Reseñas libros

Encuentro con Carlos Escudé, a propósito de su libro 'Por qué soy judío'

por que soy judioPor Raúl Vinokur.
En las primeras palabras del prólogo de Por qué soy judío, Carlos Escudé y Carvajal afirma que su conversión al judaísmo, llevada a cabo en el año 2008, había sido un “sueño por largo tiempo postergado”. En el curso de los ensayos que componen el libro expone, directa e indirectamente, los pasos que le llevaron a dejar de postergarlo. Al tenor de lo que el protagonista refiere, la decisión de hacerse judío fue la respuesta a una búsqueda espiritual personal, vehiculizada principalmente a través de un exhaustivo trabajo intelectual e historiográfico.

 

150915 vinokur escudeA mediados de setiembre último, y presentados previamente por un amigo común, Carlos Escudé accedió amablemente a recibirme en su domicilio porteño. Por supuesto, acudí con el libro ya leído, aunque también algo inquieto acerca de la deriva que tomaría la conversación. Es que, dada la erudita sapiencia de mi interlocutor, no hubiera sido extraño esperar naufragar entre recónditas citas de autores poco conocidos (como decía Marcos Mundstock, de Les Luthiers, acerca de dónde había nacido el ‘maestro’ Mastropiero: “no se sabe dónde nació...bueno, yo no lo sé”).

Pero creo que no fue así, en líneas generales. Eso sí, estoy seguro que lo significativamente fructífera que me resultó la hora larga de conversación con Najman Ben Abraham Avinu –su nombre judío– fue gracias a esa cualidad de que disponen quienes saben algo de verdad: que se adaptan con naturalidad al nivel que exige la ocasión.

Hablamos de ‘su’ maestro medieval, Najmánides (el gironés Bonastruc de Porta), y también conversamos acerca de un autor casi contemporáneo, Gershon Sholem, pensadores ambos harto recomendables para todo interesado en estudiar Cábala.

Pasamos revista a distintas interpretaciones en torno a la historia judía, quedando claro que su ‘buque insignia’ para abordarla es la extensa obra de Salo Baron. Tanto respecto a este autor como al ya mencionado G. Sholem se sumergió en su biblioteca y aportó, en distintos momentos de la conversación, un libro de cada uno de ellos –sus originales en inglés, por si queda alguna duda– con los párrafos que me quería enseñar resaltados en colores fosforescentes (práctica que me tranquilizó no poco, ya que también acostumbro a ‘colorear’ libros).

Respecto al tema de la Creación, Escudé consideró poco relevante la discusión acerca del carácter literal o simbólico del texto bíblico. En una respuesta de carácter típicamente rabínico, nuestro ilustre interlocutor prefirió quedarse con las dos opciones. Que ambas expresiones, la literal y la simbólica, son posibles. Por si alguien se siente decepcionado con una respuesta tan poco categórica, puede pensar que esta postura de aparente indefinición reconoce, al fin y al cabo, la dimensión provisoria y finita del conocimiento humano.

También tratamos sobre el patriarca Abraham, cuya predisposición a sacrificar a su hijo Isaac por obedecer a Dios se constituyó, según Escudé, en un valor fundacional de la fe judía. Si en el fundamento religioso-filosófico del judaísmo se evoca el sacrificio no consumado de Isaac, destaca, el fundamento cristiano descansa, en cambio, en el sacrificio sí consumado de Jesús.

Como no podía ser de otro modo, creo que el librepensador Carlos Escudé nació al judaísmo saltándose etapas, entrando directamente como un judío librepensador, si no transgresor. Tal como si hubiera sido judío durante toda su vida. ¿Que por qué trangresor? Esperemos a que publique sus nuevas reflexiones a partir de sus lecturas del Talmud y de los textos cabalísticos.

Aclaro que no es mi intención mantener ningún ‘suspense’ al respecto. Es que, simplemente, apenas sobrevolamos temas polémicos como la relación entre judaísmo, idolatría y sexo. Volviendo al ejemplo de Les Luthiers que citaba al principio de la nota, no afirmo que Najman Ben Abraham Avinu no me proporcionara más información: más probable es que yo no me enterara de toda su profundidad.

Me despedí del personaje y de su barroca decoración hogareña, abundante en cuadros y libros, con la convicción de que había tenido el privilegio de intercambiar impresiones con un sabio. Más precisamente: con un sabio judío.

  • Por qué soy judío, Carlos Escudé, Ed. Lumiere, Año 2010, Buenos Aires, 139p.

Entrevista donde explica su conversión blogs.hebreos.net