SAN FERNANDO

Increíble pero verdad

Por Moshé Yanai.
Puede ser que no corresponda, pero quisiera aprovechar este lugar para expresar mi mayor agradecimiento a un grupo de personas bienintencionadas, que han hecho algo magnífico y asombroso. Han extendido una mano amiga para decirnos “lo sentimos” al recordar el hecho que mi familia fue injustamente expulsada de España durante la época franquista.

 

Intuía que se estaba tramando algo peculiar. Primero fue un mensaje un tanto sorprendente. Luego las cartas se fueron sucediendo con mayor celeridad. El increíble proyecto fue tomando cuerpo. Finalmente pasó de una quimera a una invitación en pie que ni por asomo hubiera creído posible.

Así empezó un viaje a España que hubiera de culminar en una extraordinaria sucesión de eventos que aún hoy me resultan difícil creer. El ánimo no siempre es capaz de captar lo que sucede a tu entorno, cuando acaecen sucesos que parecen imprevisibles. En ese ambiente que rebosaba simpatía y cariño, mi esposa y yo nos hemos sentido abrumados.

En verdad, hemos sido objeto de una serie de atenciones y agasajos en la histórica ciudad de Cádiz que nos han dejado anonadados. Personas bienintencionadas trataban de resarcir una grave injusticia ocasionada a mi familia durante una época aciaga. Que nos truncó la vida, pero de la que salimos con vida. Y en aquella época, en la Europa arrasada por la bestialidad nazi, no era poca cosa. Por lo tanto, es algo que hemos perdonado, aunque no del todo olvidado.
Cosas del pasado, se diría. Pero éste vive con nosotros, por mucho que intentamos olvidarlo. Ahora, después de lo que se ha hecho para borrar esa huella indigna, nos sentimos mejor. Mucho mejor. Ahora ya es una herida cicatrizada.

No voy a citar nombres de ese grupo de personas que tomaron parte en semejante empresa, por llamarla así. Son muchas, y no sabría nombrarlas a todas. Quisiera tan sólo mencionar a Tarbut Sefarad filial de Cádiz, y desde luego al Ayuntamiento de esa noble ciudad, en especial a la alcaldesa que tuvo para con nosotros un gesto muy especial, así como a la Diputación, que nos rindieron honores que francamente dudo seamos merecedores. Y a una insigne figura de Gibraltar, que contribuyó a dar mayor brillantez a todos los actos.

Nuestro viaje culminó en mi Barcelona natal, en donde también fuimos objeto de honores y agasajos indecibles. Nuevamente, vaya nuestro agradecimiento a todos nuestros amigos, a Memoria Histórica de la capital catalana y, en especial, a una extraordinaria periodista catalana bien conocida por su valiente postura en defender una causa justa, que no es debidamente comprendida por muchos. Para terminar, quisiera decir que este viaje me ha devuelto la impresión que no hay como los españoles.

Moshé Yanai

2.5.2010  l  Publicado en ElReloj.com