa la espiritualidad, no lo que diga Rouco o el Papa. La gente ya no se confronta con las autoridades religiosas, sino que se aleja de ellas y las ignora. La espiritualidad es el fundamento y por ahí pasará el futuro. La gente está harta de las estructuras y de las jerarquías religiosas. Incluso la gente laica no deja de ser espiritual y de buscar espiritualidad".

De ahí el imponente crecimiento de la Kabalá, es decir de la interpretación mística del judaísmo, que, a su juicio, es el futuro del judaísmo del siglo XXI, en el que "habrá menos gente en las sinagogas, pero más gente leyendo mística".

Las diez energías de la Kabalá

Y para los eventuales interesados en la Kabalá, Mario Saban, que acaba de escribir un libro sobre el tema, titulado "Sod 22. El Secreto", explica sus fundamentos. En el fondo, la Kabalá consiste en el conocimiento de las 10 energías básicas.

La primera, es la material o económica. La segunda la sexual, entendida como construcción del ego. La tercera es el lenguaje estructurado, porque todo lenguaje miente u oculta más de lo que revela. La cuarta, el lenguaje emocional del teatro o de la danza, por ejemplo.

La quinta es la energía de la restricción: entender cuáles son nuestros límites, necesarios e imprescindibles para construir algo. Por eso, en la educación, tiene que haber límites. Y en los demás ámbitos, también. Sin límites, las relaciones se cuartean. Los límites nos hacen decir no y nos conducen, por lo tanto, a la energía de la disciplina.

La sexta es la energía de la misericordia, es decir saber decir que sí. Misericordia externa (con los demás) e interna (con uno mismo). Misericordia que no es humillación. La séptima es la belleza, la armonía, el ego real, mi verdadero ego, el que me llevo a la tumba, el que corresponde al corazón. O dicho de otra forma, la verdad interna que no voy a revelar nunca a nadie. El nivel del secreto. Estas 7 energías corresponden a los 7 días de la semana, a los días de la creación.

Pero por encima de estas 7 energías están las tres superiores, que simbolizan el cerebro: inteligencia, sabiduría y voluntad. La inteligencia siempre es femenina, porque clasifica. Hay gente muy inteligente que no es sabia. La sabiduría es la energía de los que acumulan. Por eso, hay sabios que no son inteligentes, porque acumulan y no saben qué hacer con lo acumulado. Y, por último, la mayor y la más importante, la que dirige: la voluntad.

Esta es, en síntesis, la mística de la Kabalá, una espiritualidad que, según Mario Saban, es "una mística universal, para cualquier persona de cualquier religión".

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