Rincones de Sefarad

Visita a la judería de Úbeda

Rafa Cámara/. Desde Tarbut Jaén, Rafa Cámara nos remite esta crónica de una visita a la judería de Úbeda, organizada por el Museo Arqueológico de esta localidad y guiada por el experto José Ángel Almagro. A través de estas fotografías y de las notas históricas, y otras consideraciones, que las acompañan conoceremos la judería de Úbeda.

 

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Visita a la judería de Úbeda
La visita fue organizada por el Museo Arqueológico de esa localidad y guiada por el experto José Ángel Almagro Alises, y partió de la Plaza de los Carvajales, un espacio cercano a la puerta de la muralla ubedí que daba acceso al barrio judío. La judería de Úbeda fue ubicada por Fernando III junto al desaparecido Alcázar, como era habitual por parte de este monarca (igual en Córdoba, Sevilla, etc., con excepción de Jaén capital, lo que refuerza la hipótesis de que mantuvo su judería en el mismo lugar que tuvo bajo dominación islámica). De aquella judería de Úbeda queda la huella del pasado en el actual barrio que existe junto al templo de Santa María de los Reales Alcázares (advocación religiosa que nos recuerda precisamente dicho extinto Alcázar). Una serie de callejuelas, de sabor ancestral, donde sabemos se ubicaron sus sinagogas, escuelas religiosas, mikvaot, carnicerías casher, etc.

La judería de Úbeda fue una de las más importantes del antiguo Reino de Jaén, junto a las de Andújar o Baeza y la de la capital, que era la mayor. Esta judería, junto a las otras del mismo reino, verían su verdadero ocaso en el año 1.391, tras las cruentas persecuciones acaecidas por todo el país. Actualmente, y gracias a la encomiable e incansable labor de Almagro Alises, en Úbeda se puede visitar la recreación (que no la original) de una sinagoga judía, en una casa propiedad privada de este señor y ubicada en la misma Plaza de los Carvajales. En dicha sinagoga recreada en una planta sótano de la antigua vivienda, encontramos una bimah (similar al púlpito cristiano), el matroneum o galería de mujeres, lámparas sinagogales, hannukyot, yadot, o varios modelos de Torá, etc., además de algunas reproducciones. Creo que casi todas las piezas expuestas proceden de anticuarios y son del siglo XIX en la mayoría de los casos. Es un lujo el que, a pesar de que la huella judía en Úbeda no era "palpable", esta encomiable labor de Almagro Alises haya dado una cierta tangibilidad a una historia que, con un poco de esmero, podría ser más visible y contribuir a que el turismo cultural que visita las ciudades de Úbeda y Baeza, Patrimonio de la Humanidad, apreciaran también otra faceta histórica de interés y aprendieran de los valores socio-culturales que encierra la historia judía y criptojudía de nuestra península.

Y no es casualidad que Jaén, Úbeda y Baeza, bajo el esplendor del Renacimiento, tan destacado en este Santo Reino, se convirtieran en ciudades de gran importancia en el panorama Europeo. En esto influyó la mano de destacados judeoconversos, de los cuales surgieron interesantes movimientos reformistas (como los alumbrados de Baeza) en el seno de la Iglesia Católica. El converso San Juan de Ávila dirigiría la Universidad de Baeza, y discípulos suyos, como el Prior Noguera, harían lo propio con su apostolado en el que había sido barrio judío de Jaén, que llegó a contar con un interesante beaterío femenino. Incluso instituciones educativas de la propia judería de la capital posiblemente nacieron de la mano de estos destacados judeoconversos, tan preocupados por la educación infantil en un ambiente de reforma eclesiástica en el que, hasta ese momento, la educación no había sido considerada como algo de interés. Si como decía Santa  Teresa de Jesús, la vida es como una noche en una mala posada, ¿para que debía el mundo cristiano preocuparse por instaurar estructuras educativas?. Pero eso cambiaría, las sinagogas judías siempre habían contado con sus escuelas y aquellos judeoconversos aplicarían su herencia cultural y, en gran medida mística, a la nueva religión que los había y ellos habían acogido. La religión católica volvía a beber, casi insconcientemente, de su fuente más antigua: el judaismo. "Agua de Vida" para una religión que resurgía reavivando la mística de sus orígenes.

Un breve inciso, con este párrafo anterior, sobre un tema que merece mayor investigación y sobre el que ya está trabajando la Universidad de Jaén, junto a la Universidad de Paraíba (Brasil), de la mano de especialistas como María Dolores Rincón (Jaén) y Pilar Roca (Brasil). Estamos seguros de que estas investigaciones en curso darán interesantes frutos y, a nuestro juicio, el Reino de Jaén podría convertirse en referente de la cada vez más clara influencia de la mentalidad judía en la Reforma de la Iglesia Católica.