Apostamos por llevar las actividades allá donde están los amigos de la cultura judía. Por eso nos gustan las giras: son itinerarios culturales que nos permiten llevar una misma actividad a varias ciudades de la red Tarbut Sefarad.

Segura en América

"El caso de Miquel Segura es único en el mundo por su peculiaridad"

 Por Lionel Banin [Vicepresidente Tarbut Buenos Aires].
El caso de Miquel Segura es único en el mundo por su peculiaridad, y tiene su origen en circunstancias paradójicas y patéticas. Paradójicas por el hecho de que los chuetas, a pesar de su devoción católicamente adquirida, no fueron asimilados por la sociedad que les impuso el credo. Y patéticas porque no sólo los chuetas descendían de judíos: éstos no tuvieron la suerte de ser incluidos en el indulto linájico que la Inquisición dispensó, discretamente, entre finales del siglo XVII y comienzos del XVIII para los de “ralea judaizante”.

Posiblemente hubiera, entre los cuantiosos vilipendiadores de los chuetas, gente del mismo abolengo por el que zaherían. ¿Quién sabe si entre los propios sponsors de la funesta obra La Fee Triunfante no había algún descendiente de conversos?

En consecuencia, los chuetas cayeron en la complicidad de demonizar a los hebreos y todo cuanto se relacionara con ellos. La sociedad mallorquina realizó un gran esfuerzo segregacionista por mantener viva la chispa de su extinta comunidad judía, aun a costa de mentirse a sí misma; cuando una población es visceralmente antijudía, nunca acaba de expulsar a los judíos. Eso tal vez explique por qué en la actualidad son las ciudades del interior de España las más antisemitas, a pesar de que allí no existen judíos desde la primavera de 1492. Recordemos las palabras de Sartre: “Si el judío no existiera, el antisemita lo inventaría”.
Miquel Segura es famoso por convertir un estigma en identidad. Echó a perder la intensa y sañosa labor que por siglos ocupó a monjes, notarios y demás burócratas mallorquines. Es cierto que la gran mayoría de los veinte mil isleños que portan apellidos chuetas desea, como es natural, olvidar su pasado. Pero tal vez, en el futuro, algunas de estas veinte mil personas se identificarán como bené anusim; no deberán olvidar que el primer paso, el más riesgoso, el más doloroso, lo dio un porfiado periodista de sa Pobla.