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“Mi padre sobrevivió en Auswitch gracias a la fuerza de sus antepasados mallorquines”

Última Hora l  Local  l 5/3/2011. 

 

Joseph  Wallis asegura descender del rabino chueta Rafel Valls, quemado en Palma en 1691

MIQUEL SEGURA
Su nombre actual es Joseph Wallis, pero asegura descender por linea paterna de Rafel Valls, el rabino chueta que murió en la hoguera en 1691 y cuyo recuerdo ha sido una constante en su familia. Wallis -o Valls- estuvo en Palma y quiso conocer de primera mano los lugares que fueron escenario del martirio de su antepasado.

- ¿Cómo sabe que desciende de Rafel Valls?
Mi padre, superviviente de Auswitch, tenía una Torà en cuyas tapas anversas estaban escritos todos los nombres de sus antepasados judíos. El primero de la lista era Rafel Valls y junto a su nombre podía leerse el de Mallorca.

- ¿Usted vio esa Torà?
Lamentablemente, se perdió en Auswitch, pero mi padre recordaba de memoria todos aquellos nombres y muy especialmente el del rabino chueta. Es más: él siempre aseguró que fue precisamente la fuerza de su antepasado mallorquín la que le permitió sobrevivir en aquel infierno.

- ¿Cómo se libró de la muerte?
Es una historia terrible. Uno de los delitos más graves que podía cometer un judío en Auswitch era ponerse los tefilim. Mi padre consiguió los de un muerto y se los colocó para llevar a cabo la oración. Fue en medio del barracón y en aquel mismo momento le pilló un guardián.

- ¿Y qué pasó entonces?
Le dijo que era hombre muerto. Que iba a colgarle allí mismo y, en efecto, colocó a mi padre sobre una mesa y le puso la soga al cuello. Pero antes le pidió cual era su última voluntad. Entonces mi papá le dijo que quería morir con los tefilim puestos y el nazi accedió. Se los colocó con todo el ritual preceptivo y cuando el soldado iba a derribar la mesa mi padre gritó “Te he vencido, moriré como un judío”.

- Pero no murió.
A punto estuvo. El nazi, furioso, le quitó la soga del cuello y lo hizo salir fuera del barracón. Le obligó a arrodillarse con los brazos extendidos en cruz y una piedra de gran tamaño en cada mano. Entonces empezó a azotarle, gritando que en cuanto le cayera una de las piedras le dispararía. Quería darle 25 azotes pero mi padre se desmayó. El soldado lo examinó y le dio por muerto, de manera que lo arrojó a una fosa descubierta, sobre un montón de cadáveres. Nunca supo cuanto tiempo permaneció allí. Al volver en si vio que era de noche y el silencio más absoluto reinaba en el campo. Gracias a eso pudo huir y sobrevivió. Pasó a Estados Unidos y de ahí al naciente estado de Israel.

- Impresionante. Pero no entiendo la relación con Valls.
A los judíos nos mueve la fe y el empuje de nuestros antepasados. Valls fue un mártir del judaísmo -lamentablemente olvidado en Mallorca, por lo que he visto- así que mi padre siempre pensó que él lo había salvado.

- ¿Qué tal su impresión de la tierra de sus orígenes?
Ha sido una experiencia impresionante. Aquí he sentido de verdad la conexión espiritual con mis antepasados mallorquines.